Enigmas y anomalía
08/04/2026 (10:44 CET) Actualizado: 08/04/2026 (10:44 CET)

De la tumba al trending topic: anatomía de un milagro viral

Vuelve a viralizarse el milagro del pastor de los Ministerios de Aleluya, Alph Lukau, quien supuestamente devolvió a la vida a un hombre frente a una multitud

Josep Guijarro

Periodista y escritor

08/04/2026 (10:44 CET) Actualizado: 08/04/2026 (10:44 CET)
Recreación de la resurrección en Sudáfrica
Recreación de la resurrección en Sudáfrica

En la era de internet, los milagros también tienen segundas oportunidades. No hablamos de prodigios bíblicos ni de reliquias medievales, sino de algo mucho más contemporáneo: vídeos virales que resurgen años después, despojados de contexto, convertidos en piezas autónomas que vuelven a fascinar —y a confundir— a millones de personas. Es lo que podríamos llamar la “segunda vida” de los milagros virales, un fenómeno donde lo extraordinario nunca termina de morir… porque siempre hay alguien dispuesto a compartirlo otra vez.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido con la ya célebre “resurrección” protagonizada por el pastor Alph Lukau en Johannesburgo. El vídeo, grabado en 2019, muestra una escena de alto impacto emocional: un hombre yace dentro de un ataúd, aparentemente muerto, mientras el religioso, rodeado de fieles, ordena con voz firme: “¡levántate!”. Segundos después, el cuerpo comienza a moverse. El hombre se incorpora. El público estalla. El milagro —o su representación— está servido.

En su momento, la secuencia dio la vuelta al mundo. Medios internacionales cuestionaron la autenticidad del suceso, se señalaron inconsistencias evidentes y hasta la empresa funeraria implicada denunció públicamente el uso indebido de su imagen. Pero, como ocurre con tantos fenómenos contemporáneos, el ruido fue sustituido por el silencio. No hubo una conclusión universalmente aceptada, ni un cierre definitivo. Y eso, en el ecosistema digital, equivale a dejar la puerta abierta.

Años después, el vídeo vuelve a circular. Sin contexto. Sin análisis. Sin memoria. Para muchos usuarios, no es un caso antiguo revisitado, sino un acontecimiento nuevo. Y ahí es donde el misterio cambia de naturaleza. Ya no se trata solo de si aquel hombre murió o no, sino de cómo una historia desacreditada puede renacer como si nada hubiera pasado.

Un fotograma del video con la supuesta resurrección
Un fotograma del video con la supuesta resurrección

No es un caso aislado. En diferentes rincones del mundo, otros supuestos milagros han seguido trayectorias similares. Desde estatuas religiosas que “lloran” lágrimas inexplicables hasta sanaciones multitudinarias retransmitidas en directo, pasando por líderes espirituales que aseguran tener la capacidad de curar enfermedades incurables con la imposición de manos. En muchos de estos episodios, las investigaciones posteriores han apuntado a explicaciones mucho más terrenales: condensación, trucos escénicos, sugestión colectiva o, en el peor de los casos, fraude deliberado. Pero esas conclusiones rara vez alcanzan la misma difusión que el impacto inicial. ¿Por qué recordamos el milagro… pero olvidamos su posible explicación?

La respuesta quizá esté en la propia naturaleza humana. Lo extraordinario nos atrae. Lo inexplicable nos seduce. Y en un entorno saturado de información, donde la verificación exige tiempo y esfuerzo, el asombro instantáneo tiene ventaja. Así, cada vez que uno de estos vídeos reaparece, no solo revive el supuesto prodigio: también se reactiva la emoción colectiva que lo hizo viral la primera vez.

El pastor Alph Lukaufoto Facebook
El pastor Alph Lukau foto Facebook

Sin embargo, reducir el fenómeno a un simple problema de desinformación sería quedarse corto. Porque en casos como el de Lukau, hay un elemento adicional que merece atención: la puesta en escena. La liturgia, el tempo, el silencio previo, la orden final… Todo parece diseñado para maximizar el impacto. No estamos solo ante un acto de fe, sino ante una posible teatralización de lo sobrenatural, donde cada gesto cumple una función narrativa.

Y eso nos lleva a una reflexión más profunda. Si un milagro puede ser reproducido, editado, compartido y consumido como un espectáculo global… ¿en qué momento deja de ser un acto espiritual para convertirse en un producto?

Quizá el verdadero enigma no esté en si aquel hombre salió realmente de la muerte, sino en algo mucho más inquietante: si estamos asistiendo a una nueva forma de fe mediática, donde la emoción sustituye a la evidencia y la viralidad redefine lo creíble.

Porque al final, la cuestión no es si los milagros existen o no, sino algo más perturbador: cuando lo inexplicable se convierte en espectáculo y regresa una y otra vez sin respuestas claras, ¿estamos ante una anomalía inexplicable… o ante una sofisticada forma de construir la verdad oficial a través de la gestión de la información?

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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