Estudian los efectos neurológicos de los encuentros con ovnis
Una revista médica revisada por pares publica un estudio sobre efectos neurológicos tras encuentros cercanos con ovnis
Una revista médica revisada por pares acaba de publicar un artículo que ha puesto patas arriba el debate sobre los efectos de los encuentros con fenómenos aéreos no identificados (UAP). El estudio, aparecido en la revista Matrix Science Medica y firmado por un grupo internacional de científicos, sugiere que estos encuentros podrían asociarse con síntomas neurológicos persistentes en algunos testigos. Para unos esto será una bomba, para otros un espejismo… pero lo cierto es que ha encendido la discusión pública.
Inflamación ocular, piel quemada y “niebla cognitiva”
El artículo, titulado Neurological Effects of Encounters with Unidentified Aerial Phenomena, revisa una serie de informes y teorías sobre lo que ocurre en el sistema nervioso tras estar muy cerca de un UAP. Entre los efectos descritos —al menos en testimonios y relatos recogidos en estudios médicos o anecdóticos que cita la publicación— destacan inflamación de los ojos, quemaduras superficiales en la piel y una disfunción cognitiva caracterizada por pérdida de memoria, dificultades de concentración y disminución de la función ejecutiva.
Aunque el propio texto reconoce que la evidencia experimental directa es limitada, los autores proponen que la exposición a campos electromagnéticos —una hipótesis que también aparece en informes militares desclasificados sobre posibles interacciones físicas en proximidad a UAP— podría influir en el tejido nervioso de maneras no del todo comprendidas.

La conexión con Garry Nolan
A la luz de estos datos cobra relevancia el trabajo del Dr. Garry P. Nolan, profesor de patología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. Nolan fue contactado por agencias de inteligencia y defensa para analizar resonancias magnéticas de un centenar de individuos –principalmente pilotos, personal de defensa y trabajadores aeroespaciales– que reportaron síntomas neurológicos tras lo que describieron como encuentros cercanos con UAP. En esas imágenes, el investigador encontró patrones indicativos de enfermedad de la materia blanca, un término médico para cicatrices cerebrales similares a las observadas en casos de esclerosis múltiple. Esas zonas blancas, fruto de una respuesta inmunitaria que deja tejido nervioso muerto o cicatrizado, aparecían esparcidas en áreas del cerebro donde la función motora y cognitiva es crítica.

Además, Nolan y su equipo observaron que muchos de estos casos compartían una característica inusual: una mayor conectividad neuronal entre estructuras internas del cerebro –el núcleo caudado y el putamen– que normalmente no se ve en la población general. Esta hiperconectividad plantea preguntas fascinantes: ¿están estas personas genéticamente predispuestas a percibir eventos atípicos o es el propio encuentro lo que desencadena cambios neurológicos? Algunos de los sujetos habían mostrado estas características incluso en estudios previos al supuesto encuentro, lo que sugiere que podría haber una combinación de predisposición neurológica y respuestas fisiológicas únicas en juego.
Del mismo modo que hubo décadas de debates sobre la influencia de campos electromagnéticos en la salud humana sin conclusiones claras, aquí la relación causa-efecto entre un UAP y una alteración neurológica aún no está establecida de forma concluyente. El artículo admite que es un terreno abierto y que faltan datos científicos sólidos para confirmarlo.
La publicación puede encender justificados debates científicos: ¿deberíamos tomar en serio todas las experiencias humanas reportadas tras encuentros con UAP? ¿O estamos frente a un espejismo interpretativo que mezcla sugestión cultural y fenómenos biológicos comunes? Por ahora, lo único verificable es que hay casos que merecen investigación médica rigurosa, aunque sin saltar rápidamente a conclusiones espectaculares.
Matrix Science Medica no es una revista de alto impacto internacional ni pertenece a las grandes sociedades neurológicas. Sin embargo, mantiene proceso editorial y revisión por pares, y no figura en listas negras académicas ampliamente reconocidas. Es decir, no estamos ante un blog ni una publicación marginal sin control editorial. Eso no convierte automáticamente el contenido en consenso científico. Pero sí lo sitúa dentro del circuito formal de la literatura médica. Y eso importa.








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