Creencias
16/10/2023 (08:00 CET) Actualizado: 16/10/2023 (08:00 CET)

Diamante, una joya con poder curativo

Entre los mitos de las piedras curativas y los minerales mágicos, el diamante posee curiosas leyendas que no todo el mundo conoce

Mario Yaír TS
16/10/2023 (08:00 CET) Actualizado: 16/10/2023 (08:00 CET)
Se cree que los diamantes tienen propiedades curativas
Se cree que los diamantes tienen propiedades curativas

El rey de las piedras es el diamante; una forma del carbono con una alta dureza y transparencia tal, que lo ha vuelto motivo de mitos y supersticiones peculiares. Se cree que la humanidad los conoció por vez primera en depósitos aluviales de la India, donde se les dotó de un uso religioso.

Cuando la economía consumió al mundo y estos fueron populares a partir del siglo XIX, comenzó sobre ellos una curiosa campaña publicitaria que los volvió objetos malditos. En ese espacio nuboso entre su descubrimiento y las leyendas de maldiciones, se crearon varias supersticiones peculiares que vale la pena rescatar del olvido.

De su origen existieron diversas creencias. Se decía que eran producidos por la fuerza de un rayo y que crecían únicamente en porciones de tierra con seis meses de Sol y seis de Luna. Supuestamente, en esos mágicos lugares había animales venenosos que cuando cruzaban por el campo, se cortaban con el filo de los cristales y convertían la piedra en un objeto venenoso. Aristóteles decía que únicamente Alejandro Magno había sido la única persona en lograr llegar hasta el valle donde crecían; en Sudáfrica.

Irónicamente se le consideró eficaz como antídoto para venenos. Supuestamente el simple hecho de acercar el diamante a alguien envenenado, obscurecería la piedra. Josephi Gonelli afirmaba en 1702 que esto ocurría porque las partículas del veneno se impregnaban en la piedra, que era tan dura que no podían penetrarla y por eso solo la obscurecían.

El poder de esta joya viene de antiguo
El poder de esta joya viene de antiguo

Quizá por eso, el Talmud habla de una piedra usada por un alto sacerdote que solía emplearse en los juicios a criminales. Si el prisionero era culpable se tornaba obscura, pero si era inocente, obtenía uno de los brillos más resplandecientes jamás vistos.

En la Calcuta de 1879, el rajá Surindro Mohum Tagore, narra en Mani-Málá, el correcto uso del diamante curativo: La piedra se enjuaga con el jugo de la planta kantakára y se sujeta una noche entera al calor de un fuego hecho con estiércol seco de vaca. En la mañana se remoja con orina de vaca y se vuelve a colocar al fuego repitiéndolo durante siete días hasta que se hubiese purificado por completo. Enterrado el diamante con una pasta de leguminosas y sal, y calentada 21 veces consecutivas hasta que la pasta se convierta en ceniza; esta pasta conservará las propiedades curativas del diamante. Tomando las cenizas diluidas en agua, acrecentará la fuerza, la belleza, el desarrollo del cuerpo y la longevidad.

Sólo los diamantes de alta gama eran adecuados para poder curar

Pero no cualquier diamante podía usarse con fines curativos, pues los hindúes decían que solo los de alta gama y calidad eran útiles. De lo contrario existía la probabilidad de contraer pleuresía o lepra. Se sabe de hecho, que en la India, se clasificaban los diamantes en talismanes de las cuatro castas. El Brahmin, otorgaba poder y riqueza; el Kshatriya evitaba las enfermedades de la edad; el Vaisya atraía el éxito y el Sudra se usaba para la buena fortuna. Solo había que evitar ciertos colores como el rojo, color de la sangre, pues atraería la muerte a quien lo usara. 

Usado como talismán, en la edad media se le consideró útil para proteger a la gente de la peste. Una cruel ironía ya que solo la clase alta podía acceder a ellos. Por otro lado el Lapidario de Alfonso X (de 1250), considerado un tratado sobre los poderes mágicos de las piedras, recomienda el uso del diamante para dolencias de vejiga “en casos desesperados”. Pero su uso más insólito lo describe Pierre de Boniface en el siglo XIV asegurando que quien porte un diamante de buen tamaño, podía volverse invisible.

El diamante en bruto más grande del mundo
El diamante en bruto más grande del mundo

Sobre los diamantes se creyó que grabados con la figura de Hércules matando a la hidra, aseguraban victoria en las batallas y hasta el siglo XIX, las familias opulentas consideraban que era de buena suerte si se colocaba en la cabeza como ornamento (de ahí el nacimiento de muchas tiaras).

Actualmente muchos de estos mitos han pasado al olvido. Sería imposible ver a alguien caminando en la calle con un diamante esperando ser invisible o portándolo en la cabeza esperando tener buena suerte en un barrio peligroso. Muy al contrario de sus maldiciones que serán tema para otro momento.

Sobre el autor
Mario Yaír TS

Titulado en Comunicación Audiovisual por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Ha colaborado con Time Out México, Warp y Atlas Obscura. Es autor de la Guía Ciudad de México Insólita y Secreta de Editorial Jonglez. Es impulsor del proyecto digital Mapa del Muralismo Mexicano. Actualmente se dedica a la divulgación de la cultura y la recuperación de la memoria histórica por medio de la escritura y la fotografía. Lleva a cabo un proyecto de visitas guiadas por la Ciudad de México conocido como Tours Papiro. En su tiempo libre se dedica al arte y a la creación de obras relacionadas a los temas histórico sobrenatural.

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