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04/08/2023 (08:00 CET) Actualizado: 04/08/2023 (08:00 CET)

Georgiana Houghton: Un espíritu que pinta

Esta es la historia de Georgiana Houghton, la mujer que prestó su cuerpo a los espíritus para que pudiesen pintar.

Mario Yaír TS
04/08/2023 (08:00 CET) Actualizado: 04/08/2023 (08:00 CET)
Georgiana Houghton en su estudio
Georgiana Houghton en su estudio

Aunque los Houghton eran británicos, vivían en las Islas Canarias en el convulso periodo de las invasiones napoleónicas. Cuando Mary y George tuvieron 12 hijos, volvieron a Londres (en Kentish Town). Georgiana Houghton fue la séptima de los 12, y junto con la menor de todos, Zilla Rosalía, fueron las dos únicas hijas de la familia. Se cree que ambas recibieron educación para señoritas en París, gracias a la cual Zilla se dedicó de lleno a la pintura llegando a ser una artista consumada. Pero todo cambió la tarde del 3 de febrero de 1851. Después de dar a luz a su cuarto hijo, Zilla no soportó el parto y murió. Entonces comienza la historia.

Devastada por la muerte de su hermana, Georgiana eligió la vida religiosa cristiana y optó por no casarse para estar al cuidado de sus padres en la casa familiar. Hasta 1859, su prima Pearson le habló de una moda de época: el espiritismo. La idea era consultar cuestiones filosóficas con los muertos, buscando la sabiduría de Aristóteles, Copérnico o Santa Teresa.

Georgiana no creía en la posibilidad de que los fallecidos hablaran, pero convencida por su prima, fue invitada a conocer a la médium, la viuda Mary Marshall. Esa noche, la Sra. Marshall contactó al espíritu de Zilla. Georgiana dudosa, le preguntó cosas que solo ambas sabían; y cuando esta respondió acertadamente, Georgiana aseguró que el hecho era una bendición de Dios y se adentró al espiritismo.

Georgiana frente a un presunto espíritu de época victoriana
Georgiana frente a un presunto espíritu de época victoriana

Sus acercamientos están plagados de detalles, desde el momento en que llegó a la sesión, hasta el día en que se convirtió en médium. Georgiana junto con su madre, solían contactar a los espíritus media hora diaria al anochecer, para conversar del más allá. Pero sería en enero de 1861 cuando la Sra. Marshall le recomendó adquirir una Planchette.

Inventada como un juego en 1848, la planchette era una tabla similar al puntero móvil de la ouija actual, pero con un orificio en la punta donde se colocaba un lápiz. La tradición dictaba que debían ser hechas con madera de acacia para una mejor comunicación espiritual. De esa manera los espíritus contactados por las médiums, podían escribir. En aquel año, únicamente el Sr Welton de Grafton Street las vendía.

Georgiana aceptó y frecuentemente recibía la visita del espíritu de Shakespeare para escribir poemas. Pero un día le enseñaron unos dibujos que una difunta, Elizabeth W., había hecho por medio de su hijo. Esa misma noche, Georgiana buscó a Zilla para que pudiese dibujar, pero en su lugar apareció un fantasma llamado Angelo que comenzó a hacer trazos nunca vistos. En julio de 1861, Angelo le sugirió dejar a un lado la planchette y usar su propia mano; el resultado fue aún más impresionante.

Los espíritus no usan los colores al azar. Cada  tonalidad tiene un significado

Según los escritos de Georgiana, los espíritus no usaban los colores al azar, sino que cada mezcla y tonalidad tenían un significado. Por ejemplo; el amarillo era la fe, el ámbar la seriedad, el naranja coraje, el púrpura cordialidad, el violeta la felicidad celestial, el carmín la ternura, el verde la paciencia o el azul la cortesía.

 

Las creaciones de Georgiana fueron tan apreciadas en los círculos espiritas que se convenció de exhibirlas al público en 1871. La New British Gallery le prestó sus instalaciones; utilizó gran parte de su dinero en adecuar el lugar, pagó publicidad en los diarios londinenses, compró lupas para que los visitantes pudiesen ver los detalles y ella misma colgó los cuadros al interior. Pero el resultado fue desastroso. La obra no fue bien recibida por ser demasiado moderna para su época y por asegurar que los espíritus conducían su mano; aquel sería el inicio de su decadencia.

Llevada a la quiebra y luego convencida por un charlatán para hacer fotos de espíritus, Georgiana murió en 1884. La mayor parte de la colección se custodia en Melbourne, Australia (por vínculos familiares) y hasta décadas actuales han sido revaloradas por los críticos de arte. De hecho, la 59 Bienal de Venecia (2022) la incluyó en la muestra.

Una crítica en una revista de 1871 menciona “Los dibujos (…) tienen un carácter tan extraordinario y son tan opuestos a las ideas que uno tiene del arte, antiguo o moderno, que la crítica a la manera ordinaria se hace difícil, por no decir imposible”. Por eso, sobre la obra conjunta (de Georgiana y los fantasmas) no es necesario decir más. Basta verla para apreciar el lenguaje de los espíritus. Espíritus que habitaban muy dentro de Georgiana.

Sobre el autor
Mario Yaír TS

Titulado en Comunicación Audiovisual por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Ha colaborado con Time Out México, Warp y Atlas Obscura. Es autor de la Guía Ciudad de México Insólita y Secreta de Editorial Jonglez. Es impulsor del proyecto digital Mapa del Muralismo Mexicano. Actualmente se dedica a la divulgación de la cultura y la recuperación de la memoria histórica por medio de la escritura y la fotografía. Lleva a cabo un proyecto de visitas guiadas por la Ciudad de México conocido como Tours Papiro. En su tiempo libre se dedica al arte y a la creación de obras relacionadas a los temas histórico sobrenatural.

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