Ciencia

Dientes de sable

¿Es posible que en remotas regiones selváticas de Sudamérica hayan podido sobrevivir colonias de tigres dientes de sable, los espectaculares felinos que reinaron en vastas regiones hasta su extinción oficial hace 10.000 años? Las evidencias reunidas en este reportaje, algunas de ellas inéditas y recientes, refuerzan esa posiblidad.

1 de mayo de 2006 (00:00 CET)

Dientes de sable
Dientes de sable
Cuando llegamos a Sudamérica con el propósito de llevar a cabo un trabajo de campo en áreas vinculadas a la conservación de especies en peligro de extinción y al manejo de fauna silvestre, jamás se nos pasó por la cabeza que podíamos llegar a toparnos de bruces con un animal prehistórico, a pesar de nuestro vivo interés por la criptozoología. El tiempo del que disponíamos era escaso, pues las labores del proyecto dejaban poco margen para la búsqueda de otras especies. No obstante, desde un principio teníamos claro que había que aprovechar aquella oportunidad única de investigar la supuesta y actual existencia en el Parque Nacional Canaima (Venezuela) de felinos prehistóricos dientes de sable, conocidos por el nombre común de tigre dantero o wairarima, en dialecto pemón.

Obtuvimos información valiosa de primera mano respecto a la existencia de este enigmático carnívoro gracias al amplio y profundo conocimiento que de los animales de la región poseen sus habitantes, la mayoría de ellos cazadores o agricultores que pasan mucho tiempo en el bosque. Estos habían oído hablar del tigre dantero y se referían a él como a cualquier otro animal de la fauna local. Sin embargo, sólo obtuvimos una única e inestimable descripción detallada de este elusivo carnívoro especializado en presas de gran tamaño. La observación tuvo lugar durante la época seca –de noviembre a marzo– de 1991, mientras Tirson Sosa, un indio pemón de unos 50 años se hallaba en la selva cazando, a unos tres días río arriba en el margen izquierdo del río Carrao. El animal, del tamaño de un jaguar adulto, surgió de la espesura para beber agua en una poza. No se trataba ni de un puma, ya que no presentaba la larga cola de éste, ni de un jaguar, pues no poseía las características manchas de su camuflaje. Además apuntó un importante detalle que le llamó poderosamente la atención: aunque el felino se hallaba posicionado en terreno bastante plano, las patas delanteras del mismo eran más altas o robustas que las traseras. Su color era pardo amarillento o marrón claro, y de la boca surgían lo que parecían ser dos grandes colmillos.

Inmediatamente supo que se encontraba ante el raro, esquivo y temido wairarima. "Nunca antes había visto algo así", nos relató. "Sigilosamente apareció, y cautelosamente se desvaneció". Cuando le mostramos una ilustración tipo "guía de campo" de un felino prehistórico dientes de sable, Sosa identificó positivamente a éste como el tigre dantero. Estos prehistóricos depredadores poseen poderosas patas delanteras, útiles para inmovilizar a sus presas. La maniobra de caza termina con un desgarrador mordisco en la garganta que su formidablemente armada boca proporciona.

La opinión de los expertos
De vuelta a Caracas contrastamos nuestra experiencia con otros informes y la compartimos con Alexander Blanco e Israel Cañizales, ambos veterinarios y directores de los parques zoológicos de Maracay, Estado Aragua, y del Pinar, Caracas, respectivamente, quienes quedaron bastante impactados ante la fabulosa descripción del animal. Además, los dos mantienen una postura bastante abierta sobre el tema y aceptan la idea de que sea posible descubrir nuevas especies de mamíferos en las selvas venezolanas.

Alan Turner, paleontólogo especialista en felinos y mamíferos en general, y autor de The big cats and their fossil relatives –"Los grandes gatos y sus parientes fósiles"–, opina que los felinos dientes de sable, así como otras especies prehistóricas, pueden sobrevivir hoy día en un medio ambiente adecuado. Argumenta que las extinciones no suceden aleatoriamente ni son causadas por fallos evolutivos de adaptación, y cree que algunos grupos animales han desaparecido simplemente como respuesta a cambios circunstanciales relativamente cortos. La extinción de los dinosaurios al final de Cretácico, hace 65 millones de años, se considera un evento, geológicamente hablando, rápido y no gradual como anteriormente se pensaba. En su obra expone que la línea entre el éxito y el fracaso evolutivo puede ser muy estrecha, y que el verdadero motor de la evolución son los cambios climáticos y geográficos.

El eminente criptozoólogo británico y doctor en zoología, Karl P. N. Shuker, está convencido que Sudamérica alberga más de un tipo de felino aún por catalogar. En una de sus más insignes obras, Mystery cats of the world –"Felinos misteriosos del mundo"– Shuker incluye el caso paraguayo de una extraordinaria cacería en 1975 de un raro felino que presentaba en su mandíbula superior unos enormes colmillos cuya longitud, una vez examinados por el zoólogo Juan Acavar, era de 25 cm. Acavar pensó que se trataba de un extinto smilodon. Para no alarmar a los residentes de la zona, las autoridades resolvieron que se trataba de un "jaguar mutante". Por el momento nada más se ha sabido de este espécimen. Casos similares al de Paraguay han sido registrados en Ecuador o Colombia, cuyas selvas húmedas, albergan elusivos felinos rayados, no tan grandes como el jaguar pero equipados con largos y sobresalientes colmillos. El investigador español Ángel Morant ha realizado expediciones a Ecuador donde ha registrado evidencias de al menos cuatro tipos de felinos aún por describir. El más relacionado con este estudio es el llamado pamá yawá o tigre tapir, un felino de gran tamaño –2 m de largo y 1,30 de alto– que puede ser encontrado en la parte más profunda del bosque.

Nuevas pistas

El zoólogo y doctor en biología Pedro Hocking está recopilando informes similares en los bosques peruanos. Ya en 1994 obtuvo el cráneo de una de estas raras bestias que ha sido identificada como una especie totalmente nueva. En In search of prehistoric survivors –"A la búsqueda de los supervivientes prehistóricos"–, Shuker no sólo propone la supervivencia de estos grandes gatos, sino que incluye la posibilidad de que estos hayan evolucionado hacia un estilo de vida anfibia, expandiendo de ese modo sus restricciones ecológicas. Claro ejemplo de esta adaptación son los tigres acuáticos o yaquaru de la Patagonia, criaturas tremendamente agresivas de amarillento pelaje lanudo y enormes colmillos. En la región de la Guyana encontramos al aypa, bestia acuática con cabeza de tigre y extremadamente largos caninos, morfológicamente similar al temido maipolina, también presente en esta zona.

Cabe resaltar que animales de características similares han sido reportados también en África. Unos seis tipos de felinos dientes de sable de hábitos acuáticos parecen hacer de los ríos africanos su hábitat ideal. Cuando encontramos informes tan similares en continentes tan distantes, donde a su vez hay una variada gama de etnias, culturas y creencias, queda claro que hay algo más que mitos indígenas o supersticiones tribales respecto a la existencia de estos grandes gatos.
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