Historia oculta

«Los incas tenían un refugio secreto en la selva»

Martti Pärssinen es director del Instituto Iberoamericano de Finlandia, y uno de los arqueólogos que a pie de terreno ha trabajado sobre unas extrañas formaciones geométricas aparecidas en la selva deforestada de Brasil. Y es que este descubrimiento podría arrojar otro de dimensiones colosales. Aquí te dejamos la primera parte de una entrevista única…

26 de Agosto de 2020 (09:54 CET)

«Los incas tenían un refugio secreto en la selva»
«Los incas tenían un refugio secreto en la selva»

La deforestación del Amazonas está dejando al descubierto cosas que permanecían escondidas desde quién sabe cuándo. Desde los años ochenta se venían recogiendo testimonios sobre geoglifos en plena selva. ¿Geoglifos? Sí, como las líneas de Nazca. Se sitúan en el estado brasileño de Acre, en la zona de contacto entre Perú y Bolivia, en los dominios incas del Antisuyu, la zona oriental que dominó este imperio. Alceu Ranzi, geólogo y paleontólogo de la Universidad Federal de Acre, fue quien se interesó por este tema y, desde que descubrió los dibujos sobrevolando la zona, es quien realiza la mayor labor de divulgación. Son más de 200 geoglifos en unos 250 km. Cada año aparecen más diseños que son seguidos a través de Google Earth; formas geométricas simples, de trazado perfecto, que en ocasiones unen estos dibujos. Se trata de zanjas en el terreno de entre uno y diez metros de profundidad, en formaciones de diámetros de hasta trescientos. Alceu Ranzi ha reunido a un grupo de especialistas brasileños y finlandeses que han hallado algunas cerámicas. Entre ellos a nuestro entrevistado, que comienza hablándonos de un descubrimiento realizado a las “puertas” de la selva, que podría ser de importancia capital…

¿Qué han encontrado en Ribera Alta?

En Ribera Alta hemos encontrado una fortaleza inca que tiene un poco más de diez hectáreas y que fue ocupada permanentemente, al menos durante setenta años. Hicimos más de cuarenta pozos, y cada uno tenía mucha cerámica, incluso inca. Además, los estudios radiocarbónicos han demostrado que es de época inca. Aparte de las cerámicas –similares a las de la gran capital inca del sur, Paría–, hallamos el uso de piedras, y no es normal que las tribus amazónicas recurriesen a este material. Incluso hay un texto de quipu –sistema de comunicación con cuerdas y nudos– que tiene mucho peso y que habla de que el inca fue para allá. Y está a las puertas de la selva, lo que facilita la idea de que podría haber un refugio, o un “reino perdido”.

Martti Pärssinen, director del Instituto Iberoamericano de Finlandia.
Martti Pärssinen, director del Instituto Iberoamericano de Finlandia.

Por seguir una secuencia. ¿Cómo se despierta su interés hacia un tema tan aparentemente lejano a su Finlandia natal?

En Finlandia tenemos la tradición de estudiar las civilizaciones del mundo. Incluso un pariente lejano mío llevó a cabo varias excavaciones en Bolivia, en Brasil; y claro, hay una tradición.

¿Dónde se encontraba la fortaleza inca de la selva?

Mi colega Aristide fue hace años a la confluencia del río Madre de Dios y el Beni, concluyendo que era en este mismo lugar donde se encontraba. Pensemos que los ríos en estas tierras arcillosas cambian de cauce conforme se producen las crecidas, por lo que hace quinientos años la confluencia se encontraba en otra parte. Ahí es donde hay que buscar.

¿Y qué hacía el inca allí?

Pues buscaba oro, plumas, chonta –palmera–… Creemos que era un punto de partida hacia Brasil, pero no hemos podido trabajar en la zona.

Pero si fuera un punto de partida, en Perú y Brasil debería haber un lugar habitable intermedio en esa Amazonía. Porque esa distancia no se puede cubrir de un tirón…

Sí, porque además hemos encontrado muchos restos de asentamientos. Por ejemplo, hay uno que tiene más de cincuenta hectáreas muy cerca de Ribera Alta, que ya está datado en el 100, o el 200 antes de Cristo. Y después hallamos esta nueva civilización sólo a 200 km de Acre, donde hemos localizado más de 260 geoglifos. Es apreciable en las imágenes cómo de los gigantescos geoglifos parten caminos; algunos se unen como carreteras prehistóricas a otras figuras, y otros se pierden una vez se introducen en la zona boscosa que no ha sido talada… aún. “Estos sitios están conectados”, asegura Parssinen.

¿De qué cultura estaríamos hablando?

No sabemos; no sabemos…

En tiempo, ¿cuánto habría que remontarse?

Nosotros las fechas que barajamos son de cuatro mil años atrás, aunque aún estamos en proceso de datación. Pero como lo que se ha analizado han sido restos extraídos de las zanjas a pie de terreno, es posible que los restos sean anteriores a los geoglifos; que pertenezcan a otra civilización posterior, y que los diseños geométricos hubieran sido construidos sobre antiguos asentamientos.

Una civilización de la que no sabemos nada, y que estaría desubicada de su tiempo, ya que las crónicas aseguran que hasta la llegada de los portugueses en los siglos XVI y XVII, en esta región del planeta, salvo pequeñas comunidades de no contactados, no había nada. Y parece que la historia, una vez más, se ha equivocado…

Entonces, ¿qué antigüedad tendrían estos geoglifos?

Lo que es seguro es que nos deberíamos remontar como mínimo a los dos mil años, llegando los últimos diseños hasta el 1300 d.C. El problema es que la mayoría hemos concluido que fueron abandonados un poco antes de la conquista, y no sabemos por qué. Algo pasó un poco antes de que llegaran los españoles; enfermedades…

Pero las enfermedades no llegaron hasta el siglo XV…

Sí… es un enigma. Hay que seguir estudiando el terreno porque es posible que no hayamos encontrado el sitio adecuado, que podría dar respuesta a este abandono. Esto rompe las teorías de que en esta zona no se podía habitar en tierra firme, porque la tierra no era fértil, salvo recolectores, cazadores… y vemos caminos, restos cerámicos, que nos hacen pensar en cientos de miles de personas.

¿Para qué fueron construidos los geoglifos?

Podrían ser sistemas de captación de aguas, para algo relacionado con la agricultura, o incluso para la cría de tortugas. Las zanjas que los forman no parecen haber sido realizadas como sistema defensivo ya que no poseen elevamientos en sus márgenes, como correspondería a una trinchera.

Imaginamos que tendrá alguna teoría, porque pensar que estaba hecho como sistema de irrigación, para la agricultura o la cría de tortugas son explicaciones frágiles…

No tengo certeza. Tengo varias hipótesis. Hay que tener en cuenta que en el Amazonas, las fuerzas naturales tienen mucho poder, por lo que algunos geoglifos podrían ser simbólicos; con su mera presencia protegían.

Es una superficie que seguramente estuvo habitada por diferentes etnias; abarca más de 250 km, en lo que ahora conocemos. Según se corta más bosque, más es lo que se conoce.

Los geoglifos que se han encontrado hasta hoy son sólo figuras geométricas; no hay representaciones de personas, de animales… No, son geométricas; redondas, cuadrangulares, con forma de “U”; rombos, combinaciones de cuadrados en cuyo interior aparecen círculos…

Si remontamos estos geoglifos a los dos milenios atrás, y de ahí hasta el 1.300 d.C., serían más o menos contemporáneos a Nazca…

Sí, sí… pero aún así no creemos que tuvieran contactos directos ambas civilizaciones.

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Nº 363, Octubre 2020

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