Conspiraciones
20/10/2022 (14:09 CET) Actualizado: 20/10/2022 (14:21 CET)

La conspiración de la energía

Los líderes europeos llevan semanas advirtiendo a la población de que, como consecuencia de la guerra en Ucrania, este otoño vamos a sufrir a un aumento de los precios y escasez energética que puede suponer limitaciones del suministro eléctrico. Pero la verdad es más compleja…

Miguel Pedrero
20/10/2022 (14:09 CET) Actualizado: 20/10/2022 (14:21 CET)
La conspiración de la energía
La conspiración de la energía

El fantasma de una crisis económica todavía mucho más brutal que la de 2008 asoma nuevamente al panorama internacional. Una crisis económica que en el mundo occidental sufrirá Europa muy por encima de EE UU. Desde hace semanas, los medios de comunicación más importantes del Viejo Continente están preparando psicológicamente a la población europea para lo que se nos viene encima a partir de este otoño. Los líderes europeos cada vez son más claros, con declaraciones absolutamente apocalípticas, refiriéndose incluso a posibles cortes en el suministro eléctrico y a imposiciones para reducir el consumo energético.

En el sucio y tramposo mundo de la geopolítica, nada es lo que parece

En este sentido, el 18 de julio de 2022, el español Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, aseguró que «la sociedad europea tiene que ser consciente que esta es una prueba de resistencia (se refiere a la guerra de Rusia contra Ucrania y a sus efectos sobre el aumento de la inflación y el precio de la energía), y nosotros tenemos que tener la resistencia suficiente para seguir apoyando a Ucrania. No tenemos otra solución. Ellos tampoco». Llovía sobre mojado. Borrell lleva meses advirtiendo a los ciudadanos del Viejo Continente sobre las consecuencia de la guerra que, sí o sí, vamos a sufrir, además de mantenerse firme respecto a las sanciones que la UE (por orden de la OTAN, que es lo mismo que decir EE UU) ha impuesto a Rusia y que se están volviendo contra Europa con total virulencia.

Sin embargo, como sucede siempre en el sucio y tramposo mundo de la geopolítica, nada es lo que parece, y el asunto de la invasión de Rusia a Ucrania no es una excepción. En realidad, lo que subyace como telón de fondo es un enfrentamiento de tres grandes potencias por el poder y los recursos del planeta: EE UU, China y en menor medida Rusia, que EE UU contempla como amenaza en tanto en cuanto apoya los planes geoestratégicos de China.

Vladímir Putin y Xi Jinping
Vladímir Putin y Xi Jinping, líderes respectivamente de Rusia y China, han firmado importantes acuerdos militares que han incomodado a la OTAN, cuyo objetivo es debilitar a ambas potencias nucleares.

EL OBJETIVO ES FRENAR A CHINA

Desde hace años, el plan de la OTAN consiste en cercar a Rusia incorporando a países bálticos y exrepublicas soviéticas a la estructura de la organización militar occidental. A cambio de protección e inversiones económicas, la OTAN levanta bases militares en esos países, incluyendo misiles apuntando a Rusia. En el fondo se trata de crear un escudo antimisiles que, en caso de guerra nuclear entre Rusia y EE UU, pudiera darle la superioridad a este último país. El objetivo es, en última instancia, el de romper el equilibrio nuclear entre ambas potencias en favor de EE UU.

Rusia puso como línea roja la posible adhesión de Ucrania a la OTAN, y Vladímir Putin, que como buen sátrapa no dispone en su país de contrapesos a su omnímodo poder ni una oposición que se pueda llamar así, decidió solucionar el asunto a las bravas mediante una invasión relámpago a su vecino. Pero se equivocó. No contó con la resistencia del Ejército y la población ucraniana ni con la ayuda militar que le brindaron EE UU y Europa para hacer frente al poderoso, pero a la vez anticuado, Ejército ruso.

En la nueva doctrina de seguridad y defensa de la OTAN se considera a Rusia como una 'amenaza' y a China como un 'desafío'

La UE, que depende en gran medida del gas ruso para su desarrollo industrial y para mantener el estado de bienestar de su población, miraba con desconfianza la estrategia de EE UU respecto a Rusia, y tampoco secundaba al Gobierno estadounidense en su enfrentamiento cada vez más directo con China, puesto que la UE mantiene fuertes vínculos comerciales con el gigante asiático. De hecho, tanto Angela Merkel, entonces canciller alemana, como Emmanuel Macron, su homónimo francés, mostraron una enorme sintonía para hacer frente común a las presiones estadounidenses y poner en marcha un sistema de seguridad europeo independiente de la OTAN, organización de la que Macrón aseguró en público que «estaba en muerte cerebral».

Angela Merkel y Emmanuel Macron
Angela Merkel y Emmanuel Macron acordaron poner en marcha un sistema de seguridad europeo independiente de la OTAN, pero la guerra de Ucrania cambió estos planes.

LOS PLANES DE LA NUEVA OTAN

Sin embargo, la invasión de Ucrania lo cambió todo. EE UU redobló su presión sobre la UE haciendo valer su posición militar hegemónica, y los hasta entonces díscolos Alemania y Francia, motores económicos de la UE, se pusieron a las órdenes de la Casa Blanca, puesto que ya no había tiempo para poner en marcha alguna clase de organización militar europea que defendiera los intereses de la UE, ante la realidad de una guerra en suelo europeo que parece que va para largo. Esa nueva entente EE UU-UE en el seno de la OTAN se escenificó en la última cumbre de la organización militar celebrada en Madrid los pasados 29 y 30 de junio de 2022. En la nueva doctrina de seguridad y defensa de la OTAN, surgida de la reunión en la capital de España, se considera a Rusia como una «amenaza» y a China como un «desafío».

Sin embargo, de la lectura del texto oficial elaborado por la OTAN se desprende que el objetivo a neutralizar es, sin género de dudas, China, y que el poder militar de la organización atlantista pretende desplazarse hacia la zona de Asia-Pacífico y el Mar de la China Meridional para socavar el poder de gigante asiático en su área de influencia. Para ello es esencial que Rusia permanezca centrada en una guerra de larga duración que la OTAN pretende mantener lo máximo posible para desgastar al Ejército de Putin y poner de rodillas su economía a causa de las sanciones económicas y el enorme gasto militar que debe asumir.

El ascenso de China está cambiando el equilibrio de poder mundial

Según la nueva doctrina de la OTAN, «China emplea un amplio rango de instrumentos políticos, económicos y militares para incrementar su impronta global y proyectar su poder, mientras permanece opaca sobre su estrategia, sus intenciones y su fortalecimiento militar». Además, se acusa al gigante asiático de emplear los mismos métodos que Rusia para extender su poder, como son operaciones de guerra híbrida y cibernética y la desinformación, a lo que se añade la búsqueda del «control de sectores tecnológicos e industriales clave» y la instrumentalización de su ventaja económica para «crear dependencias estratégicas y optimizar su influencia». Todo ello, según la OTAN, para subvertir el orden internacional «basado en normas». En román paladino, que China supone una amenaza para el orden internacional que ha construido la OTAN.

APOCALIPSIS ENERGÉTICO

Por si no bastase, la organización militar atlantista acusa a Rusia y China de asociarse estratégicamente para acabar con los valores e intereses de la OTAN. Ya en 2020, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró que «el ascenso de China está cambiando fundamentalmente el equilibrio de poder mundial». Y un año antes, durante la cumbre atlantista en Londres, aseguró que el gigante asiático se estaba acercando demasiado a los intereses de la Alianza: «Les vemos en África, en el Ártico, invirtiendo en infraestructuras en Europa y también en el ciberespacio».

En definitiva, que la UE está pagando las consecuencias de una estrategia elaborada por EE UU y que beneficia principalmente a sus intereses. Como respuesta a las sanciones económicas impuestas por la UE a Rusia y también al envío de armas a Ucrania, Putin decidió el 11 de julio paralizar el gaseoducto Nord Stream 1 aduciendo problemas técnicos para seguir manteniendo el suministro. Esos problemas técnicos, argumentó el presidente ruso, son consecuencia de no poder adquirir la tecnología y las piezas necesarias. Nord Stream 1 transporta gas desde Rusia a Alemania y constituye el principal abastecimiento de gas a Europa. Sin el acceso a dicha fuente de energía durante varias semanas, la economía europea –y principalmente la alemana, motor económico e industrial de Europa– se desplomaría.

La gran mentira que los medios de comunicación repiten es que la UE había dejado de comprar gas ruso. Falso

reparación del Nord Stream 1
Reparación del Nord Stream 1

La cuestión era que una turbina que debía ser reparada se encontraba paralizada en Canadá a causa de las sanciones a Rusia, así que el Gobierno alemán, con el apoyo de la UE, decidió hacer una excepción a las sanciones y pidió encarecidamente al Gobierno canadiense que permitiera que la turbina llegase a Rusia para que técnicos de la empresa alemana Siemens procedieran a su reparación en suelo ruso –tal como certifica el contrato–, con el permiso del Ministerio de Energía de Rusia. A la hora de escribir estas líneas, Rusia acaba de reactivar el flujo de gas hacia Alemania a través del Nord Stream 1, pero solo al 30% de su capacidad, con toda probabilidad como medida de presión de Rusia hacia la UE para que relaje todavía más las sanciones económicas. De momento, la UE ha conseguido que Canadá emita una licencia de excepción a las sanciones hasta el 31 de diciembre de 2024 para reparación, mantenimiento y transporte de hasta cinco turbinas para Nord Stream 1.

LA GRAN MENTIRA

Pero la gran mentira que los medios de comunicación repiten sin cesar es que la UE había dejado de comprar gas ruso para evitar que Putin pueda seguir sufragando la invasión de Ucrania. Falso. La India, país que se ha convertido en el principal aliado de Moscú incluso por delante de China, compra energía a Rusia a precio rebajado y luego se la vende a la UE a un precio más elevado. Arabia Saudí ha tomado una estrategia muy similar de la que obtiene grandes beneficios: ha duplicado la compra de petróleo a Rusia para luego revenderlo mucho más caro a Europa. De modo que la UE sigue financiando la guerra de Putin y al mismo tiempo se está empobreciendo.

Tal como escribe la analista y periodista rusa Inna Afinogenova (que abandonó su puesto de trabajo en la televisión estatal Russia Today como protesta por la invasión de Ucrania) para el diario digital Público: «A Rusia se le han aplicado más de 10.000 sanciones. Hay algunas muy dolorosas, que a largo plazo perjudicarán al país más que cualquier embargo petrolero o gasístico. El embargo petrolero o gasístico le perjudica a Europa más que a Rusia. Si la idea es pasar frío, no poner lavadoras, no encender el aire para perjudicar a Rusia, y ver si así se le acaba el dinero para la guerra, ya les digo yo que no, y lo dije ya varias veces aquí: de un modo u otro, no se va a acabar el dinero. La guerra le cuesta a Rusia mucho dinero: según diversas estimaciones, unos 120 mil millones de dólares, un 5% de su PIB. Pero Rusia puede acudir a su mercado financiero interno: los bancos rusos están llenos de liquidez, el país tiene una deuda interna muy baja y puede financiar esa campaña bélica durante un par de años o más, independientemente de si Europa le compra gas o no. Las sanciones al sector energético, de momento, solo traen beneficios a Rusia: al subir los precios, vende menos, pero ingresa más. Si damos por ciertas algunas estimaciones, Rusia ganó en los primeros 100 días de guerra 93 mil millones de dólares por las exportaciones de su energía. Y eso no es una fuente rusa, que las hay. Pero esto es un informe del Centro para la Investigación de Energía y Aire Limpio de Finlandia. Una cifra récord que casi triplica la del mismo periodo del año pasado. Recuerden esa cifra cuando quieran especular con la posibilidad de que Rusia vaya a cortar el grifo (del gas)».

Gas
 

Pero como las necesidades energéticas de Europa para el próximo invierno aún no son suficientes, cada país está tomando sus propias decisiones, buscando mercados y aliados donde sea, lo que está provocando inestabilidad social en distintos países del mundo. Las revueltas de la población contra sus gobiernos en Sri Lanka, Kazajistán o Ecuador tienen su explicación en que esos países están comenzando a tener problemas de suministro energético porque las naciones europeas están acaparando la «tarta energética» que hasta ahora absorbían dichos estados. África y Oriente Medio se enfrentan a problemas más graves de desabastecimiento que la UE, que pueden terminar en estallidos sociales y revueltas.

DECISIONES DESESPERADAS

Hay que tener en cuenta que la escasez de gas no solo afecta a las calefacciones, sino también a la industria, que sufrirá paralizaciones y por lo tanto problemas en el abastecimiento de productos básicos. Es más, para ciertos países puede suponer escasez de fertilizantes, esenciales para el mantenimiento de los cultivos y, por lo tanto, para que su población pueda alimentarse. Mientras tanto, Emmanuel Macron, presidente francés, ha llegado a acuerdos con el líder de Emiratos Árabes para asegurarse cierto flujo energético. En esas conversaciones participaron representantes de la empresa petrolera franco-belga TotalFinaElf. Recientemente, Emiratos Árabes firmó un contrato multimillonario para comprar 80 cazas de combate a Francia.

Los líderes de la Unión Europea tiemblan tratando de imaginar cómo va a reaccionar la población del Viejo Continente ante la falta de suministros energéticos

Por su parte, el presidente italiano, Mario Draghi, ha viajadoa Argelia acompañado de cinco de sus ministros para llegar a ciertos acuerdos energéticos con ese país. Italia importa el 90% del gas que consume y no posee centrales nucleares ni ha invertido en energías renovables. Además, antes de la invasión de Ucrania, el 40% de ese gas provenía de Rusia. Draghi aprovechó la circunstancia de que Argelia ha roto relaciones diplomáticas con España a causa del giro de la política exterior española respecto al asunto del Sáhara a favor de las tesis de Marruecos –enemigo de clarado de Argelia–, para sustituir a España como receptor del gas argelino. En cuanto a Pedro Sánchez, presidente español, se ha reunido con el emir de Catar para obtener acuerdos energéticos de cara al próximo invierno.

Presidentes
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, flanqueado por Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, durante una visita oficial a Ucrania en plena guerra el 21 de abril de 2022.

EL INVIERNO SERÁ DURO

En cuanto a Alemania, cuya dependencia del gas ruso es enorme, ha optado por reactivar las centrales de carbón, olvidándose de las políticas ecológicas y los planes de descarbonización. En la misma línea, la UE ha pasado a considerar el gas y el petróleo como «energías verdes» en un alarde sideral de cinismo, al mismo tiempo que ha relajado el control de las emisiones de gases de efecto invernadero para compensar la falta de gas ruso con el uso de energías altamente contaminantes.

¿Provocarán estas circunstancias el fin de numerosos gobiernos? ¿Tendrán lugar huelgas, revueltas y protestas?

Así está la situación a la hora de escribir estas líneas, pero las circunstancias cambian prácticamente cada hora. Los líderes de la UE tiemblan tratando de imaginar cómo va reaccionar la población del Viejo Continente ante la falta de suministro energético en el próximo invierno, el alza de los precios, la inflación y la precariedad cada vez más generalizada. ¿Provocarán estas circunstancias el fin de numerosos gobiernos? ¿Tendrán lugar huelgas, revueltas y protestas? ¿Será la situación adecuada para que la extrema derecha llegue al poder en buena parte de Europa? ¿Nos encaminamos hacia un debilitamiento de las democracias y el ascenso de regímenes autoritarios dentro de la UE? ¿Estaremos ante la muerte del proyecto común europeo? ¿O quizá Francia y Alemania, presionados por sus poblaciones, se alejarán de la estrategia de EE UU-OTAN y apostarán por la puesta en funcionamiento de un proyecto europeo de defensa? Quien sabe, la realidad que nos ha tocado vivir es tan voluble y distópica…

Sobre el autor
Miguel Pedrero

Miguel Pedrero es director adjunto de la revista Año/Cero y miembro del equipo de los programas radiofónicos La Rosa de los Vientos y El Colegio Invisible (ambos en Onda Cero). Es autor de una quincena de libros, el último de ellos titulado La verdad prohibida (Ediciones Cydonia).

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