Hallan un nuevo código en la Gran Pirámide de Giza
Descubren un código secreto en la Gran Pirámide de Giza que podría revelar el verdadero propósito de la construcción
Descubren un nuevo «código secreto» en la Gran Pirámide de Giza. No, no se trata de la típica relación con el número Pi, ni con la proporción Aurea, tampoco hablamos de la coincidencia exacta de la latitud del monumento con la velocidad de la luz en el vacío sino de que sus medidas fueron cuidadosamente elegidas por sus constructores en el exterior del monumento para formar un sistema numérico diseñado para perdurar, para que ese conocimiento no se perdiera. Me explicaré.
A finales de agosto, un investigador independiente llamado Sefy Levy subió a SSRN —un repositorio de manuscritos científicos sin revisar, propiedad de la editorial Elsevier— un trabajo de 80 páginas titulado The Pyramid as Memory Hypothesis en el que plantea que la Gran Pirámide codifica, mediante el cubit real (440 codos), el seked de 5½ y el sistema de fracciones del Ojo de Horus, un conjunto de valores astronómicos y calendáricos egipcios, diez de catorce, según el autor.
Qué propone realmente el estudio
La hipótesis central de Levy no es la numerología clásica de proporciones cósmicas. Su tesis es que el complejo de Giza codifica arquitectónicamente un sistema cosmológico heredado del "Sáhara Verde" —el periodo húmedo que precedió a la desertización del norte de África— y traído al valle del Nilo por los pueblos predinásticos, una hipótesis que yo mismo he defendido en libros y congresos. Para probar la parte "medible" de esa idea, parte de seis dimensiones exteriores derivadas de una base de 440 codos reales y un seked (inclinación) de 5 y ½, combinadas con las 63 fracciones del llamado "Ojo de Horus" (Wedjat) y las operaciones aritméticas documentadas en el Papiro Rhind, el manual matemático egipcio más importante que se conserva.
The Pyramid as Memory Hypothesis
— Sefy Levy (@sefy) August 23, 2026
Giza encodes a Green Sahara cosmology. Using only 440-cubit base, seked 5½ & Wedjat fractions, it hits 10/14 Egyptian astronomical values within ±0.2%. Null models fail. https://t.co/TEKeluhPLt#ZepTepi #ShemsuHor #GreatPyramid@BrightInsight6
Con esas herramientas, compara la pirámide con catorce valores astronómicos y calendáricos del registro egipcio. Según el autor, diez se alcanzan con un margen de ±0,2%; los cuatro restantes fallan, y reporta esos fallos con su magnitud. Para descartar que se trate de coincidencia, somete el resultado a cuatro modelos nulos por simulación de Monte Carlo: compara la pirámide con sistemas de fracciones rivales —egipcio, babilónico, decimal— en veinte mil sorteos, y afirma que ninguno alcanza la misma puntuación. También incluye lo que llama un "control negativo": bajo las mismas reglas, el monumento acierta con posiciones estelares al azar exactamente al ritmo que predeciría el azar, es decir, no "sobreactúa" en ese terreno. Cuatro coincidencias adicionales fueron descartadas por el propio autor por ser alcanzables solo con operaciones que su metodología prohíbe.
En resumen: metodológicamente es más sofisticado que la numerología piramidal clásica, porque intenta controlar el sesgo de "encontrar patrones donde se buscan" mediante comparación estadística. Eso no equivale, sin embargo, a validación científica externa —como se explica más abajo.
Sefy Levy
En su perfil de SSRN, Levy se identifica únicamente como "Independent" (investigador independiente), sin afiliación a ninguna universidad, museo o instituto de investigación. No hay biografía pública, perfil académico ni ORCID localizables fuera de esa plataforma.

El trabajo sobre la Gran Pirámide es la quinta entrega de una serie de siete artículos que el propio autor ha bautizado como "Zep Tepi" ("el primer tiempo", en la mitología egipcia), en la que conecta la Gran Pirámide, la Esfinge y la estructura geológica de Richat, en Mauritania, con una hipotética migración cultural desde el Sáhara verde hacia el Egipto predinástico. Todos sus trabajos están autopublicados en SSRN; ninguno acumula citas en la literatura académica, y suman en conjunto 398 descargas.
Fuente: perfil de autor de Sefy Levy en SSRN (papers.ssrn.com), consultado en septiembre de 2026.
Vieja historia con ropaje nuevo
La búsqueda de "códigos" en las proporciones de la Gran Pirámide no es nueva: acumula más de un siglo y medio de intentos, desde los piramidólogos victorianos que veían en sus medidas profecías bíblicas. El historiador de la criptografía David Kahn acuñó para este fenómeno la expresión «patología de la criptología»: la tendencia humana a encontrar patrones complejos —y a menudo inexistentes— allí donde se buscan con suficiente insistencia, especialmente cuando se dispone de muchas variables (codos, fracciones, ángulos) con las que ajustar un resultado a posteriori.
El propio diseño del estudio de Levy —con sus modelos nulos y su control negativo— sugiere que el autor es consciente de ese riesgo y ha tratado de blindarse frente a él estadísticamente. Pero ese blindaje solo tiene valor científico real si supera el escrutinio de especialistas ajenos al propio trabajo: en egiptología, en estadística aplicada y en la interpretación de las fuentes matemáticas egipcias (el Papiro Rhind, principalmente), que es precisamente el paso que todavía no se ha dado.

¿Ha reaccionado ya la egiptología académica?
Al contrario de lo sucedido con el trabajo de Corrado Malanga, cuando difundió la existencia de enormes estructuras cilíndricas debajo de las pirámides, de momento, no hay reacciones públicas de egiptólogos, arqueoastrónomos o especialistas en matemática egipcia antigua a este trabajo concreto. Es una ausencia esperable: el preprint se revisó por última vez el 7 de septiembre de 2026, y su repercusión mediática —impulsada por el Daily Mail— es todavía muy reciente.
Para poner en contexto cómo suele reaccionar la egiptología establecida ante afirmaciones novedosas sobre la Gran Pirámide: el egiptólogo Zahi Hawass —exministro de Antigüedades de Egipto— y el arqueólogo Mark Lehner, especialista en la meseta de Giza, respondieron en 2024 con dureza a otro estudio sobre las pirámides (relativo a un antiguo brazo del Nilo usado para su construcción), señalando omisiones y errores de atribución. No es un precedente sobre el trabajo de Levy, pero sí una muestra del nivel de exigencia que este tipo de hipótesis suele encontrar cuando llega a manos de especialistas.
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