Creencias

Aquelarres y paganismo en el calendario de las brujas

El paganismo y la brujería conectaban con las estaciones y los acontecimientos más importantes del flujo de la naturaleza. Estas eran sus principales celebraciones basadas en cultos antiguos que se oponían frontalmente a la autoridad cristiana. Sergio Basi.

13 de Febrero de 2019 (18:12 CET)

Aquelarres y paganismo en el calendario de las brujas
Aquelarres y paganismo en el calendario de las brujas

Las brujas se conectaban con la naturaleza y la tierra. Para hacerlo se guiaban por el flujo natural que ofrecían las estaciones a través de lo que puede conocerse como la rueda del año, cuyo símbolo es una rueda de ocho radios que quizá en muchas ocasiones hemos podido ver representada como un disco solar o incluso como rosetón de alguna iglesia.

Y es que como símbolo no sólo valía para las brujas, sino para cualquier conocedor, como ellas, de sabidurías herméticas; podía representar la infinitud, la perfección divina, la relación dual pero unitaria entre microcosmos y macrocosmos… y los ocho radios además de la infinitud también eran el número de puertas al cielo según la sabiduría coránica o un número sagrado dentro del hermetismo templario, que utilizaba la forma octogonal y una cruz de ocho beatitudes que encriptaba los valores de la Orden.

Este calendario brujeril se sigue especialmente en la creencia wicca y otras religiones neopaganas que siguen y tratar de recuperar cultos mucho más antiguos como el celta o el de las brujas. Este calendario representa las ocho grandes fiestas, llamadas sabbats o aquelarres, reuniones y fiestas que, por la difamación eclesiástica, eran considerados reuniones en honor a satanás aunque esa relación la forzaron aún más de lo que pudiera ser las autoridades reliogiosas…

Estas reuniones eran llamadas sabbats porque así la Iglesia aprovechaba para demonizar de un tiro a los judíos y a las mujeres que todavía seguían cultos paganos. Esa difamación y condena no dejaba de ser el miedo a una feminidad sabia y poderosa, que no podían ni querían comprender, sólo castigar en arranques poco madureos de autoritarismo religioso-patriarcal, como bien parece señalar Alfonso Trinidad en "Caza de Brujas".

Como cabe esperar de las buenas brujas que sigue la tradición wicca, este calendario tiene partes que van en función del calendario lunar, los ciclos del sol y de la vegetación; y cada una de estas festividades marca el tránsito a la nueva temporada o media temporada celebrando a los dioses y diosas correspondientes con cada ciclo de la naturaleza.

Estas fiestas se dividen en sabbats mayores y en sabbats menores. A continuación se explica brevemente cada una de las 4 celebraciones que componen cada tipo de festividad.

Samhain. Tal y como cuenta Midia Star en su "Manual de Brujería moderna", es el Año Nuevo para el druidismo y comienza al atardecer el 31 de octubre. Actualmente lo conocemos como Todos los Santos, Halloween o el Día de los muertos según la cultura, aunque el propósito de este aquelarre ponía énfasis en el ascenso de Samhain, el Señor de la Oscuridad, desde el inframundo, para observar la sutil división entre el mundo de los vivos y el mundo espiritual. Este momento conmemoraba el inicio de la mitad oscura del año, periodo que las brujas sabiamente entendieron como el más oportuno para recordar y celebrar a los seres queridos fallecidos.

Yule. Esta festividad ya entra en el marco de los sabbats menores, es en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre, para el día más corto del año. En las celebraciones de yule se usa muérdago, troncos de yule, arboles y muchas velas. Era una festividad propiamente nórdica muy familiar.

Imbolc. Se celebraba el día 2 de febrero para conmemorar a Brigid una diosa celta del fuego y la fertilidad. En esta fecha el sol empieza a aumentar su potencia. En EEUU era habitual celebrar también el día de la marmota como fiesta en que algunos animales empezaban a salir de sus madrigueras.

Ostara es un Sabbat menor que se celebra el 21 de marzo, para el equinoccio de primavera, cuando las horas de luz y de oscuridad son exactamente las mismas. Marca el inicio de la primavera, una época de renacimiento.

Beltane. En este aquelarre se celebra al dios y a la diosa de la fertilidad porque se acerca el verano, una buena temporada pastoral. Se celebraba el quinto de mayo aunque ahora se celebra el primero.  Históricamente se celebraba sobre todo en Irlanda, Escocia, Galicia y otros territorios típicamente celtas. Se celebraba encendiendo grandes hogueras con un sentido ritual y, en algún caso, también político. Concretamente en Galicia esta celebración a la diosa Beltane sigue más que vigente y con muchos adeptos, que realizan una cosecha nocturna con unas antorchas que esparcen sus cenizas por la tierra en un sentido simbólico.

Litha es una fiesta menor que marca el solsticio de verano, el 21 de junio, y marca el punto más alto del sol y el día más largo del año. Se encendían hogueras para librarse de los malos espíritus y se creía que en esa fecha las plantas germinaban con mayores propiedades medicinales.

Lammas. Esta tradición es de origen celta y también es conocida como Lughnasadh, es el 1 de agosto y celebra la primera cosecha de la temporada. Las brujas que siguieron la tradición wicca celebraban la primera cosecha del trigo horneando pan, agradeciendo siempre a los espíritus elementales de la naturaleza y se conecta con un festival gaélico que celebraba la fiesta funerario de la madre del dios Lug, Tailtiu, que murió de agotamiento después de despejar llanuras para la agricultura.

Finalmente, el Mabon es otra fiesta menor celebrada el 21 de septiembre, para el equinoccio de otoño. Se celebra una fiesta de la cosecha y el nacimiento de Mabon, hijo de Mordon, diosa de la Tierra. También es celebrado como el Día de Acción de Gracias.

La celebración de un aquelarre como tal iba mucho más allá de estas festividades importantes que la wicca ha tomado en la modernidad en base a las tradiciones paganas más importantes que han podido rescatarse.

No obstante, en el campo de lo estrictamente considerado como brujería, los aquelarres medievales eran reuniones clandestinas de brujas y brujos que se celebraban con mucha más frecuencia. No podemos saber claramente que sucedía en ellas dado que tenemos constancia de 4 etapas definidas por la Inquisición con una clara intención de criminalizar de forma muy exagerada a las personas que participaban de ellos, de las que se dijo que homenajeaban al diablo, comían cadáveres humanos, hacían misas negras y orgias, etc.

Sí es conocido, por ejemplo, que en algunas de estas reuniones las brujas tomaban la infusión o aspiraban el vapor de plantas como el estramonio, la mandrágora o la falaguera o beleño; plantas que desde antiguo se han usado para la magia y se utilizaban en rituales de vuelo con escoba y de adivinación, uso que ya le daban los egipcios y los griegos que buscaban dones proféticos.

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