Ciencia

Fútbol en la Mesoamérica antigua

Estudios arqueológicos recientes señalan la existencia de un juego de pelota arcaico en la Mesoamérica antigua (hace casi 4000 años). Una mezcla entre fútbol y baloncesto que se jugaba con las caderas.

espacio misterio

26 de Marzo de 2020 (12:30 CET)

Los atletas golpean una pelota de goma con sus caderas en una versión del famoso juego de pelota de Mesoamérica, que se muestra aquí en una ilustración colonial.
Los atletas golpean una pelota de goma con sus caderas en una versión del famoso juego de pelota de Mesoamérica, que se muestra aquí en una ilustración colonial.

Los Juegos Olímpicos de Grecia, que empezaron a celebrarse en el 776 a.C., se consideran el inicio «histórico» del deporte reglado. No obstante, hay estudios que confirman que en el Imperio Chino –hace 4000 años­– también se empezaron a realizar actividades físicas en modo de competición. Descubrimientos recientes han demostrado que existe un tercer lugar donde se practicaba deporte de manera regular: en una aldea de 3400 años de antigüedad en las montañas de Oaxaca. Así lo aseguran los arqueólogos Jeffrey Blomster y Víctor Salazar Chávez (en un artículo en la revista Science), que llevan desde 2015 estudiando las excavaciones de un piso de piedra plano de 46 metros de longitud (aproximadamente la mitad de la longitud de un campo de fútbol): la cancha de Etlatongo.

Después de varios años de excavaciones y mapeo, los científicos ahora concluyen que la misteriosa estructura era una cancha usada en un famoso juego de pelota que una vez se jugó en toda Mesoamérica. La temprana fecha de esta cancha puede señalar el importante papel del juego en ayudar a las sociedades mesoamericanas a desarrollar jerarquías sociales y complejidad política. Aunque no está claro el modo exacto en que se practicaba el deporte, muchas versiones posteriores se asemejaban a una combinación de fútbol y baloncesto que empleaba las caderas: los jugadores hacían rebotar pelotas de goma en ellas y a través de aros montados en lo alto de las paredes de la cancha. 

La cancha de Etlatongo existió durante una época de transformación en Mesoamérica, cuando surgieron los primeros líderes políticos y religiosos de la región y se intensificó el comercio entre las regiones. «Es el período en el que comienza lo que pensamos de la cultura», asegura Salazar Chávez. El juego habría ayudado a fortalecer las alianzas y el comercio entre las comunidades al reunir a diferentes equipos y también habría dado a los líderes en ciernes la oportunidad de hacer alarde de su poder y riqueza al organizar fiestas. 

La sorprendente ubicación de la cancha de Etlatongo «sugiere que el juego de pelota es una tradición extremadamente antigua y amplia en toda Mesoamérica que no se origina en ningún grupo», dice David Anderson, un arqueólogo de la Universidad de Radford que ha estudiado otras canchas antiguas.

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