Unas piernas cruzando la carretera
El inquietante testimonio ocurrido de noche cerca de Lora del Río, Sevilla: “Vimos solo unas piernas cruzando la carretera”
Durante años, algunas carreteras secundarias de la provincia de Sevilla han sido escenario de relatos difíciles de explicar. Historias breves, transmitidas entre vecinos o amigos, que rara vez pasan del ámbito privado, casi confidencial, pero que, con el tiempo, terminan apareciendo en algún medio o programa. Uno de esos testimonios sitúa el origen de una experiencia desconcertante en una carretera entre Carmona y Lora del Río. La protagonista de aquel episodio es Chari García, quien todavía hoy recuerda con absoluta claridad lo que ocurrió aquella noche.
Según relata, todo sucedió cuando viajaba en coche con una amiga camino de casa de una conocida. Habían quedado por la noche y el trayecto era, en principio, el de siempre. No obstante, en algún punto del recorrido la conductora tomó una carretera distinta a la habitual. No hubo una razón clara, simplemente se equivocó de desvío mientras ambas conversaban con tranquilidad durante el viaje y también por la caída de la noche que todo lo complicaba un poco más.
La experiencia de Chari García
La conversación, recuerda Chari, giraba alrededor de un tema normal “de diario”. La noche era oscura y el tráfico prácticamente inexistente. Nada hacía prever lo que estaba a punto de ocurrir.
De repente, por el lado del copiloto, apareció algo que ambas describen del mismo modo, como “unas piernas extremadamente delgadas que cruzaron la carretera con una rapidez sorprendente”. La visión duró apenas unos segundos, pero fue lo suficientemente clara y evidente como para que las dos percibieran exactamente la misma imagen.

Según el testimonio, las piernas “parecían corresponder a una persona alta, aunque el resto del cuerpo nunca llegó a distinguirse con nitidez”. El movimiento resultó perfectamente coordinado, como si aquella figura invisible mantuviera su propio ritmo al cruzar aquella parte de la carretera. El coche continuó avanzando sin que la conductora redujera la velocidad, y la figura desapareció tan rápido como había surgido, “todo fue muy rápido, no dio tiempo a frenar siquiera y tampoco chocamos con nada”.
Durante varios minutos ninguna de las dos dijo una sola palabra. El silencio no fue casual. Chari recuerda que prefirió callar para evitar que el susto provocara una reacción brusca al volante. Cuando finalmente llegaron a casa, ambas se miraron y comenzaron a hablar.
La sorpresa fue inmediata. Las dos habían visto exactamente lo mismo: unas piernas largas y delgadas cruzando delante del vehículo. No recordaban haber distinguido rostro, torso ni brazos, simplemente no había estas partes del cuerpo. Solo aquella imagen fugaz, iluminada por los faros del coche, que parecía surgir de una especie de neblina tenue.

Con el paso de los días, la experiencia siguió rondando en la memoria de ambas. Nunca lograron encontrar una explicación convincente. Tampoco volvieron a ver algo parecido. No obstante, con el tiempo descubrieron que no eran las únicas que hablaban de episodios similares.
Pepe Rodríguez le sucedió algo similar: “Mi mujer iba en el asiento trasero, en el centro, yo conducía, ella suele hablarme para que no me sienta cansado, tomamos el giro y, entonces, vimos a esas piernas que se cruzaban delante del coche, fue impresionante” relata.
No son las únicas personas que han tenido la ocasión de verlo pues también hay relatos de camioneros que hablan de un accidente en esta zona. “Fue un compañero del “rosco” que tuvo un accidente aquí y dicen que es él el que se aparece, yo no lo sé, pero, antaño, por la emisora, había quién nos contaba lo que había pasado aquí. Yo una vez las vi… Prefiero olvidarlo, me impresionó mucho, creí que atropellaba a alguien y aquello se esfumó”.

Posible explicación a las apariciones
Investigamos en esta zona de la Sierra de Sevilla y contacté con un guardia forestal, aquella noche hicimos un recorrido y él me apuntó una posible causa muy lógica. Manuel L. me decía: “Mira, posiblemente sea una lechuza real que cuando pasan los coches deslumbran a los ratones de campo y los ciega, entonces ella aprovecha y se tira a por la presa cruzándose delante del coche, es tan rápido que solo parece que se cruza “algo” en forma de “V”, como unas piernas”.
Hoy Chari sigue recordando aquella escena con una mezcla de sorpresa y desconcierto. La falta de pruebas gráficas no resta intensidad al recuerdo. Todo ocurrió demasiado rápido para reaccionar. Pero la coincidencia entre ambas testigos permanece intacta.
A día de hoy, cada vez que recuerdan aquel trayecto, vuelven a preguntarse qué fue exactamente lo que pudieron ver y lo que se cruzó en aquellacarretera solitaria. Lo único que saben con certeza es que ambas vieron lo mismo. Y que, desde entonces, aquella imagen de unas piernas cruzando la oscuridad nunca ha desaparecido del todo de su memoria.








Comentarios
Nos interesa tu opinión