Enigmas y anomalía

Amor después de la muerte

La fuerza del amor puede trascender la línea que separa la vida de la muerte, tal como mostramos en el siguiente caso.

Miguel Pedrero

25 de Julio de 2019 (10:45 CET)

Amor más allá de la vida
Amor más allá de la vida

Sandra S., una empresaria de la ciudad de A Coruña, me contó su vivencia embargada por la emoción y con la condición de que nunca revelara su identidad, «porque lo que te voy a contar es tan fuerte, que cualquiera que me escuchara pensaría que estoy loca». Esta historia comienza en febrero de 2012, tres días después del fallecimiento de Antonio, el gran amor de su vida.

«Dejamos la relación durante cinco años –me confesaba–, periodo de tiempo en el que no mantuvimos ningún tipo de contacto. Luego retomamos la amistad, pero nunca volvimos a ser pareja ni a tener relaciones sexuales. El caso es que ingresó en el hospital para una operación no muy importante, y tuvo la mala suerte de que se infectó con un virus muy raro, de esos que hay en las salas de operaciones, y acabó falleciendo con sólo 57 años. Cuando agonizaba, me decía que me amaba y que lo nuestro era eterno, que jamás se separaría de mí».

Giro sorprendente

«El caso es que una noche, a los tres días de su muerte, me metí en la cama para dormir, y noté que alguien también hacía lo mismo y me abrazaba. Enseguida me di cuenta de que era Antonio, porque tenía un olor inconfundible y respiraba del mismo modo que él. Entonces empezó a hablarme. Era su voz. Me decía que estaría junto a mí hasta el día de mi partida de este mundo. Me empezó a acariciar y acabamos teniendo una relación sexual plena. Yo lo sentía, aunque no podía verlo. No me puedo creer que te esté contando algo así, pero sucedió de esa manera».

El mensaje del móvil ponía que me estaría esperando en el «otro lado»

«Pero la cosa no acaba aquí, porque al día siguiente me llamó por teléfono la hija de Antonio, porque ambos teníamos hijos de matrimonios anteriores. La chica vive en Tenerife y, después del fallecimiento del padre, tuvo que regresar al trabajo. Estaba enormemente alterada porque esa misma mañana se le había dado por encender el teléfono móvil de Antonio, que se había llevado consigo, y encontró que en la pantalla salía un mensaje dirigido a mí, aunque yo nunca lo recibí en mi teléfono. Le sorprendió que el mensaje no tuviera fecha, pero todavía más lo que decía. Exactamente ponía: ‘Debes de estar muy cansada hoy, después de todo lo que hicimos en mi sueño. Besos. Te espero’. Me dio un vuelco el corazón, y todavía estoy en estado de shock».

Si ha vivido un caso de contacto con el Más Allá, puede comunicarse con el autor del artículo en miguelpedrerog@gmail.com

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Portada Año Cero Octubre 2019

Nº 351, Octubre de 2019

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