Ciencia

Un "museo de los horrores" para tráfico de órganos humanos

El FBI descubre un "museo de los horrores" en Phoenix donde se almacenaban trozos de cadáveres de más de 1.700 personas diferentes

Josep Guijarro

Sociólogo, periodista y escritor

12 de Agosto de 2019 (11:00 CET)

Hallan un "museo de los horrores" destinado al tráfico de órganos humanos
Hallan un "museo de los horrores" destinado al tráfico de órganos humanos

En el Museo de Anatomía de la Universidad de Edimburgo se conservan los bustos de dos inmigrantes irlandeses, William Burke y William Hare, quienes proporcionaban cadáveres para la investigación médica a principios del siglo XIX en Escocia. El problema es que, en esa época, la ley sólo permitía utilizar los cuerpos de criminales ejecutados y, como había escasez de reos, Burke y Hare empezaron a asesinar a personas para poder ofrecer cuerpos a la ciencia. Hasta 16 víctimas contabilizan estos criminales en serie.

Los asesinatos de Burke y Hare fueron citados en El Ladrón de Cuerpos de Robert Stevenson y serían meritorios proveedores del Centro de Recursos Biológicos de Phoenix, en Arizona, donde el FBI efectuó un registro recientemente como parte de una investigación federal de tráfico de órganos humanos que se remonta a 2014.

En este laboratorio del doctor Frankenstein uno podía comprar el cuerpo de un niño, sin hombros ni cabeza, por 2.900 dólares; una pierna entera a 1.100 dólares o una rodilla por 375.

Los agentes que inspeccionaron el lugar descubrieron una nevera llena de genitales masculinos y 142 bolsas con restos de 1.755 cuerpos humanos desmembrados.

Nevera llena de genitales masculinos
 

Uno de los hallazgos más truculentos era un torso de hombre al que habían colocado una cabeza de mujer. Estaba unida de forma tosca, cosida a modo de ‘Frankenstein' tal como se lee en el archivo judicial de la demanda civil. 

Este "museo de los horrores" ha salido a la luz gracias a la demanda de 33 familias que habían donado el cuerpo de sus seres queridos para la investigación científica. Generalmente, centros como este de Phoenix se encargan de recibir los cuerpos y distribuirlos a las universidades, fabricantes de dispositivos médicos y compañías farmacéuticas para sus investigaciones. Sin embargo, en este caso, se realizaba con independencia del trato humillante que se daba a los cadáveres recepcionados, que tenía lugar, presuntamente, un negocio ilegal de tráfico de órganos de forma lucrativa.

El responsable del Centro, Stephen Gore, se declaró culpable de usar de manera indebida los cuerpos humanos y deberá pasar un tiempo en prisión e indemnizar a las familias afectadas con 121.000 dólares. Las escenas halladas en el centro de recursos biológicos de Phoenix fueron tan horripilantes que muchos de los agentes del FBI que participaron en la investigación sufren ahora estrés postraumático. Los técnicos realizan ahora comparativas de ADN para identificar los cadáveres y partes de los mismos con el propósito de ser devueltos a sus familiares.

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