Ovnis y vida extraterrestre
20/05/2026 (11:50 CET) Actualizado: 20/05/2026 (11:50 CET)

La noche en que los cazas persiguieron 21 ovnis

El 19 de mayo de 1986, la Fuerza Aérea de Brasil envió cinco interceptores para dar caza a objetos que desafiaban toda física conocida. Cuarenta años después, el expediente sigue abierto

Josep Guijarro

Periodista y escritor

20/05/2026 (11:50 CET) Actualizado: 20/05/2026 (11:50 CET)
La noche oficial de los ovnis
La noche oficial de los ovnis

A las 20:15 horas del lunes 19 de mayo de 1986, el controlador aéreo Sérgio Mota da Silva, en su puesto de turno en el aeropuerto de São José dos Campos, levantó los prismáticos hacia un punto anómalo en el cielo nocturno. Lo que vio —tres luces intensas suspendidas sobre el campo de vuelo, cambiando de rojo a amarillo, de verde a naranja— marcaría el inicio de la noche que Brasil bautizaría para siempre como la Noite Oficial dos OVNIs.

Mota da Silva apagó las luces de pista. Los objetos se aproximaron. Las encendió de nuevo. Los objetos retrocedieron. El ejercicio se repitió varias veces antes de que el controlador avisara a sus superiores: aquello no era tráfico ordinario.

Minutos después, el radar del aeropuerto de Guarulhos confirmaba ecos en la misma zona. A las 21:08, el coronel Ozires Silva —fundador de Embraer, que regresaba en un bimotor desde Brasilia tras reunirse con el presidente José Sarney— desvió su ruta de manera voluntaria para intentar aproximarse a lo que él mismo describió como «grandes estrellas rojas». No lo consiguió.

Sergio Mota da Silva en la torre de control
Sergio Mota da Silva en la torre de control

A las 21:39, la base aérea de Santa Cruz fue puesta en alerta máxima. Media hora más tarde, Anápolis detectaba ecos propios a 270 grados de su VOR. La situación desbordaba ya lo que el mando podía ignorar, y a las 22:27 el primer caza despegó.

El F-5E con indicativo JB17 localizó visualmente una luz blanca que ascendió de manera constante hasta los 10.000 metros, manteniéndose invariablemente a 15-20 kilómetros de distancia y 10 grados por encima de su aeronave. El objeto cambió de blanco a rojo, luego a verde, y de vuelta al blanco. Cuando el piloto alcanzó el límite de combustible a 330 kilómetros de la base, dio media vuelta. El objeto no lo persiguió.

El Capitán Armindo Sousa Viriato de Freitas
El Capitán Armindo Sousa Viriato de Freitas

El segundo F-5E, JB07, despegó a las 22:50. Obtuvo contacto visual y radar con un objeto que emitía una intensa luz roja. Al intentar reducir distancia, la luz se apagó y el eco desapareció del radar simultáneamente. Poco después, el controlador en Santa Cruz detectó trece trazas agrupadas directamente a su cola. El piloto ejecutó un viraje de 180 grados: nada. Ningún contacto visual. Ningún eco. Como si el cielo se hubiera vaciado en el instante en que fue observado.

Desde Anápolis despegaron dos Mirage IIIE adicionales. El primero obtuvo cinco trazas radar pero ningún contacto visual; en un momento dado consiguió aproximarse a menos de cuatro kilómetros de uno de los objetos, que realizó un giro de noventa grados a velocidad supersónica antes de alejarse. El piloto estimó, en una entrevista a TV Globo siete años después, que el objeto se desplazaba a Mach 15. El segundo Mirage no obtuvo ningún contacto.

Cuatro días después de los hechos, el Ministerio de Aeronáutica convocó a los medios. La rueda de prensa del 23 de mayo fue inusual en todos los sentidos: el propio ministro, flanqueado por los pilotos involucrados, ratificó los eventos. No los relativizó. No los atribuyó a errores de percepción ni a fenómenos meteorológicos. Simplemente admitió que no había explicación.

El informe oficial de la Fuerza Aérea Brasileña fue desclasificado el 25 de septiembre de 2009. En sus consideraciones finales, el documento describía las capacidades observadas en los fenómenos aéreos no identificados aquella noche: variación de velocidad entre subsónico y supersónico, incluyendo vuelo estacionario; altitudes entre 1.500 y 12.000 metros; emisión de luces blancas, verdes y rojas, o ausencia total de emisión luminosa; y maniobras de 90 grados a velocidades que los interceptores no podían igualar.

El informe no ofrece una hipótesis. Solo constata los hechos.

Cronología de la noche — 19 al 20 mayo 1986
 
20:15 h
Primer avistamiento visual. Controlador Mota da Silva detecta tres luces sobre São José dos Campos.
 
21:08 h
El Coronel Ozires Silva desvia su vuelo comercial para aproximarse a los objetos sin éxito.
 
21:39 h
Alerta en la base aérea de Santa Cruz. Minutos después, Anápolis detecta sus propias trazas.
 
22:27 h
Despegue del primer F-5E (JB17) desde Santa Cruz. Inicio del scramble.
 
01:00 h
Fin del incidente. Cinco cazas desplegados, 21 trazas registradas, ninguna interceptación exitosa.
Un supuesto ovni fotografiado por Adenir Britto
Un supuesto ovni fotografiado por Adenir Britto

Lo que distingue el incidente del 19 de mayo de 1986 del grueso de los casos ufológicos no es su espectacularidad sino su solidez documental. Los testigos no eran ciudadanos corrientes: eran controladores aéreos entrenados, pilotos militares de élite y el fundador de la mayor empresa aeroespacial de América del Sur. Los instrumentos que registraron los contactos eran los mismos que guiaban diariamente el tráfico aéreo civil y militar del país. Las grabaciones de radio son reales, auténticas, desclasificadas.

Cuarenta años después, ningún gobierno, ninguna agencia y ningún investigador independiente ha propuesto una explicación técnica que satisfaga la totalidad de los datos registrados aquella noche. El expediente sigue formalmente abierto.

Y las preguntas que Mota da Silva se hizo al alzar los prismáticos sobre São José dos Campos siguen sin respuesta.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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