Avi Loeb sobre 3I/ATLAS: “Vete de vacaciones antes del 29 de octubre”
El profesor de Harvard vuelve a encender las alarmas sobre el 3I/ATLAS, el objeto interestelar del tamaño de Manhattan que podría “cambiarlo todo”
El profesor Avi Loeb, exdirector del Departamento de Astronomía de Harvard y actual responsable del Proyecto Galileo, lo ha vuelto a hacer: ha sacudido las redes sociales e indignado a la comunidad científica con una estremecedora advertencia:
“Si quieres tomarte unas vacaciones —ha dicho—, hazlo antes del 29 de octubre. Porque quién sabe qué pasará después”.
El mensaje, lanzada en una entrevista de podcast, se refiere al inminente acercamiento del objeto interestelar 3I/ATLAS, un visitante cósmico que se dirige hacia su perihelio —el punto más próximo al Sol— y cuya naturaleza aún divide a los expertos.
Mientras la mayoría de los astrónomos lo clasifican como un simple cometa, Loeb sugiere que podría ser algo mucho más trascendental: una nave espacial extraterrestre.
Aunque las agencias espaciales se han apresurado a asegurar al público que no hay peligro para la Tierra, las extrañas emisiones químicas del objeto y su movimiento impredecible han alimentado un frenesí de especulaciones.
El visitante del tamaño de Manhattan
Detectado en julio de 2025, 3I/ATLAS (el tercer objeto interestelar registrado tras ’Oumuamua y Borisov) se aproxima al Sol con una trayectoria tan inusual como su composición. Según los cálculos, tiene un tamaño comparable al de la isla de Manhattan y una órbita retrógrada —es decir, contraria al sentido de rotación de los planetas—.
Loeb considera que el paso del objeto por detrás del Sol el 21 de octubre, apenas ocho días antes de su máximo acercamiento, no puede ser una mera coincidencia. En su opinión, la posición oculta tras el disco solar sería ideal para ejecutar una maniobra conocida en ingeniería aeroespacial como “efecto Oberth”: una técnica que permite a las naves ganar energía aprovechando la gravedad y el calor de una estrella.

“Durante su perihelio, 3I/ATLAS estará expuesto a más de 33 gigavatios de energía solar, el equivalente a un tercio de la producción total de las centrales nucleares de Estados Unidos”, explica Loeb. “Si se trata de una nave artificial, podría usar esa energía para propulsarse o comunicarse... sin ser visible para nosotros”.
¿Un suicidio profesional o una advertencia velada?
Sus colegas lo consideran, en el mejor de los casos, un provocador. En el peor, un científico que flirtea con el descrédito. Pero Loeb no da un paso atrás. Ya en 2018 se jugó su reputación al afirmar que ’Oumuamua —el primer visitante interestelar conocido— no podía explicarse como un cometa natural, y que su aceleración anómala sugería una sonda enviada por una civilización avanzada.
Ahora, con 3I/ATLAS, redobla la apuesta. ¿Por qué arriesgar nuevamente su prestigio académico con declaraciones tan temerarias?
Algunos piensan que Loeb sabe más de lo que puede decir. Otros, que está actuando como un caballo de Troya con un mensaje cifrado: una advertencia para quienes manejan información clasificada sobre objetos no humanos.

Porque, si todo esto fuera solo una exageración científica, ¿por qué —se pregunta Loeb— la NASA mantiene un silencio casi absoluto sobre el tema, limitándose a comunicados asépticos mientras la Agencia Espacial Europea es quien lidera la observación del objeto? Y lidera a medias porque la información está embargada hasta abril de 2026 sugiriendo un encubrimiento global.
El día que podría cambiarlo todo
El 29 de octubre, cuando 3I/ATLAS alcance su punto más cercano al Sol, se convertirá en un laboratorio natural para la astrofísica moderna. Si su movimiento responde únicamente a la gravedad, la historia quedará archivada como una curiosidad cósmica más.
Pero si su trayectoria se desvía, si acelera o emite radiación no térmica… estaríamos ante el primer indicio empírico de tecnología extraterrestre en acción.
Loeb: 'No sé si el dinero tendrá sentido si este objeto resulta ser tecnológico después del 29 de octubre'
Y no es solo Loeb quien lo piensa. Dentro del propio Proyecto Galileo —la iniciativa científica que dirige para estudiar objetos no identificados—, varios investigadores han reconocido que las lecturas espectrales de 3I/ATLAS no encajan del todo con las de un cometa convencional. No presenta la coma brillante típica de un cuerpo helado al acercarse al Sol, ni el comportamiento esperado de un asteroide rocoso.
El astrofísico lo resume con un sarcasmo inquietante: “No sé si el dinero tendrá sentido si este objeto resulta ser tecnológico después del 29 de octubre.”

El silencio de las agencias
A medida que se acerca la fecha, ni la NASA ni la Agencia Espacial China (CNSA) han emitido comunicados sustanciales. Ambas instituciones mantienen un mutismo que los analistas interpretan como “coordinado”, especialmente tras los errores recientes en la identificación del objeto por parte del rover Perseverance. ¿Es prudencia científica o censura preventiva?
Loeb, por su parte, parece convencido de que el verdadero misterio no está en los telescopios, sino en los despachos.
3I/ATLAS sigue su curso. El 29 de octubre pasará a unos 60 millones de kilómetros del Sol. Después continuará su viaje hacia los confines del espacio interestelar, tal vez sin volver jamás. Pero su paso nos deja una pregunta que trasciende la ciencia: ¿y si realmente estamos observando la tecnología de otra inteligencia, una civilización que estudia a la nuestra con la misma distancia con la que nosotros observamos un insecto atrapado en ámbar?
Sea o no una nave, Avi Loeb ha conseguido lo que pocos científicos logran: que miremos hacia el cielo… y dudemos de todo.








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