Ovnis y vida extraterrestre
15/09/2025 (15:52 CET) Actualizado: 15/09/2025 (15:52 CET)

El misil que no detuvo al ovni: revelaciones en el Capitolio

El Grupo de Trabajo sobre Desclasificación mostró un vídeo en el que un misil AGM-114 Hellfire impacta sin éxito contra un objeto anómalo en Yemen.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

15/09/2025 (15:52 CET) Actualizado: 15/09/2025 (15:52 CET)
El misil Hellfire se dirige hacia el ovni pero no es capaz de causar daños
El misil Hellfire se dirige hacia el ovni pero no es capaz de causar daños

El pasado 9 de septiembre de 2025 el Congreso abrió otra rendija en el armario de la disclosure de los UAP (Fenómenos Anómalos no Identificados). En la audiencia del Task Force on the Declassification of Federal Secrets titulada “Restoring Public Trust Through UAP Transparency and Whistleblower Protection” (Restaurando la Confianza Pública a través de la Transparencia de los UAP y la Protección de los Denunciantes), el representante republicano Eric Burlison mostró un vídeo hasta ahora inédito para el público que, según explicó, fue grabado por un dron MQ-9 Reaper y recoge el lanzamiento de un misil AGM-114 Hellfire contra un objeto anómalo en las aguas frente a Yemen. El clip —que según varios medios está fechado el 30 de octubre de 2024— muestra el impacto del cohete y lo que muchos presentes describieron como un efecto extraño: fragmentos, destellos… y el objeto que continúa su trayectoria aparentemente intacto.

El gobierno de EEUU no ha dado suficientes explicaciones sobre la existencia ni la eficacia de los programas relacionados con UAP

La exhibición del vídeo fue el detonante dramático de una sesión en la que se cruzaron tres demandas repetidas: más transparencia, una contabilidad clara del dinero público dedicado a programas UAP y, sobre todo, protección real para los denunciantes. La propia web del comité resume la idea central: el gobierno federal no ha dado suficientes explicaciones a los ciudadanos sobre la existencia ni la eficacia de los programas relacionados con UAP. 

¿Qué vieron los congresistas? El fragmento reproducido en la sala —y difundido posteriormente por varios medios— muestra una secuencia aérea en la que un Reaper sigue a un “orbe” brillante que se desplaza sobre el mar; otro Reaper parece lanzar un Hellfire que alcanza el objeto: el impacto produce desprendimientos y un pico térmico en la imagen, pero no provoca explosión, ni la caída ni la desaparición inmediata del blanco. Periodistas y testigos hablaron de que el misil “rebotó” o fue “ineficaz”, fórmulas que describen la misma sorpresa grabada en pantalla. Los hechos exactos, el contexto operativo y la autenticidad técnica del metraje quedan todavía por despejarse con acceso pleno a los archivos. 

Los testimonios que acompañaron la proyección siguieron la línea de siempre —pero con un tono de urgencia renovado. George Knapp, periodista especializado en UAP, subrayó ante el comité que la documentación obtenida a través de FOIA pinta una historia muy distinta a la que se ha contado al público durante décadas: "no estamos ante simples errores de observación, -decía-, sino frente a informes y memorias internas que reconocen maniobras evasivas y capacidades que superan a aeronaves conocidas". Su apelación fue clara: rastrear el dinero y los contratos, y abrir las cajas negras administrativas. 

Los militares y veteranos que testificaron pusieron el foco en otro punto: la seguridad. El jefe Alexandro Wiggins pidió protocolos estandarizados para capturar datos de sensores en tiempo real y conservar la cadena de custodia de las grabaciones; el veterano Jeffrey Nuccetelli insistió en que la desestimación y el estigma han silenciado a testigos valiosos. “Protejan a los testigos”, clamaron, con la idea de que la verdad necesita un entorno donde quien hable no tenga que dejar su carrera, su familia o su libertad en el proceso. 

Dylan Borland, quien relató el avistamiento en 2012 de una nave triangular silenciosa de 30 metros en la Base Aérea Langley, Virginia, afirmó que el objeto no emitía sonido ni perturbaciones del viento y parecía estar hecho de un material fluido. Su testimonio fue relevante porque asegyró haber sufrido represalias por haber denunciado el avistaamiento.

Los participantes prestan juramento ante el comité de la cámara de representantes
Los participantes prestan juramento ante el comité de la cámara de representantes

Las preguntas que dejó la sesión no son solo de carácter técnico sino también político y legal. ¿Por qué, si las Fuerzas disponen de metraje tan sugestivo, esas grabaciones no están disponibles para supervisión congresual plena ni para la FOIA? ¿Qué niveles de clasificación y qué contratos con terceros impiden hoy que el dinero y los documentos sean auditados? El representante Tim Burchett y otros insistieron en que existe una red de contratistas y estándares privados que han mantenido información fuera del alcance público durante demasiado tiempo. 

Otra cuestión práctica: si realmente se lanzó un Hellfire contra un objeto y no surtió efecto, ¿qué nos dice eso sobre las reglas de enfrentamiento, la prioridad de protección de civiles y activos, y la capacidad operacional en áreas de conflicto como el Mar Arábigo? Los reportes posteriores a la audiencia recuerdan que este tipo de interceptaciones, reales o presuntas, plantean riesgos y preguntas sobre proporcionalidad y pruebas antes de abrir fuego. 

Para el público que ya cree —y para quien no, eventualmente— la sesión fue al mismo tiempo un baño de esperanza y un recordatorio incómodo: se están enseñando cartas, pero no todas. Los orbes y los clips de drones no son ya anécdotas de taberna; han llegado al estrado y exigen respuestas concretas: inventarios de gasto, acceso a las pruebas, protección legal para quienes hablan y protocolos claros para cuando la tecnología no cumple las expectativas. El comité dejó claro que eso es exactamente lo que buscará: menos humo y más archivos.

Si el vídeo del Reaper abre la puerta a un catálogo mayor de material “guardado en servidores” —como aseguró Knapp— entonces la batalla real no es solo por pruebas, sino por la narración oficial. ¿Se nos sigue pidiendo que aceptemos la versión cómoda: “no hay nada de qué preocuparse”? O, por fin, ¿vamos a exigir inventario, facturas y nombres? En una democracia, la transparencia no es solo una curiosidad ufóloga: es la obligación de quien maneja la información de decidir si la historia que cuenta al público se sostiene frente a la evidencia. Y si el misil realmente “rebotó”… buena noticia para los cinéfilos: tenemos material para el próximo gran documental. Y mala noticia para los que aún creen que podemos ignorar este asunto sin pagar precio alguno.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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