Misterios

La dama del cementerio

La dama del cementerio de Bachelor’s Grove, en Chicago (EE. UU.), es una de sus más ilustres inquilinas, y además ha sido fotografiada… Pero no es la única, porque a decir de los expertos allí se aparecen decenas de espectros.

4 de Noviembre de 2019 (17:00 CET)

La dama del cementerio
La dama del cementerio

Pocos ciudades hay en el mundo tan castigadas por el mal a lo largo de la historia como Chicago. Porque su nombre es sinónimo de matanzas, de mafia y vendetta; porque uno de los mayores criminales de todos los tiempos empezó su carrera precisamente en las calles de Palmisano Park, de la mano del rey del vicio a principios del siglo XX, Johnny Torrio, que vio en aquel joven llamado Alphonse Gabriel mimbres suficientes como para que formara parte de una de las bandas juveniles más terribles de esa época: los Five points gang. Allí se curtió; ahí nació la leyenda del futuro Al Capone.

Cuentan que años más tarde, cuando el italo-americano era intocable ya que tenía en su nómina particular a jueces, policías y demás autoridades, cuando alguien le resultaba molesto lo secuestraban y le daban «un paseo» hasta el viejo cementerio hoy abandonado de Bachelor’s Grove, muy cerca del área metropolitana de Chicago, en el interior de la reserva natural de Rubio Woods. Una vez allí llevaban a cabo la ejecución y en uno de los estanques del recinto, se desprendían de los cuerpos atándoles varios kilos de cemento a los pies, y arrojándolos a las negras aguas. Allí dcien que es habitual oír lamentos que proceden del pequeño lago. Incluso se han llegado a grabar…

El cementerio es evocador, el marco ideal para una novela de terror; pero lo que aquí ocurre sale del marco de la ficción.

Cuentan los guías que llevan años recorriendo el lugar, que en el citado estanque, que actúa de catalizador de toda la fenomenología extraña que allí parece producirse, años atrás, concretamente en 1970, dos agentes federales del condado de Cook recibieron, bien entrada la madrugada, una inesperada visita. Patrullaban la zona cuando advirtieron que sobre las aguas de la laguna parecía haber una diminuta luminiscencia. Al acercarse comprobaron sorprendidos que una mano invisible empezó a balancear las copas de los árboles, como si los vientos del infierno se acabaran de liberar, y de repente, del interior del estanque surgió un carro tirado por dos caballos, que recibían los latigazos de un anciano fantasmal. Enmudecieron, como imagino que cualquiera de nosotros hubiera hecho. Fue la primera vez, pero no la última… Sea como fuere, tras una aparición de estas características ha de haber una buena historia. Los expertos aseguran que en el año 1870, es decir, cien años antes, un campesino se encontraba realizando sus labores diarias cuando, sin previo aviso, el caballo que tiraba del arado se asustó y salió cabalgando desbocado a toda velocidad en dirección al estanque. La mala suerte, o quien sabe si el destino negro tan recurrente en estos casos, quiso que parte de las cuerdas que sostenían el arado se enredaran entre sus piernas, de modo que al final, caballo, arado y hombre desaparecieron entre las aguas. No obstante no es el único suceso extraordinario. Muy cerca hay una granja de madera pintada de blanco. Los testigos afirman que han visto a una niña, con una pequeña vela, en la ventana de la buhardilla, iluminando el silencio de la casa. Conforme se acercan lo visitantes desaparece, como si estuviera en un plano diferente al nuestro… 

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