Desaparece el único monumento ovni de Bélgica
Lotenhulle (Flandes Oriental), un enclave para los creyentes en lo insólito acaba de perder una pieza fundamental de su historia ufológica.
La pequeña localidad de Lotenhulle, en Aalter, ha retirado la única placa conmemorativa de un avistamiento ovni en Bélgica. Este monolito fue levantado en honor a un suceso acaecido en 1955 y ha sido retirado de forma abrupta por petición legal de la propia familia del testigo principal.
El epicentro de esta historia se remonta a la noche del 21 de julio de 1955. Marin Vandercruyssen, entonces un joven paracaidista de 18 años, afirmó haber sido testigo de algo extraordinario. Cinco platillos volantes volando en formación -tres delante y dos detrás, como los aros olímpicos- se detuvieron sobre lo que hoy conocemos como la autopista E40 (antes E5). No era una alucinación. Otros veinte conductores se detuvieron y muchos se bajaron de sus vehículos para contemplar el asombroso fenómeno .
Un evento de esta magnitud, con múltiples testigos presenciales, mereció la atención de la comunidad, aunque Vandercruyssen no lo hiciera público ante las autoridades de Aalter hasta 2004, 55 años después.

A pesar de los años transcurridos y de un escepticismo inicial por parte de los concejales, la consistencia y el número de testigos acabaron por convencer al ayuntamiento de Aalter de la veracidad de la historia.
En 2014 se inauguró un monumento de piedra, un gesto que elevó a Lotenhulle al estatus de lugar de peregrinación ufológica. El monolito no solo llevaba grabada la fecha del avistamiento, el número de testigos y el nombre del joven Vandercruyssen, sino que también mostraba una fiel reproducción de los cinco símbolos ovalados que representaban la flotilla de no identificados. Este homenaje, restaurado hace apenas unos meses en julio, era un faro para aquellos que creen que no estamos solos.

El grito de la Familia
La tranquilidad se rompió la semana pasada. Según informó la radiotelevisión flamenca VRT, el monumento fue desmantelado a petición de la familia Vandercruyssen. La familia ya no quiere que se asocie su apellido ni el legado de Marin con este singular avistamiento.
La solicitud fue contundente: contrataron un abogado para enviar una carta al ayuntamiento, solicitando la retirada "urgente" de la placa. La misiva no dejaba lugar a dudas: si la petición era ignorada, la familia presentaría una demanda por daños y perjuicios. Ante la amenaza de acciones legales, el municipio confirmó la solicitud y actuó de inmediato, retirando la única prueba física de un avistamiento OVNI oficialmente conmemorado en Bélgica.
El consistorio ha rehusado dar más detalles sobre los motivos exactos que llevaron a la familia a tomar esta drástica decisión, dejando un vacío de especulación. ¿Hay presiones detrás? ¿Búsqueda de tranquilidad? ¿O acaso la historia es más compleja de lo que parece?
Lo cierto es que, para los aficionados y creyentes en la vida extraterrestre, esta retirada es una pérdida simbólica. Lotenhulle ya no es el pueblo del monumento ovni. Se cierra un capítulo tangible de la ufología belga, y queda la pregunta: ¿Por qué tanto miedo a la verdad que se borra hasta la memoria de piedra? El misterio de los cinco platillos volantes de 1955, parece, seguirá flotando en el aire.









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