La inquietante experiencia en el Palacio de Linares
La leyenda de Raimundita y los secretos del Palacio de Linares: historia, rumores y una disputa familiar que llega hasta hoy
El actual Palacio de Linares, sede de la Casa de América en Madrid, es uno de los edificios históricos más conocidos de la capital de España. Más allá de su valor arquitectónico y cultural, el inmueble arrastra desde hace más de un siglo una de las leyendas más inquietantes de la ciudad como es la historia de Raimundita, una supuesta hija secreta de los marqueses de Linares cuya vida habría quedado marcada por el silencio y el escándalo.
Durante más de un siglo, el Palacio de Linares ha estado rodeado de historias oscuras, rumores familiares y episodios difíciles de verificar. El edificio, situado en la plaza de Cibeles y hoy sede de la Casa de América, fue en el siglo XIX la residencia de los marqueses de Linares, José de Murga y Reolid y Raimunda de Osorio y Ortega. Con el paso del tiempo, la memoria popular transformó algunos episodios de su vida privada en una de las leyendas más conocidas del Madrid histórico.
El relato más difundido, indudablemente, sitúa y sostiene que José de Murga, heredero de una importante fortuna, se enamoró de una joven llamada Raimunda, hija de una cigarrera del barrio madrileño de Lavapiés. Según este mismo relato, el padre del marqués, el empresario Mateo de Murga y Michelena, se opuso de forma rotunda y tajante a la relación. Para impedir el romance, envió a su hijo a estudiar a Londres. Pero la distancia no puso fin a la historia de amor, al contrario: la incendió más. Con el tiempo, el joven habría descubierto el motivo real de la prohibición: la muchacha era hija ilegítima de su propio padre, lo que convertiría a los enamorados en hermanastros.

La leyenda además añade que, pese al escándalo que habría supuesto esa revelación, la pareja decidió seguir adelante con su relación. Según algunas versiones, consiguieron incluso una supuesta dispensa papal conocida como “Casti convivere”, que les permitiría convivir sin mantener relaciones. La tradición popular afirma que aquella convivencia dio lugar al nacimiento de una niña llamada Raimundita. Para evitar que el secreto saliera a la luz, siempre según el relato legendario, la menor habría sido ocultada o incluso asesinada poco después de nacer, lo que explicaría la supuesta presencia de fenómenos extraños en el palacio.
Historiadores así como documentalistas coinciden en señalar que no existen pruebas concluyentes que respalden estos hechos. De hecho, en archivos eclesiásticos consultados posteriormente no se ha encontrado constancia de la bula que supuestamente habría permitido la convivencia entre los marqueses en esas circunstancias. Aun así, la historia se popularizó enormemente durante décadas y terminó convirtiéndose en uno de los relatos más repetidos sobre edificios históricos de la capital.
Más allá de la leyenda, la documentación sí recoge algunos episodios familiares complejos. Se sabe que junto a los marqueses crecieron dos niñas a las que el matrimonio consideraba ahijadas. Una de ellas era Raimunda Avecilla y Aguado, hija del abogado Federico Avecilla y de Raimunda Aguado y Cabañas. A finales del siglo XIX, esta joven dio a luz a una niña llamada Aniceta María Ana de Jesús de la Santísima Trinidad.
Según la versión defendida por algunos descendientes, la menor habría sido fruto de una relación entre Raimunda Avecilla y el propio marqués de Linares. Durante años, la niña habría vivido entre Linares, Baeza y otras propiedades vinculadas a la familia, sin que su filiación fuera reconocida oficialmente. Esa situación habría marcado su vida y la de sus descendientes.

Experiencia personal
En el año 2015 se realizó una visita nocturna a este singular edificio. Eran 120 personas divididos en dos grupos de 60. En un grupo me encontraba junto a Ana Garrido –periodista madrileña-, Josep Guijarro y Bruno Cardeñosa. Llevaba una “Spirit Box” que me serví de poner en el sueño y hacer una breve experiencia junto a las personas que guardaban un respetuoso silencio. Entonces, pasados unos minutos, surgió, en medio del ruido blanco, una voz, infantil, que decía: “Mamá”, claramente y que quedó grabada en la grabadora de audio ante la consternación de todas las personas.
Analizada la psicofonía posteriormente los resultados dieron como conclusión que estaba bajo los parámetros de la EVP y que, como tal, debía ser entendida como válida sin que hubiera ninguna explicación lógica a la misma.
Atrás quedaron aquellas míticas –y también falsas- de “Mi hija Raimunda, nunca, nuncaaa, la oí decir mamá” o “Mamá, mamá, no tengo maaaamaaaá” de Carmen Sánchez de Castro con toda su polémica.
Desde su reapertura en 1992, tras una profunda rehabilitación, el edificio alberga la Casa de América, un centro cultural dedicado a fortalecer las relaciones entre España y los países latinoamericanos. A pesar de su actividad institucional y cultural, la historia de los marqueses de Linares y la figura de la supuesta Raimundita continúan formando parte de la leyenda de tan insigne edificio.








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