Una estatua egipcia que se mueve sola
Una estatuilla egipcia captó la atención del mundo al girar misteriosamente, sin que nadie la toque en su vitrina
En una vitrina de cristal, bajo la luz controlada de una sala del Museo de Manchester (Inglaterra), una pequeña estatua egipcia parece desafiar las leyes de la física. Durante décadas, esta figura de piedra ha permanecido inerte, como tantas otras reliquias del Antiguo Egipto. Pero un día, sin previo aviso, comenzó a moverse. Lentamente. Sin ruido. Sin que nadie la tocara. ¿Un fenómeno paranormal? ¿Una figura maldita?
Se trata de una estatuilla de unos 25 centímetros de altura, atribuida a un sacerdote llamado Neb-iww o Neb-Senu, que vivió hace casi 4.000 años. Fue hallada en una tumba y ha formado parte de la colección del museo desde 1933. Durante años, pasó desapercibida entre las vitrinas del ala egipcia... hasta que uno de los conservadores notó algo extraño: cada mañana, la estatua aparecía girada. Al principio pensó que era una travesura del personal o un descuido de limpieza. Pero pronto se demostró que había algo más.
Los conservadores constataron como la estatuilla tenía distintas posiciones a lo largo del día. Intrigados, decidieron grabarla durante 24 horas. En efecto, nadie la tocaba. El movimiento giratorio sobre su eje quedaba patente, además, cuando aceleraban las grabaciones de la cámara de seguridad que habian instalado encuadrando la vitrina. La imagen es inquietante porque mientras el resto de piezas permanecen inmóviles, Neb-Senu parece estar intentando darse la vuelta. O escapar.
Las teorías no tardaron en proliferar: ¿se trata de una manifestación sobrenatural? ¿Está la estatua poseída? ¿Tiene que ver con la maldición de los antiguos? Algunos recordaron que la estatuilla era una figura funeraria destinada a albergar el alma del difunto, un “ka”. ¿Podría estar este espíritu todavía presente, reclamando su lugar en el mundo de los vivos?
El fenómeno se viralizó hace más de una década, en 2013, lo que motivó el interés de expertos en física, arqueología y hasta parapsicología que fueron interpelados a investigar. La estatua se movía, sí… pero solo en ciertas condiciones, con un patrón que tenía una lógica simple.
Solo al final, tras semanas de especulación y atención mediática, un físico explicó que la vibración microscópica del suelo provocada por los pasos de los visitantes —combinada con la base curva de la estatua y la fricción del cristal— podría generar un giro lento apenas perceptible.

Campbell Price, curador de las galerías de Egipto y el Sudán, ya había advertido esta teoría en el blog del museo porque, cuando la estatuilla fue extraída de la vitrina durante unas obras de reforma en la galería se advirtió que la base de la estatuilla es convexa y -escribía- "el objeto tenía propensión a girar sobre un punto determinado, con mucha facilidad cuando se les daba el más mínimo empujón o se tocaba el estante de cristal sobre la que se apoyaba. Incluso las sutiles vibraciones podrían provocar tal movimiento (...) Una membrana se ha colocado en la base de este y otros objetos para evitar los movimientos en el futuro". El misterio estaba resuelto.
¿Pero lo está realmente? Porque desde que la atención mediática disminuyó, hay quienes aseguran que Neb-Senu ha vuelto a girar… incluso cuando el museo está completamente vacío.








Comentarios
Nos interesa tu opinión