El Arca de Noé sale a la luz gracias al radar de penetración
A 29 kilómetros al sur del Monte Ararat, a una altitud de entre 1.966 y 2004 metros ha emergido gracias al radar lo que parece el Arca de Noé
Un equipo de investigadores estadounidenses afirma haber detectado estructuras ocultas bajo un montículo con forma de barco que podría coincidir —casi al milímetro— con las medidas bíblicas del Arca de Noé. El hallazgo, realizado con radar de penetración terrestre en el sitio de Durupınar, en el este de Turquía, ha reavivado una de las mayores leyendas del Antiguo Testamento: ¿y si el Arca realmente existió?
"Lo que estamos viendo es justo lo que uno esperaría encontrar si se tratase de una estructura construida por el ser humano", asegura Andrew Jones, uno de los responsables del proyecto Noah's Ark Scans, en declaraciones a medios cristianos. El enclave está ubicado a apenas 30 kilómetros del monte Ararat, lugar que el relato del Génesis señala como el punto donde encalló la embarcación tras el diluvio universal.
Capas, túneles y química del suelo
Los escaneos geofísicos han revelado un túnel de más de 4 metros atravesando la supuesta "quilla" del montículo y tres capas superpuestas que recuerdan las cubiertas descritas en el pasaje bíblico de Génesis 6:16. Además, los análisis del suelo sugieren la presencia de materia orgánica en descomposición —posiblemente madera— bajo la superficie.
Según el edafólogo William Crabtree, las muestras recogidas del interior de la formación mostraron un contenido de potasio 40 % superior y el doble de materia orgánica que el terreno circundante. “Son parámetros coherentes con la descomposición de material vegetal", explicó.
¿Una reliquia perdida o un espejismo geológico?
El sitio de Durupınar no es nuevo en la historia de la arqueología alternativa. Descubierto en 1959 por un oficial turco desde el aire, ha sido durante décadas objeto de teorías, polémicas y escépticos. La geología oficial sostiene que se trata de una formación natural provocada por deslizamientos de lodo y sedimentos volcánicos. Para los investigadores de Noah’s Ark Scans, sin embargo, las nuevas pruebas apuntan en otra dirección.
"El año pasado, un edafólogo australiano vino y sugirió realizar un análisis de suelo porque notamos, por ejemplo, que la hierba que crecía en esta formación de barco tenía un color diferente al que se encontraba justo afuera del objeto", explicó Jones a la CBN News. Así que el propio Jones y geólogos turcos diseñaron una prueba, obtuvieron muestras y consiguieron resultados interesantes.

Andrew Jones afirma que el equipo planea iniciar perforaciones controladas en los próximos meses. Si logran extraer restos de madera o artefactos humanos, se abriría una puerta inesperada a una de las narraciones fundacionales del mundo judeocristiano.
¿Se trata del hallazgo del siglo o de una ilusión topográfica amplificada por la fe? Por ahora, la respuesta está enterrada a 6 metros de profundidad. Pero una cosa es segura: la vieja historia del Arca sigue navegando en la frontera entre mito, ciencia y misterio.
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