Dos 'peces del fin del mundo' reaparecen en México
La aparición de dos peces remo en una playa de Cabo San Lucas revive una antigua creencia japonesa que los considera mensajeros de catástrofes marinas y posibles presagios sísmicos.
El hallazgo de dos extraños visitantes de las profundidades marinas ha vuelto a agitar una antigua leyenda supersticiosa.
Sucedió en una playa de Cabo San Lucas, en Baja California Sur (México). Unos turistas se toparon con dos ejemplares de pez remo, una criatura de las profundidades tan rara de ver que su aparición suele convertirse en noticia… y en motivo de inquietud.
Las imágenes de los animales, largos y plateados como cintas metálicas, se difundieron rápidamente por redes sociales. No era para menos: el pez remo —conocido científicamente como Regalecus glesne— habita normalmente en aguas profundas y casi nunca se acerca a la superficie. Por eso, cuando aparece varado o nadando cerca de la costa, muchos lo interpretan como algo más que una simple anomalía biológica.
🇲🇽 | Dos enigmáticos y enormes “peces del fin del mundo” de aguas profundas aparecieron varados en la costa de Cabo San Lucas, México.
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 9, 2026
Los peces remo se observan muy raramente y suelen vivir a unos 900 metros de profundidad.
En el folclore japonés, su aparición en la superficie… pic.twitter.com/rZeXyYDwQR
No es la primera vez que se ha registrado la presencia de esta especie en costas mexicanas, en mayo de 2025 se reportó otro ejemplar, también en la península de Baja California.
Un gigante de las profundidades
El pez remo es uno de los peces óseos más largos del planeta. Puede superar los once metros de largo y suelen habitar entre varios cientos y cerca de mil metros de profundidad, en zonas del océano donde la luz apenas llega.
Su cuerpo alargado, plateado y serpentiforme explica por qué durante siglos fue confundido con serpientes marinas por marineros y exploradores. Cuando emerge a la superficie suele hacerlo debilitado, enfermo o desorientado, lo que aumenta el misterio de estos encuentros.
Pero la fascinación por este animal no se debe sólo a su aspecto casi mitológico. También pesa sobre él una reputación inquietante: la de ser un mensajero de desastres. En algunas tradiciones populares se decía incluso que “quien lo encuentra queda maldito”, una expresión que refleja el temor que provocaba su aparición.

El “mensajero del palacio del dios del mar”
En Japón, el pez remo es conocido como Ryūgū-no-tsukai, que puede traducirse como “Mensajero del Palacio del Dios del Mar”. Según el folclore nipón, cuando estos peces ascienden desde las profundidades y aparecen cerca de la costa están anunciando un gran terremoto o un tsunami.
Esta creencia tiene raíces muy antiguas. Ya en el siglo XVII existían relatos que vinculaban la presencia de estos animales con la actividad sísmica. En un país donde los terremotos forman parte de la vida cotidiana, cualquier señal procedente del océano podía convertirse fácilmente en presagio.
En el siglo XVII corrían relatos en Japón que vinculaban la presencia de estos animales con la actividad sísmica
El mito se reforzó con el tiempo gracias a otro relato tradicional: el del Namazu, un gigantesco pez o bagre que viviría bajo las islas japonesas. Cuando se agita en las profundidades provoca terremotos devastadores, a menos que el dios Takemikazuchi lo mantenga inmovilizado bajo una roca sagrada.
En ese imaginario colectivo, el pez remo sería algo así como un heraldo de las sacudidas del Namazu, una advertencia biológica de que algo se mueve bajo el fondo del océano.
🚨 JAPÓN 🇯🇵‼️ | AVISTADOS DOS PECES REMO EN LAS COSTAS DE JAPON ¿PROXIMO TERREMOTO?
— XAlertNow (@xalertnow) February 14, 2026
Frente a las costas de Fukui han sido grabados estos dos peces remo, también conocidos como el Pez del Juicio Final, fueron vistos nadando juntos en este puerto japonés.
pic.twitter.com/rZJb7Tvdpz
¿Leyenda o coincidencia inquietante?
El episodio que más alimentó esta relación ocurrió antes del devastador terremoto y tsunami de Tōhoku en 2011, de magnitud 9,1. En los meses y años previos al desastre, varios medios japoneses informaron de la aparición de alrededor de veinte peces remo en las costas del país, un hecho que muchos interpretaron después como una señal premonitoria.
Tras la tragedia —que dejó más de veinte mil víctimas— el mito resurgió con fuerza. Cada nuevo avistamiento del animal reavivaba el temor popular, incluso fuera de Japón.
En distintos lugares del mundo, desde California hasta Australia, cada ejemplar hallado en la playa ha vuelto a generar titulares que hablan del “pez del fin del mundo”, un apodo que refleja bien su fama siniestra.

Lo que dice la ciencia
El sismólogo nipón Kiyoshi Wadatsumi cree que como los peces remo viven en los fondos marinos y son muy sensibles a los movimientos de fallas activas, pueden detectar movimientos extraños y, entonces, suben a la superficie.
Algunos geofísicos incluso han sugerido que las tensiones acumuladas en las rocas antes de un gran terremoto podrían liberar cargas eléctricas o alterar la química del agua, fenómenos que tal vez perciban los animales de las profundidades mucho antes que los instrumentos humanos.
Otros, como el sismólogo Yoshiaki Orihara son mucho más prudentes. En un artículo del boletín de la Sociedad Sismológica de América, comparó cientos de registros de peces de aguas profundas con datos sísmicos y concluyó que no existe una relación estadística real entre la aparición de peces remo y los terremotos. Estudiaron 336 avistamientos de peces de aguas profundas en Japón, entre noviembre de 1928 y marzo de 2011 y ninguno de esos hallazgos sucedió dentro de los 30 días posteriores a un terremoto con una magnitud de 7 o mayor.
Según los investigadores, la aparente relación podría explicarse por una simple “correlación ilusoria”: cuando ocurre un gran desastre, la memoria colectiva tiende a recordar cualquier evento extraño anterior, aunque no tenga conexión causal.
También hay explicaciones biológicas más sencillas. Los peces remo podrían subir a la superficie porque están enfermos, moribundos o desorientados por corrientes oceánicas, cambios de temperatura o contaminación.
Fue capturado un gigantesco "pez remo", y la población teme que se avecine un #sismo.
— Ana Luisa (@HNoticiasMX) July 12, 2022
Esto en #Chile. pic.twitter.com/ZAH8BOytx2
Aun así, el simbolismo persiste. Cada vez que uno de estos espectaculares animales aparece en la superficie, el océano parece susurrar que se viene una catástrofe.
El reciente hallazgo de dos ejemplares en Cabo San Lucas probablemente no sea más que una rareza biológica. Pero basta con ver sus cuerpos serpentinos brillando bajo el sol para entender por qué, durante siglos, los pueblos costeros pensaron que algo del fondo del mundo estaba tratando de enviarles un mensaje.
Y es que, cuando el mar decide mostrar a uno de sus habitantes más esquivos, siempre queda flotando la misma pregunta incómoda: ¿es sólo un pez… o una advertencia?
Ante los supuestos mitos, la organización Ocean Conservancy señala pese a las atribuciones que se le hacen al pez remo, se debe actuar para producir menos plástico que contamine los mares, para poder garantizar un hábitat saludable a todas las especies.









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