Ocultismo

Jack el destripador, el asesino Millenial

Jack el Destripador es el asesino en serie por antonomasia, protagonista de libros, películas o rutas de todo tipo. Javier Martín

20 de Diciembre de 2018 (15:06 CET)

Jack el destripador, el asesino Millenial
Jack el destripador, el asesino Millenial

El misterio que rodea su figura, las mil y una elucubraciones sobre quién fue el auténtico responsable y la finalidad de sus crímenes, han convertido al asesino en algo más que un criminal. Jack el Destripador es un icono del mal, y a la vez un símbolo del misterio.

Un símbolo que permanece y se renueva, una imagen de tal fuerza que crece cada generación y alimenta los nuevos estímulos culturales y las tendencias más lúgubres de cada época. Valga un ejemplo. A comienzos del pasado mes de junio se estrenó un musical en México centrado en el personaje con el subtítulo de "el rockstar del horror".

En una época en que disfrutar de los espectáculos musicales llega a ser uno de las piezas del ocio más elitista, se representa una obra en la que se recrean los instantes más turbios de sus andanzas, basándose en lo que contaban los periódicos de la época sobre sus peripecias, todo ello, claro, con la música como protagonista: canciones y otras tantas escenografías que hacen una composición de lugar sobre los hechos.

Sin duda, la notoriedad de las series tiene mucho que ver en la fascinación de los más jóvenes por el personaje. El pasado 2017 se estrenó El Destripador, una serie documental en la que el abogado californiano Jeff Mudgett trata de demostrar a lo largo de seis capítulos que el tan buscado asesino es en realidad su tatarabuelo, Herman H. Mudgett, quien fuera conocido como Doctor H.H. Holmes. Una más de las muchas teorías que hay sobre el asunto.

Porque lo cierto es que raro es el año en que no se añade un nuevo nombre a la ya de por sí sobresaliente lista de posibles asesinos de Whitechapel. El último de ellos –al menos entre los que han aparecido en los medios–, el de un mercader de algodón de Liverpool, James Maybrick, quien, supuestamente, confesaría en un diario conocido desde hace un cuarto de siglo pero no estudiado en profundidad hasta hace un año, que él era "verdaderamente, Jack el Destripador".

Ya ven. Una historia inmortal. Hasta los tan millennial juegos de estrategia apuestan en los últimos tiempos por exprimir el tema. La última novedad, Jack el Destripador y aventuras en el West End. En una historia del mundo tan repleta de personajes terroríficos, de asesinos en serie insaciables, de muertes inhumanas, ¿por qué la historia de Jack el Destripador, horrible pero una más entre la monstruosidad del ser humano, se ha convertido en el arquetipo pop de la historia del crimen?

EL ORIGEN DE UNA CRUEL FASCINACIÓN
En primer lugar porque, ya en su momento, el caso de este asesino en serie, con su particular modus operandi de cortes en la garganta, extirpación de órganos y mutilaciones genitales de las víctimas entre otras aberraciones, fascinó a los periódicos ingleses de la época, que se hicieron eco con detalle de cada uno de los crímenes y del avance de las investigaciones.

Todo se vivía como un misterio irresoluble con todas las características necesarias para interesar e incluso obsesionar, primero a los londinenses, después a todo el planeta. También porque, desde una perspectiva sociológica, los asesinatos cometidos en el este de Londres, en un tiempo de masiva inmigración, sobrepoblación del Londres victoriano y grandes espacios de pobreza extrema, suponen la constatación del caos social, de una crisis humana que afectaba a todo el país.

Las peculiaridades de los asesinatos, la arrogancia del asesino contactando con los periódicos mediante cartas y las mil y una teorías sobre el criminal, que incluían desde gente de clase baja a escritores de renombre e incluso miembros de la familia real, fueron tejiendo una tela de araña apasionante, que creció durante años al abrigo de las dudas. Las teorías son casi tantas como años han pasado desde el inicio de los crímenes, 1888.

No en vano, la policía investigó a más de 300 sospechosos sin resultado alguno. Es más, aunque oficialmente fueron cinco sus víctimas, los medios y diversos investigadores han sumado más crímenes que nunca fueron atribuidos a nadie. Todo empezó en Whitechapel, un barrio marginal del East London de aquella época.

El 31 de agosto de 1888, a las 3.40 a.m, la Policía encontraba en la calle Buck´s Row, el cadáver de Mary Ann Nichols, una mujer de 42 años. Ocho días después, era el cuerpo sin vida de Annie Chapman, con el abdomen rajado y los intestinos esparcidos por su hombro. Fue el 30 de septiembre cuando a la una de la madrugada fue descubierto el cadáver de Elizabeth Stride, una ciudadana sueca que ejercía la prostitución.

Según la investigación, el asesino fue interrumpido por un testigo cuando cometía el crimen por lo que huyó sin provocar las mutilaciones de otros crímenes. Y quizá fue esa precipitación lo que le hizo actuar de nuevo el mismo día, apenas una hora después, en lo que se conoce como "el doble evento". En esa madrugada del domingo, la inglesa de 46 años Catherine Eddowes aparecía muerta cerca de donde se había producido el anterior crimen.

Octubre pasó sin crímenes atribuidos a Jack El Destripador. La tranquilidad volvía poco a poco al East London. Pero todo fue un espejismo. El 9 de noviembre de 1888, una joven de 25 años, Mary Jane Kelly era encontrada muerta en la cama del cuarto que tenía alquilado. La imagen de su cadáver era espantosa. Abierto su abdomen, con sus órganos esparcidos por la cama y el rostro desfigurado.

Era el quinto y último de los llamados crímenes canónicos de Jack el Destripador. Muchos más se le atribuyeron, pero nunca confirmados por las autoridades como obra del Destripador. Como muchas fueron y siguen siendo las especulaciones sobre el autor del mismo. Quizá la generación millennial, con el diluvio de datos que ofrecen las redes sociales, pueda por fin aclarar el nombre del asesino más célebre de la historia. A continuación presentamos un diagrama con los datos de las historia de este célebre asesino:

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