Misterios
16/04/2026 (10:42 CET) Actualizado: 16/04/2026 (10:42 CET)

Las 'pirámides' que la NASA descubrió en la Amazonía

Lo que la NASA descubrió en la Amazonía en 1976 sigue sin explicación clara hoy en día

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Periodista y escritor

16/04/2026 (10:42 CET) Actualizado: 16/04/2026 (10:42 CET)
Pirámides de Paratoari, 12 montículos de 150 metros de altura, situadas en el margen izquierdo del río Madre de Dios
Pirámides de Paratoari, 12 montículos de 150 metros de altura, situadas en el margen izquierdo del río Madre de Dios

En 1976, una imagen captada por un satélite de la NASA reveló una serie de formas geométricas que emergían entre la densa selva del sureste de Perú. Aquellas estructuras, aparentemente piramidales y alineadas con notable regularidad, dieron origen a uno de los enigmas más persistentes de la Amazonía: las llamadas pirámides de Paratoari. Lo que inicialmente fue una simple o mera observación remota se transformó rápidamente en un debate que oscila entre la interpretación científica y la fascinación por lo desconocido.

Ubicadas entre la quebrada Inchipato y el río Paolotoa Chico, en la región de Madre de Dios, estas formaciones destacaban por su simetría en un entorno caracterizado por el caos vegetal. La imagen de satélite etiquetada comol C-S11-32W071-03 alimentó teorías que apuntaban a la posible existencia de estructuras artificiales, incluso vinculadas a una civilización antigua que habría habitado la selva amazónica. La hipótesis de una ciudad perdida comenzó a tomar forma en la imaginación de investigadores y exploradores.

Sin embargo, el avance del trabajo de campo permitió matizar esas primeras interpretaciones. En el año 1996, el explorador estadounidense Gregory Deyermenjian logró llegar a la zona tras una compleja expedición. Sus conclusiones fueron claras y tajantes pues dijo que las formaciones no eran construcciones humanas, sino estructuras naturales de arenisca conocidas como estribaciones truncadas. La erosión, actuando durante millones de años sobre capas sedimentarias, habría generado estas formas que, vistas desde el aire, evocan pirámides.

La IA interpreta la fotografía de la NASA C S11 32W071 03
La IA interpreta la fotografía de la NASA C S11 32W071 03

A pesar de esta explicación geológica, la investigación no estuvo exenta o libre de hallazgos relevantes. Durante las exploraciones se identificaron petroglifos y vestigios de caminos de piedra, indicios que apuntan a la presencia humana en la zona en tiempos prehispánicos. Estos elementos sugieren que, aunque las “pirámides” no fueron construidas por el hombre, el área sí formó parte de rutas o espacios de interacción de culturas antiguas, probablemente vinculadas al ámbito incaico.

El misterio de Paratoari

El interés por Paratoari no disminuyó con estas conclusiones. En el año 2001, el arqueólogo italiano Mario Polia reavivó el debate al descubrir en archivos jesuitas referencias a una ciudad inca denominada Paititi. Este hallazgo documental aportó una nueva dimensión a este misterio, al conectar las estructuras con relatos históricos sobre una posible urbe oculta en la selva. Aunque no existen pruebas concluyentes sobre la existencia de dicha ciudad, el documento reforzó la hipótesis de que la región podría albergar vestigios aún no identificados.

Las expediciones continuaron en los años siguientes. Investigadores como G. Cope Schellhorn y Santiago Yábar documentaron petroglifos en áreas cercanas, mientras que exploraciones más recientes lideradas por Virgilio Yábar han incorporado tecnología como drones y fotogrametría. Estas herramientas han permitido detectar posibles estructuras cubiertas por la vegetación, lo que ha vuelto a abrir el debate sobre la naturaleza del sitio.

Una sugestiva imagen
Una sugestiva imagen

Yábar sostiene que existen evidencias de construcciones ocultas bajo tierra y maleza, incluyendo plataformas y posibles espacios ceremoniales. Aunque estas afirmaciones aún requieren validación independiente, reflejan el persistente atractivo de la zona como objeto de investigación. La posibilidad de que Paratoari combine formaciones naturales con intervenciones humanas sigue siendo una línea de estudio abierta.

La zona de Paratoari representa un caso paradigmático donde la Ciencia y el mito coexisten en una comunión perfecta

El marco histórico en el que se encuadra también contribuye a esta complejidad. Crónicas sobre expediciones incas hacia la Amazonía, relatos de rutas inacabadas y la importancia del río Madre de Dios como vía de acceso refuerzan la idea de que esta región fue explorada en profundidad. Figuras como Carlos Fermín Fitzcarrald alimentaron, ya en época más reciente, la búsqueda de fortalezas y enclaves ocultos en la selva.

Estructuras geológicas que parecen pirámides en la Amazonía
Estructuras geológicas que parecen pirámides en la Amazonía

Hoy, la zona de Paratoari representa un caso paradigmático donde la Ciencia y el mito coexisten en una comunión “perfecta”. Por un lado, la explicación geológica cuenta con respaldo sólido; por otro, los indicios culturales y los relatos históricos mantienen viva la hipótesis de un pasado más complejo. La dificultad de acceso, la densidad de la vegetación y la capacidad de la selva para ocultar evidencias hacen que cualquier conclusión definitiva sea difícil de alcanzar.

Más allá de las interpretaciones, el caso de Paratoari pone de relieve todo lo que esconde la selva amazónica y la importancia de hacer nuevas exploraciones con investigaciones libres de prejuicios. En una de las regiones menos exploradas del planeta, cada hallazgo —ya sea natural o cultural— tiene el potencial de redefinir lo que se sabe sobre la relación entre las antiguas civilizaciones y la Amazonía.

La historia iniciada por una imagen de un satélite hace casi medio siglo sigue, por tanto, sin cerrarse. Entre datos comprobables y teorías aún por confirmar, Paratoari continúa siendo un punto de encuentro entre la evidencia y la imaginación, un recordatorio de que en la Amazonía todavía quedan preguntas sin respuesta.

Sobre el autor
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José Manuel García Bautista, periodista y escritor con una dilatada trayectoria en prensa, radio y televisión. Autor de más de 60 libros de misterio, leyendas e Historia. Jefe de  Informativos el Confidencial de Sevilla. 
Dirige el espacio "Voces del Misterio" y "Andalucía Paranormal". Actualmente es miembro del equipo de Canal Sur Radio —con La noche más hermosa—, de 7tv y redactor de CádizDirecto.

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