Parapsicología

Fantasmas de la gran guerra

Ninguna guerra se ha asociado tanto con lo paranormal como la I Guerra Mundial. La presencia de soldados fantasmales en combate fue una constante en las trincheras, al igual que lo fueron los ejércitos espectrales en los cielos, los contactos espiritistas con los muertos y la desaparición inexplicable de algún que otro regimiento. También hubo olas de zepelines invisibles y no faltaron las profecías sobre tal advenimiento bélico.

21 de Mayo de 2014 (21:24 CET)

Fantasmas de la gran guerra
Fantasmas de la gran guerra

Los relatos y leyendas originados durante la I Guerra Mundial son legión, y algunos todavía suscitan controversia en la actualidad. Muchos relacionados con factores religiosos y la necesidad imperiosa de recibir noticias del Frente dieron lugar a ángeles, nubes misteriosas y conspiraciones secretas. Esa misma necesidad conllevó a su vez una explosión de interés en el espiritualismo y la clarividencia», nos explica el historiador británico James Hayward, autor de Mitos y Leyendas de la I Guerra Mundial (2002) y diversas obras donde también analiza los fenómenos más extraños de otras contiendas bélicas.

Además de los factores citados por Hayward, hubo otros muchos que propiciaron la creación de numerosos mitos y visiones fantasmales, desde el impacto de las nuevas tecnologías en la conciencia colectiva, hasta la urgencia de acabar con una contienda que, precisamente por los avances en el armamento y que podía producir 20.000 muertos en un solo día, prolongaba la agonía en las trincheras, y hacía sentir a los soldados que estaban rodeados de almas en pena y habitaban un infierno en el más allá que se parecía a las condiciones del frente.

Tan cruenta fue aquella guerra que muchos videntes profetizaron sobre ella bastante antes de que estallara…

ORÁCULOS DE LA TRAGEDIA

Muchas de las predicciones en torno al estallido de la I Guerra Mundial fueron tan ambiguas que difícilmente se las podría considerar auténticas. Sin embargo, hubo algunos psíquicos que hicieron varias muy notables. En un experimento efectuado por la Society for Psychical Research, en Londres, la médium Dame Edith Lyttleton transmitió sus temores sobre el estallido de la guerra mediante escritura automática: «El terrible grito de los heridos… El aliento caliente de la guerra… Muchas lágrimas derramadas… Todo el mundo está en guerra». La vidente alemana Madame de Ferriëm hizo predicciones muy patrióticas sobre su país: «¡Qué amarga será la guerra! Mucho más dura que la librada en 1870 y 1871… Años sombríos nos esperan, pero saldremos victoriosos, y no porque seamos alemanes, sino porque los espíritus de nuestros ancestros nos ayudarán a ganar».

Mucho más atinadas fueron las predicciones de la francesa Antoniette Savay, más conocida como Madame de Thèbes, verdadero oráculo de la guerra. Las predicciones que publicaba en su Almanac anual eran estudiadas con interés en todas las embajadas europeas. En 1905, nueve años antes de que empezara la guerra, predijo que un incidente en la pacífica Bélgica encendería Europa; en 1913 anunció que Alemania estaba amenazando a Europa en general y a Francia en particular, pero perdería una costosa guerra que vería el fin de los Hohenzollern. Profetizó que los días del Kaiser estaban contados y que Alemania sufriría grandes cambios: «Hablo del reinado del Kaiser, no de los días que le quedan por vivir», profetizó.

Probablemente no hacía falta ser muy clarividente para darse cuenta de que en 1913 Alemania amenazaba a Europa, pero su predicción sobre el Kaiser y los Hohenzollerns fue realmente impactante. Pocos años después el Kaiser fue depuesto. Igualmente llamativa fue su predicción en 1913 sobre el archiduque Fernardo. Según ella, el archiduque nunca llegaría a sentarse en el trono imperial, mientras que en su lugar lo haría un joven que en aquel entonces no tenía ninguna intención de reinar. Un año después escribiría en su Almanac lo siguiente: «La tragedia en la Casa Imperial de Austria, que ya predije el año pasado, tendrá lugar próximamente. Nadie podrá evitarlo». Así ocurrió. El día 28 de julio de 1914, el archiduque Fernando fue asesinado en Sarajevo y este incidente desencadenó la I Guerra Mundial…

 

 

 

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