Parapsicología

Los fantasmas de la calle Alcalá

En pleno corazón de la capital española, junto a la diosa Cibeles y la Puerta de Alcalá y ajeno al caos del tráfico y de los miles de turistas, existe un Madrid oculto repleto de supuestos fenómenos paranormales e historias legendarias. AÑO/CERO ha entrevistado a los testigos de estos sucesos ocurridos en algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

1 de Enero de 2005 (00:00 CET)

Los fantasmas de la calle Alcalá
Los fantasmas de la calle Alcalá
Acabábamos de concluir una investigación sobre supuestos fenómenos paranormales en el madrileño edificio del Banco de España cuando obtuvimos nuevas informaciones que nos condujeron a otros sucesos similares en varios edificios históricos de la zona. Aquello daba un giro a nuestras pesquisas y hacía más interesante aún esta investigación en la capital de España.

Nuestros pasos se dirigieron hasta el edificio del Ministerio de Hacienda. Aunque teníamos pocas esperanzas de recibir ayuda en nuestro cometido, comenzamos a indagar en la historia de este edificio, construido entre los años 1761 y 1769 según los diseños del arquitecto Francisco de Sabatini. Posteriormente, en 1944, se le añadió la portada de Pedro de Ribera, siguiendo el estilo italiano de palacios y edificios de estas características.

Pero además del interés arquitectónico y artístico, el edificio guarda entre sus muros otras muchas sorpresas. El recinto, según los testimonios a los que ha podido acceder AÑO/CERO, cuenta con un «inquilino» muy especial. Una fría noche de febrero de 2004, el vigilante de seguridad R. L. G. escuchó unos extraños ruidos en la segunda planta. Decidió acudir allí, y en principio no descubrió nada anormal. Sin embargo, algo extraño estaba a punto de ocurrir: «Caminaba por el pasillo con la desagradable sensación de que me estaban observando. Sentía cómo los ojos de alguien se clavaban en mi nuca, era muy incómodo. Recuerdo que escuché pasos detrás de mí, acercándose. Entonces me giré y vi a alguien vestido con ropas de otra época», aseguró el testigo. «Llevaba botas, y resonaban mientras se iba alejando. Me quedé muerto de miedo. Sabía que aquello no era normal. Se alejó en dirección a la zona de Aduanas y en el pasillo lo perdí de vista. Aún hoy me pregunto qué fue lo que vi aquella noche».

Inquieto y desconcertado, el guardia preguntó a otros compañeros, quienes confesaron haber tenido experiencias similares en otras zonas del edificio. Muchos de ellos también escucharon ruidos extraños, y habían sentido un frío repentino, o la sensación de estar acompañados. Otros, además, habían tenido igualmente la visión de «algo» fuera de toda lógica.

Otro de los vigilantes, A. G. D., aceptó hablar con nosotros: «Estaba en el sótano cuando sentí como si alguien susurrara. Miré en todas direcciones pero no vi nada. Poco después, escuché pasos que se alejaban del lugar en dirección al otro edificio. Seguí aquel sonido y sólo pude distinguir una figura blanquecina, no traslúcida, que se alejaba. Me dejó helado. A punto estuve de pedir la baja al día siguiente, lo pasé francamente mal…».

La lista de testigos podría ser más larga, pero el miedo a posibles problemas pesa sobre los asustados empleados del Ministerio. En otras partes del edificio, como la escalera, también se han escuchado los mismos pasos «sin dueño». Asimismo, la extraña aparición de antiguos ropajes se ha dejado ver en los patios interiores. Desde mediados del siglo XX, el recinto alberga los despachos del ministro, el Jefe de Gabinete y de los asesores. ¿Podrían haber sido también testigos de la aparición?

¿Monjas del más allá?

Nuestro recorrido por los inmuebles «embrujados» de la calle de Alcalá continuó en el número 25, ocupado por la iglesia de las Calatravas, antiguo Monasterio Real de la Concepción. Las hermanas de la Orden de Calatrava se instalaron allí tras su edificación en 1678, y su historia está repleta de sufrimiento. Fruto de una decisión política, en 1868 el convento fue derribado y sólo permaneció «intacta» la iglesia, lo que causó gran consternación a las religiosas.

Entre los muros del recinto, según explican algunos testigos, habita el alma perdida de una monja que suele aparecer vestida a la antigua usanza caminando por el lugar. Clara Zúñiga, una asidua asistente a los servicios religiosos, accedió a compartir con nosotros su conocimiento de la extraña historia: «No se sabe a quién pertenece el fantasma, pero lo cierto es que todos los testigos afirman que lo más destacado de esta figura son sus ropas antiguas. Evidentemente hoy nadie viste así, por lo que esa visión no pertenecía a nadie de aquí. Simplemente no es de este mundo».

Otra feligresa, Ángeles Villa, contó a AÑO/CERO su propia experiencia: «Había poca luz y de pronto sentí frío. Estaba inmersa en mis pensamientos cuando vi algo que cruzó delante de mí, como una sombra que se proyectaba sobre la pared. Lo que más me llamó la atención fue su apariencia… como si en la cabeza llevara unos ';rodillos' grandes o algo muy pronunciado». Cuando le mostramos a Ángeles imágenes de hábitos antiguos de monja, los identificó inmediatamente con lo que ella había observado.

Este tipo de apariciones pretendidamente sobrenaturales de religiosos son más habituales en nuestra geografía de lo que puede parecer.

Aunque parezca increíble, en el edificio del Banco de España, junto a la famosa diosa Cibeles, también parece manifestarse alguien que viste hábitos y que inquieta profundamente a sus trabajadores. Pero hagamos un poco de historia para comprender mejor el fenómeno. La primera piedra del futuro Banco de España se coloca el 4 de julio de 1884, en un acto al que asiste el rey Alfonso XII, aunque el edificio no será inaugurado hasta 1891. En 1927 se amplía con la adquisición de las casas colindantes, pertenecientes al conde de Santamarca. Entre 1969 y 1975, el Banco de España volvió a ampliar sus dependencias por las calles de los Madrazo y Marqués de Cubas. Las ampliaciones siguen hoy en día, y los trabajos actuales contemplan la ejecución de planta baja, tres plantas sobre rasante y cuatro sótanos, con una superficie construida total de 4.736 metros cuadrados.

Aunque su visión exterior da una imagen de total normalidad, el edificio guarda en su interior un secreto que va más allá de los relativos a la economía española. Según diversos testimonios, allí se manifiesta a menudo la aparición fantasmal de una monja.

M. Q. B. es una de las pocas empleadas del servicio de limpieza que se ha atrevido hablar de este incómodo «compañero» que mora en el Banco de España. Durante la emisión de un programa en Boira-Tarragona Radio, dirigido por el periodista Álex García, la trabajadora se expresó así sobre el particular: «Me da mucha impresión y mucho miedo hablar de esto. Allí las puertas se abrían y cerraban solas; los objetos de la limpieza se movían de su sitio; las luces y los cuadros eléctricos se apagaban y encendían sin que nadie los tocara, como si alguien estuviera jugando con nosotros. Todo esto ocurría en el nivel -2, en los sótanos. Las papeleras de los despachos aparecían en otros sitios sin que mis compañeras o yo las hubiéramos movido. Con un libro que hay en el nivel -2 pasaba una cosa curiosa: las hojas se paraban siempre, como movidas por unas manos invisibles, en el año 1936», aseguró. «Lo peor es la visión de una monja que han tenido otras compañeras. Era casi transparente, de cuerpo entero y caminaba por los pasillos con un hábito blanco. Es impresionante. Pasamos mucho miedo. A veces crees que te estás volviendo loca».

M. Q. B. ha estado dos años desempeñando sus funciones en dicha zona del Banco, y sus expresiones y nerviosismo al narrar sus experiencias ponen de manifiesto que ha sufrido un gran impacto emocional. Otros testigos, al relatar sus vivencias, nos hablaron de susurros que se oyen en la noche, de extraños ruidos y de la recurrente sensación de sentirse observado por «algo» o «alguien».

Mientras realizábamos nuestra investigación en el Banco de España tuvimos la oportunidad de realizar grabaciones psicofónicas, y obtuvimos resultados muy interesantes. En una de ellas, una voz espectral parece decir algo tan significativo para el caso como «Ave María».

Durante cada una de nuestras investigaciones nos quedó claro que cada caso parece estar siempre ligado a la historia del inmueble donde se produce. Una atenta mirada a éste arroja datos interesantes: en 1684, en el emplazamiento actual del Banco se encontraba el Hospital San Fermín de los Navarros, donde desempeñaban su piadosa labor numerosas monjas. Posteriormente, sobre el hospital se construyó una iglesia, inaugurada en 1746, y que recibió el mismo nombre que el antiguo hospital. Finalente, el recinto sagrado fue demolido para albergar al actual edificio. Como explicábamos antes, actualmente se está reformando y ampliando parte del Banco de España. Esta obra incluye trabajos en profundidad (hasta cuatro sótanos). ¿Podría ser esta la causa de los fenómenos? ¿Habrán «despertado» las obras a quienes una vez moraron allí?

Misterio en el Palacio

A escasos metros del Banco de España, al otro lado de la fuente de la diosa Cibeles, se alza uno de los edificios más misteriosos de la capital, y que hizo correr ríos de tinta en un pasado reciente: el famoso Palacio de Linares, hoy conocido como Casa de América. Su salto a la notoriedad paranormal se produjo en 1990, cuando varios semanarios madrileños dedicaron páginas enteras a los supuestos fenómenos extraños que se producían en su interior. A partir de ese momento el Ayuntamiento autorizó la realización de una investigación, y comenzaron las pesquisas: guardias de seguridad que narraban sus experiencias, luces misteriosas, psicofonías, ruidos extraños, fotografías anómalas, coches de la policía local vigilando el edificio… La investigación dirigida por el padre Pilón y las visitas de Germán de Argumosa, Jiménez del Oso o Miguel Blanco aumentaron aún más la popularidad del caso.

Fue la Agrupación Parapsicológica de la Comunidad de Madrid (entre cuyos miembros se encontraban investigadores como Clara Tahoces, Sebastián Rodríguez, Francisco Sánchez o José Juan Montejo) la que sacó a la luz varias irregularidades en el asunto, descubriendo humedades en la supuesta fotografía de un fantasma, destapando psicofonías fraudulentas como la de «Raimunda» –suministrada por la doctora Sánchez Castro– y desvelando otras irregularidades en parte del caso, que mantuvo en vilo a la ciudad de Madrid. Tras convertirse en la Casa de América, los sucesos cayeron en el olvido.

También a escasos metros de allí, a medio camino entre la Puerta de Alcalá y la Cibeles, y casi compartiendo solar con el antiguo Palacio de Linares, se encuentra el célebre Café Lyon, en cuyo sótano se encontraba años atrás la «Ballena Alegre», tertulia que durante la década de los sesenta del siglo pasado reunía a personajes del panorama ufológico de la época como Fernando Sesma o José Luis Jordán Peña para hablar, entre otras cosas, del polémico affaire UMMO y su misteriosa «civilización extraterrestre» supuestamente llegada desde la estrella Wolf 424. Hoy en día, el antiguo Café Lyon sigue albergando un negocio de hostelería, aunque el sótano de la Ballena Alegre sirve actualmente como almacén del local. Recientemente, el investigador Manuel Carballal dio a conocer una serie de supuestos fenómenos paranormales protagonizados por algunos de los trabajadores del negocio, actualmente convertido en taberna irlandesa. El dueño del pub llegó incluso a traer a un sacerdote irlandés para que realizara un «exorcismo», en un intento de acabar con los molestos y misteriosos sucesos…

La misteriosa dama de negro

Casi en el cruce de las calles Alcalá y Gran Vía encontramos la iglesia de San José, donde antiguamente se levantaba también el convento de San Hermenegildo, fundado en 1586, y conocido como del Carmen Descalzo. En 1836, con la Desamortización de Mendizábal, los religiosos fueron expulsados del recinto, quedando en desuso todas sus dependencias. El convento fue destruido y pasó a convertirse en teatro. En la actualidad el inmueble alberga las dependencias de una entidad bancaria.

La iglesia no corrió la misma suerte, ya que se mantuvo en el lugar bajo el nombre de parroquia de San José, aunque sí sufrió una gran reforma a principios del siglo XX. Esta iglesia madrileña cuenta con su pequeña-gran historia, ya que entre sus muros se ordenó sacerdote Lope de Vega y contrajo matrimonio Simón Bolivar.

Pero la historia que más nos interesa está, de nuevo, vinculada a supuestos sucesos paranormales. De ella existe incluso constancia escrita, aunque hoy en día pertenece más al ámbito de la leyenda. Un religioso nos explicó en la propia puerta del recinto los detalles del relato, uno de los más populares de Madrid. Al parecer, un joven oficial extranjero que se encontraba en la capital durante las fiestas de Carnaval se enamoró de una bella mujer vestida de negro, que portaba una rosa blanca en la mano. La mujer le pidió al joven que la acompañara, y éste la siguió hasta el interior de la iglesia de San José. Una vez allí, la dama dirigió sus pasos hasta un féretro situado en el centro de la nave. Guiado por su instinto, que le advertía de que había algo extraño en aquella dama, el joven escapó, llevándose la bella rosa blanca. Horas después, sin embargo, el militar decidió acercarse de nuevo a la iglesia para buscar a la misteriosa dama de negro. Y la encontró… muerta en el interior del féretro. Sobre él depositó aquella rosa blanca, símbolo y testimonio del encuentro con lo desconocido. Según nuestro contertulio, en ocasiones aún puede verse a esta extraña mujer, ataviada con su oscuro vestido.

Ni siquiera pudimos agradecer al amable religioso su interesante narración ya que, mientras contemplábamos absortos la iglesia, desapareció. Preferimos no buscarlo, seducidos por su historia y para mantener así el halo de misterio que nos rodeó durante nuestra investigación en el corazón de Madrid.
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