Arqueología
10/09/2026 (10:31 CET) Actualizado: 10/09/2026 (10:31 CET)

Las 'casas' de Göbekly Tepe reescriben la historia del lugar

Nuevas excavaciones en Göbekly Tepe cuestionan la teoría fundacional de que el yacimiento no fue solo un santuario aislado de cazadores-recolectores, sino también un lugar para vivir

Josep Guijarro

Periodista y escritor

10/09/2026 (10:31 CET) Actualizado: 10/09/2026 (10:31 CET)
Estructuras residenciales descubiertas a escasos 70 metros de Göbekly Tepe
Estructuras residenciales descubiertas a escasos 70 metros de Göbekly Tepe

A tiro de piedra de las ruinas circulares que hicieron célebre a Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía, hay una parcela de apenas 80 por 70 metros que está obligando a los arqueólogos a repensar todo lo que creían saber sobre el complejo monumental más antiguo del mundo.

Göbekli Tepe es una estructura prehistórica considerada como los primeros templos de la humanidad, comparable al célebre Stonehenge pero considerablemente más antigua —unos 11.600 años frente a los cerca de 5.000 del monumento británico— y mucho más ornamentada, con sus característicos pilares en forma de T decorados con relieves de animales. Se levantó en un momento en el que el mundo apenas emergía de la última Edad de Hielo y la agricultura comenzaba a afianzarse en ciertos puntos de Oriente Próximo, lo que convierte al yacimiento en una anomalía: comunidades de cazadores-recolectores, sin cerámica ni cultivos conocidos, levantando la arquitectura monumental más sofisticada de su tiempo.

Göbekly Tepe es considerado un complejo ceremonial
Göbekly Tepe es considerado un complejo ceremonial

Un templo antes que un pueblo

La lectura clásica del yacimiento se la debemos al arqueólogo alemán Klaus Schmidt, del Instituto Arqueológico Alemán, quien dirigió las primeras excavaciones sistemáticas del lugar desde 1995 hasta su muerte en 2014. Schmidt sostenía que Göbekli Tepe fue, desde el principio, un complejo puramente ceremonial: un santuario construido y mantenido por cazadores-recolectores que se desplazaban hasta allí para las celebraciones rituales, sin residir en el lugar de forma permanente.

Y aquí es donde el relato se vuelve extraño. Lo intuitivo sería pensar que las comunidades se asentaron primero —probablemente atraídas por la abundancia de recursos de la zona— y que, una vez sedentarizadas, levantaron sus templos. Schmidt defendía justo lo contrario: que los templos vinieron primero, y que fue precisamente el esfuerzo colectivo de construirlos y mantenerlos lo que empujó a estas comunidades hacia la vida sedentaria y, más adelante, hacia la revolución agrícola. El monumento habría precedido al asentamiento, no al revés.

El argumento a favor

A favor de la lectura de Schmidt jugaba —y sigue jugando— un dato incómodo: pese a décadas de excavaciones, apenas se ha hallado evidencia de plantas o animales domesticados, ni de cerámica, en el yacimiento. Para muchos, esa ausencia respalda la idea de que fueron cazadores-recolectores, y no agricultores ya asentados, quienes lo construyeron.

Lo que ha cambiado

Las excavaciones más recientes, sin embargo, apuntan en otra dirección. Los trabajos se concentran ahora en esa parcela de 80 por 70 metros situada junto a los círculos monumentales que suelen acaparar toda la atención, y que hasta ahora había quedado fuera del foco. Los escaneos de superficie y los estudios geomagnéticos realizados allí han revelado los restos de varios edificios públicos de planta cuadrangular y gran tamaño, muy distintos en carácter a los santuarios circulares.

Nuevas estructuras 'residenciales' en Göbekly Tepe
Nuevas estructuras 'residenciales' en Göbekly Tepe

Necmi Karul, catedrático de la Universidad de Estambul y coordinador del proyecto Taş Tepeler ("Colinas de Piedra"), el programa que engloba las excavaciones en Göbekli Tepe y en yacimientos vecinos como Karahan Tepe, explicó en redes sociales que la distribución interna de las nuevas estructuras sugiere que fueron residenciales.

Según Karul, "las estructuras desenterradas en la nueva excavación habrían sido 'utilizadas como viviendas' durante la segunda fase del yacimiento, hacia principios del noveno milenio a. C.

Si se confirma, el hallazgo obliga a matizar de raíz la hipótesis de Schmidt. No se trataría ya de un santuario aislado al que la gente acudía solo para las ceremonias, sino de un lugar donde, al menos durante parte de su larga historia, también se vivía. Templo y aldea, coexistiendo en las mismas colinas.

Una de las columnas de Göblekli Tepe
Una de las columnas de Göblekli Tepe

Una teoría en revisión, no cerrada

La idea de un Göbekli Tepe exclusivamente ceremonial llevaba años perdiendo fuerza entre los especialistas, y estos nuevos hallazgos refuerzan esa corriente. Pero conviene no precipitarse: la ausencia de cerámica y de especies domesticadas sigue siendo un hecho real, y el propio equipo de Karul reconoce que el uso residencial de estos edificios corresponde, de momento, a una fase concreta del yacimiento —no necesariamente a su origen—. Es decir, que hubiera gente viviendo allí en el noveno milenio a. C. no descarta que, siglos antes, el complejo naciera con un propósito puramente ritual.

Lo que sí queda claro es que Göbekli Tepe se resiste, una vez más, a encajar en los esquemas cómodos. Cazadores-recolectores que construyen arquitectura monumental antes que la agricultura exista. Un "templo" que quizá también fue un hogar. Y una teoría fundacional, la de su propio descubridor, que treinta años después sigue —a golpe de escáner geomagnético— reescribiéndose sobre el terreno.

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Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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