Ovnis y vida extraterrestre

Luis Elizondo: "Son naves que viajan por el espacio-tiempo"

Hablamos con Luis Elizondo, exdirector del programa ovni del Pentágono, que asegura que "estamos cerca de entender la física que emplean los ovnis"

Miguel Pedrero

4 de Junio de 2019 (10:30 CET)

Luis Elizondo está convencido de que los OVNIS provocan distorsiones espaciales y temporales
Luis Elizondo está convencido de que los OVNIS provocan distorsiones espaciales y temporales

Si existe un personaje de moda en el mundo de la ufología, ese es Luis Elizondo, exoficial de inteligencia de la DIA –el servicio secreto del Ejército de EE UU– que dirigió entre 2010 y 2017 el Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP, por sus siglas en inglés), en realidad un proyecto dependiente del Pentágono y centrado en la investigación del fenómeno OVNI. En octubre de 2017, Elizondo decidió dimitir y dar a conocer el programa secreto a periodistas del diario The New York Times, cansado del excesivo secretismo y de la falta de interés de sus superiores en ahondar en el fenómeno, puesto que preferían centrarse en el asunto de la tecnología que emplean estos aparatos para desplazarse.

En unas recientes declaraciones, Elizondo ha confesado que de los numerosos casos que él y su equipo analizaron cuando estaba al frente del AATIP, concluyeron que en los encuentros cercanos con OVNIs se establece «una distorsión alrededor del aparato volador, creemos que como resultado del método de propulsión empleado (por dichos objetos)». Elizondo aseguró que se trata de una especie de «burbuja alrededor del No Identificado, porque este tiene la capacidad de curvar el espacio-tiempo en un área localizada, así que la energía electromagnética se comporta de manera diferente en esa zona». Desde su punto de vista, los OVNIs emplean un modo de desplazamiento muy por encima de nuestras capacidades tecnológicas, puesto que se mueven «usando una gran cantidad de energía para curvar el espaciotiempo ». Y añadió: «Creo que estamos muy cerca de entender la física que emplean los OVNIs, y esto es muy emocionante. Por primera vez, gracias a los avances de la física cuántica, tenemos una imagen convincente del fenómeno al que nos enfrentamos». Esta capacidad para manejar a su antojo el espacio-tiempo explicaría las sensaciones que revelan la mayoría de los protagonistas de encuentros cercanos con OVNIs, como anomalías temporales (por ejemplo, que la experiencia dura unos minutos, y luego resulta que han transcurrido varias horas), espaciales (que cambian ciertos elementos del entorno) y/o sensoriales (desaparece la sensación térmica, percepción de permanecer en una realidad paralela, la ausencia de sonidos…). 

CASO EN ESPAÑA

Precisamente, poco después de leer las palabras del exagente de inteligencia, accedía a un caso ocurrido en la localidad madrileña de Fuenlabrada, que apunta a la explicación ofrecida por Elizondo. Según me narró en el mismo lugar de los hechos uno de sus protagonistas, Jaime L., a las diez de la noche de un día de febrero de 1996 regresaba a casa por la calle Luis Sauquillo, cuando una luz muy potente lo rodeó por completo. «Como estaba cerca de la carretera, pensé que un camión se había salido de la calzada y se me estaba echando encima, así que intenté protegerme. Me di la vuelta en cuestión de un segundo, y entonces vi un chorro de luz que partía del cielo. Crucé a la acera de enfrente para comprobar de qué lugar exacto salía esa luminosidad, y divisé en el cielo, pero no demasiado alta, una esfera impresionante, del tamaño de unos diez soles. Me di cuenta de que a mi lado había una señora tan sorprendida como yo, mirando para arriba. Aquel objeto desprendía una claridad impresionante, era como si se hubiera hecho de día». Jaime también describió una sensación común a muchos otros casos de encuentros con OVNIs: «A la vez que eso estaba ahí arriba, parado, noté una extraña sensación de vacío. No se escuchaba el sonido ambiente, todo estaba rodeado de un inexplicable silencio que no sé cómo describirte.

A la vez que eso estaba ahí arriba, parado, noté una extraña sensación de vacío

Los coches pasaban por la carretera normalmente, nadie se paraba. Parecía que no estuviera pasando nada. Además, no escuchaba el ruido de los automóviles. Incluso veía que las hojas caídas de los árboles se movían por el suelo, pero ni sentía ni oía el sonido del aire. Intercambié unas palabras con la señora que estaba a mi lado. Me confirmó que, efectivamente, estaba viendo lo mismo. Nuestras voces sonaban muy raras, como si estuviéramos solos en el mundo, con una especie de eco. Qué sé yo cómo explicártelo. Era como si todo estuviese ocurriendo en un estudio de grabación o algo así». La mujer se marchó muy asustada y Jaime continuó  observando el OVNI durante un par de minutos, hasta que «aquel enorme sol empezó a vibrar, disminuyó de tamaño o se contrajo sobre sí mismo, y salió disparado hacia arriba en cuestión de décimas de segundo, dejando un rastro de chispitas. No hay aparato humano que pueda realizar tal maniobra».

Según mi informante: «Cuando el objeto se contrajo, escuché un ligero silbido, y cuando desapareció,  el típico ruido de algo rozando la atmósfera». Al igual que en infinidad de casos de encuentros cercanos que he podido  investigar, da la impresión de que el fenómeno se muestra solo ante ciertos testigos, pero no a otros. ¿Acaso ese enorme sol solo interactuó con Jaime y la asustada mujer?  

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Portada Año Cero Noviembre 2019

Nº 352, Noviembre de 2019

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