¿Qué podemos esperar de la desclasificación ovni anunciada por Trump?
La prometida divulgación de Trump podría ser menos explosiva de lo que parece. ¿Transparencia real o gestión estratégica del relato?
El reciente anuncio de Donald Trump prometiendo iniciar el proceso para “liberar” archivos relacionados con UAP, OVNIs y vida extraterrestre ha sido presentado por muchos como el gran punto de inflexión del esperado disclosure. Para algunos, es la antesala de la confirmación oficial de que no estamos solos. Para otros, puro ruido político en un momento geopolíticamente delicado.
Y el contexto importa.
Solo unas horas antes del anuncio la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó por 6 votos a 3 que Trump excedió su autoridad al imponer aranceles amparándose en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977. Paralelamente, la Administración Trump afronta una escalada de tensión militar, diplomática y nuclear en Oriente Medio que ha llevado a Estados Unidos a realizar su mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak.
En ese contexto: ¿Es la divulgación ovni una cortina de humo para distraer la atención de estos asuntos? No hay prueba directa —ninguna fuente lo afirma explícitamente—, pero los próximos pasos serán decisivos para valorar si estamos ante un movimiento estructural o estratégico.
El matiz que lo puede cambiar todo es “liberar” no es “desclasificar”. El mensaje publicado por Trump en Truth Social afirmaba que ordenaría a los departamentos pertinentes "iniciar el proceso de identificación y divulgación" de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados..." (Aún no termino de entender por qué diferencia UAP de ovni)
Según analizó el investigador Tim McMillan en The Debrief, el mensaje del presidente no ordena explícitamente la desclasificación inmediata de documentos. Habla de “comenzar el proceso” para identificar y publicar archivos relacionados con fenómenos aéreos no identificados. Y esa diferencia semántica es crucial.
🧵Sooooo… I have some concerns with the language in Trump’s post about releasing the alien and UFO files.
— Tim McMillan (@LtTimMcMillan) February 20, 2026
Trump is directing agencies to “identify” and “release” government files. On the surface this sounds historic. However, he doesn’t specifically say he’s ordering the… pic.twitter.com/essYEgvj4b
En el sistema estadounidense, el presidente posee una autoridad amplísima sobre la información clasificada del Poder Ejecutivo. Puede desclasificar prácticamente cualquier documento mediante una orden directa y clara. Pero una cosa es poder hacerlo y otra es ejecutar formalmente ese proceso.
Si no existe una orden expresa de desclasificación, lo que puede activarse es un procedimiento burocrático: identificación, revisión interagencial, evaluación de daños a la seguridad nacional, redacciones parciales… Un proceso que puede prolongarse durante meses o años.
¿Estamos ante una promesa política o ante un acto jurídico contundente?
La clasificación en EE. UU. no es monolítica. Existen niveles —Confidential, Secret, Top Secret—, pero también estructuras más complejas como los Programas de Acceso Especial (SAP), algunos de ellos incluso no reconocidos públicamente. Estos compartimentos no necesariamente implican conspiración, pero sí añaden capas administrativas y procedimentales.
En teoría, la autoridad presidencial puede atravesar esos niveles. En la práctica, los mecanismos internos, la resistencia institucional y las consideraciones estratégicas pueden ralentizar o modular la ejecución.
Por eso la cuestión no es solo si Trump puede desclasificar. Puede hacerlo. La cuestión es si la orden será explícita, ejecutiva y sin ambigüedades… y si el aparato burocrático la implementará de forma íntegra.

Sean Kirkpatrick: “No esperen nada nuevo”
Mientras las redes sociales celebraban una inminente revelación cósmica, el exdirector de la oficina OVNI del Pentágono, Sean Kirkpatrick, ha enfriado las expectativas en declaraciones a Steven Greenstreet.
El ex responsable de la AARO (Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios) sostiene que la mayoría de los archivos de interés ya han sido publicados, incluyendo materiales que él mismo desclasificó durante su gestión al frente de la oficina de investigación ovni del Pentágono. Según su versión, no hay grandes revelaciones pendientes. “A veces la verdad no es la que uno quiere creer”, afirma.
Incluso va más allá: advierte que, si no surgen novedades, muchos interpretarán el silencio como prueba de encubrimiento. Y si se publican vídeos sin contexto técnico, se abrirá la puerta a una nueva ola de pseudociencia para rellenar los vacíos.
🚨 EXCLUSIVE: Former director of Pentagon's UFO office responds to President Trump's order to release the "alien" files and gives a preview of what the public should expect.
— Steven Greenstreet 🐷 (@MiddleOfMayhem) February 20, 2026
My questions and his responses below.
Pentagon scientist Sean Kirkpatrick, PhD, says he had access to… pic.twitter.com/SQafPnx1RL
Su diagnóstico es duro: considera que todo esto puede ser una distracción política en un momento geopolítico delicado.
Pero aquí surge otra cuestión: si ya está todo publicado… ¿por qué persiste la sensación de que falta algo?
Obama, Trump y la narrativa extraterrestre
Todo el revuelo vino determinado por las declaraciones de Barack Obama en las que, en tono irónico pero ambiguo, habló de que los extraterrestres eran reales, a pesar de que él no los había visto. Lo que supone que están aquí, que tiene constancia aunque no visual. Trump aprovechó la coyuntura para añadir que el expresidente había revelado información clasificada. Es decir, duplicó la apuesta en lugar de negar que fuera cierto y, a continuación prometió vía red social liberar archivos sobre “extraterrestres”.
Ahora todo depende de cómo se haga. El ex subsecretario adjunto de Defensa para Inteligencia, Christopher Mellon, expresaba su preocupación a través de su cuenta en X por "que un esfuerzo del poder ejecutivo, si se ve enredado en disputas territoriales y matices de clasificación, pueda resultar engañosamente parcial o incompleto".
To the extent they follow through, this is an enormously positive development, and I commend the Administration for taking this step. That said, virtually all relevant documents are classified, and identifying and declassifying them will be a lengthy, complex process. My concern… https://t.co/vhkljWIB0O
— Christopher K. Mellon (@ChrisKMellon) February 20, 2026
En términos políticos, el fenómeno UAP se ha convertido en un asunto transversal. Ya no es un tabú. El Congreso ha legislado, el Pentágono ha creado oficinas específicas y los Archivos Nacionales han recibido instrucciones para organizar documentación. Pero apertura institucional no equivale necesariamente a confirmación extraterrestre.
¿Qué podría salir a la luz?
Si el proceso avanza de forma seria, ¿qué podría suceder? Una pista nos la proporciona Anna Paulina Luna a través de un Tweet en el que como presidenta del grupo de trabajo que investiga estos temas, le agradece al presidente la iniciativa y dice: "¡Espero con interés revisar todas las grabaciones, fotos e informes con el público!". Lo que nos pone en la línea de lo anunciado por Kirkpatrick que habla de documentos técnicos adicionales sobre casos ya conocidos; Evaluaciones internas sobre globos, drones y tecnología adversaria; e informes históricos revisados.
Thank you POTUS! As the Chairwoman of the Task Force that investigates these subjects, we are incredibly grateful for you doing this! I look forward to going through all the footage, photos, and reports with the public! pic.twitter.com/gyIJh1gd9Z
— Rep. Anna Paulina Luna (@RepLuna) February 20, 2026
Lo que, según Kirkpatrick, no debería esperarse son pruebas directas de naves alienígenas recuperadas o acuerdos secretos con civilizaciones no humanas que es justo lo que la gente espera de Trump.
Sin embargo, la experiencia nos enseña algo fundamental: en inteligencia, lo importante no siempre es lo que se publica… sino lo que no aparece en los archivos oficiales.
La historia de los programas clasificados demuestra que existen compartimentos estancos, proyectos con acceso restringido e incluso programas de acceso especial no reconocidos. ¿Puede un anuncio presidencial atravesar todos esos niveles? En teoría, sí. En la práctica, depende de cómo se ejecute.

Si existieran pruebas físicas irrefutables de tecnología no humana, su impacto estratégico sería tan colosal que la divulgación no se gestionaría como un anuncio en red social, sino como una crisis de seguridad nacional global.
Entonces: ¿Estamos ante transparencia o ante teatro político? Hay tres escenarios posibles.
El primero: que realmente no exista nada extraordinario y que la desclasificación confirme que la mayoría de los UAP son errores de identificación o tecnología convencional.
El segundo: que existan datos incómodos pero ambiguos, que no demuestren presencia extraterrestre, pero sí fenómenos aún no comprendidos.
El tercero: que la estructura de clasificación sea tan compleja que incluso una orden presidencial no logre perforar ciertas capas de secreto.
La cuestión no es solo si “hay algo”. La cuestión es cómo funciona la gestión de la información en el aparato de seguridad nacional estadounidense.
Porque si todo ya está publicado, como afirma Kirkpatrick, ¿por qué siguen existiendo denuncias de denunciantes, audiencias en el Congreso y demandas de mayor transparencia?
La palabra 'extraterrestre' moviliza emociones, votos y atención mediática
La batalla no es extraterrestre… es narrativa
Lo que estamos presenciando puede ser menos una revelación cósmica y más una lucha por el control del relato. La palabra “extraterrestre” moviliza emociones, votos y atención mediática. Pero los procesos de desclasificación son técnicos, lentos y jurídicamente complejos.
Entre la euforia y el escepticismo absoluto existe un territorio intermedio: el de la duda informada.
Aquí aparece una paradoja fascinante. Si no emerge nada extraordinario, muchos interpretarán la ausencia como confirmación de un encubrimiento más profundo. Si emergen datos ambiguos, la narrativa extraterrestre se intensificará.
En cualquiera de los casos, el fenómeno seguirá vivo.
La pregunta final no es si Trump puede desclasificar. Puede hacerlo. La pregunta es si lo hará de forma inequívoca y completa… y si la estructura institucional permitirá que esa orden atraviese todos los niveles.








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