Ovnis y vida extraterrestre
20/04/2026 (07:40 CET) Actualizado: 20/04/2026 (07:41 CET)

Trump promete desclasificar ovnis... pero, ¿lo hará?

El anuncio de Trump sobre una inminente desclasificación ovni ha chocado con el Pentágono ha que ignoró los plazos para entregar 46 vídeos de fenómenos anómalos no identificados

Josep Guijarro

Periodista y escritor

20/04/2026 (07:40 CET) Actualizado: 20/04/2026 (07:41 CET)
Donald Trump prometió cosas interesantes muy pronto
Donald Trump prometió cosas interesantes muy pronto

El anuncio no estaba en el guion. O quizá sí. Porque cuando Donald Trump se subió al escenario de una megaiglesia en Phoenix, Arizona, ante miles de jóvenes movilizados por Turning Point USA, lo que parecía otro acto de reafirmación ideológica terminó derivando en algo mucho más incómodo: una nueva promesa de desclasificación ovni.

La organización fundada por Charlie Kirk lleva años construyendo una cantera política entre universitarios y jóvenes votantes conservadores. Sus giras son auténticos rituales de cohesión ideológica. Pero en esta última parada, Trump decidió jugar otra carta. Una que conecta con una fascinación transversal, casi primitiva: la posibilidad de que no estemos solos.

Con ese tono ambiguo que oscila entre la confidencia y la broma calculada, anunció que el Pentágono está a punto de publicar documentos relacionados con ovnis o, en su terminología oficial, UAP (fenómenos anómalos no identificados). No dio fechas concretas. No ofreció detalles verificables. Pero dejó caer una frase que resuena como eco de otras promesas incumplidas: “hemos encontrado documentos muy interesantes”.

¿Debemos tomarlo en serio?

Hay un indicador curioso que permite medir la credibilidad real de este tipo de anuncios: Polymarket. No es una encuesta, ni pretende serlo. Es algo más crudo: un mercado donde la gente apuesta dinero real sobre eventos futuros. Y cuando el dinero entra en juego, la fe suele salir por la puerta.

A finales de 2025, la probabilidad de una divulgación real sobre ovnis rondaba el 22%. Hoy, apenas alcanza el 2%. En otras palabras: el escepticismo no solo crece, se desploma cualquier expectativa.

Y motivos no faltan.

Las apuestas no dan un centavo por las palabras de Trump
Las apuestas no dan un centavo por las palabras de Trump

No es la primera vez que se anuncia una apertura inminente de archivos. Desde la Oficina del Director de Inteligencia Nacional hasta distintas comisiones del Congreso, el discurso ha sido siempre el mismo: “pronto”. Una palabra elástica, moldeable, peligrosamente útil cuando se trata de gestionar expectativas sin comprometer resultados.

Mientras tanto, la maquinaria institucional sigue girando. La All-domain Anomaly Resolution Office, más conocida como AARO, continúa acumulando casos —más de 2.400 según datos oficiales— en coordinación con la Casa Blanca y otras agencias. El objetivo declarado: consolidar registros y facilitar su divulgación.

Pero hay una grieta en ese relato.

Una grieta con nombre propio: Anna Paulina Luna.

El 31 de marzo de 2026, Luna —presidenta del Grupo de Trabajo sobre Desclasificación de Secretos Federales— formalizó una petición que rompe con la ambigüedad habitual. No pidió informes genéricos. No solicitó categorías amplias. Exigió algo mucho más concreto: 46 vídeos específicos de encuentros con UAP, identificados uno por uno con fecha, localización y denominación técnica.

Cuarenta y seis.

La cifra no es anecdótica. Es quirúrgica. Y el contenido, según ha trascendido, inquietante: formaciones en enjambre, objetos esféricos, estructuras alargadas tipo “cigarro”, maniobras de aceleración instantánea. Escenarios que van desde Siria e Irán hasta espacios aéreos sensibles y zonas marítimas estratégicas.

No hablamos de filtraciones en foros oscuros. Es una solicitud oficial dentro de los mecanismos de supervisión del Congreso.

El plazo era claro: 14 de abril de 2026.

¿La respuesta? Ninguna.

El Pentágono no entregó los vídeos. No ofreció explicaciones públicas. Y cuando Luna presionó, la respuesta fue tan desconcertante como reveladora: aparentemente, “nadie había hecho llegar la carta a las autoridades correspondientes”.

¿Un fallo administrativo? ¿O una forma elegante de diluir responsabilidades? Nadie lo cree.

La reacción de la congresista fue inmediata. Amenazó con escalar el conflicto y recurrir a la autoridad de citación judicial junto al presidente del Comité de Supervisión, James Comer. Traducido: si no hay cooperación, habrá órdenes legales.

Y en medio de esta tensión institucional, aparece otra figura clave: Jeremy Corbell, quien ya publicó uno de los vídeos mencionados en la lista —el de la supuesta aceleración instantánea en Siria—, reforzando la idea de que esos archivos no solo existen, sino que algunos ya están circulando fuera de los canales oficiales.

Entonces, ¿qué está ocurriendo realmente?

Por un lado, un expresidente promete transparencia inminente. Por otro, el Congreso exige pruebas concretas con fecha límite. Y en medio, el Pentágono guarda silencio mientras una oficina como AARO acumula miles de casos sin exposición pública significativa.

Demasiadas piezas que no terminan de encajar.

La historia reciente del fenómeno ovni está llena de anuncios grandilocuentes que se disuelven en informes ambiguos. Pero esta vez hay un elemento distinto: la presión institucional directa con nombres, fechas y archivos concretos.

Y aun así, el silencio persiste.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

Relacionados
Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

AC 415

Nº 415, marzo de 2026

Geopolítica del mal, cárceles secretas, enclaves malditos y lugares prohibidos. Último número ya en el quiosco.