Historia oculta
12/01/2023 (08:30 CET) Actualizado: 13/01/2023 (10:07 CET)

Hace 20.000 años, los humanos sabían contar y usaban una 'escritura común'

Descubren en Asturias un sistema de protoescritura del paleolítico superior y el calendario lunar más antiguo de Europa

Josep Guijarro

Periodista y escritor

12/01/2023 (08:30 CET) Actualizado: 13/01/2023 (10:07 CET)
Pintura de un bóvido en la Cueva de Lascaux (Francia)
Pintura de un bóvido en la Cueva de Lascaux (Francia)

Hace unos 37.000 años, los seres humanos pasaron de marcar imágenes abstractas en las paredes de las cuevas, a grabar arte figurativo. Nadie sabe por qué.

Las primeras eran huellas de manos, puntos y rectángulos de significado ignoto; las figurativas, por su parte, representaban casi exclusivamente animales, presas herbívoras que resultaban esenciales para la supervivencia en las estepas euroasiáticas del Pleistoceno. De ahí que, durante años, y gracias a la contribución del padre Henri Breuil, asumiéramos que las representaciones de animales en las paredes de las cuevas o las ceremonias mágicas de nuestros ancestros estaban orientadas a propiciar la caza de las especies dibujadas, una suerte de “magia simpática”. Ahora sabemos que estaban equivocados.

Científicos de la Universidad de Durham han conseguido desvelar el significado de algunos signos prehistóricos

En realidad, no había nada demostrado hasta ahora. La “magia”, ya fuera para cazar, para fecundar, para perpetuar mitos o como una extensión del chamanismo, no dejaba de ser una conjetura, ya que nuestra cultura está hoy desconectada de aquellos códigos gracias a la enorme distancia temporal con nuestros ancestros. No obstante, arqueólogos de la Universidad de Durham (Reino Unido) han conseguido desvelar ahora el significado de algunos signos abstractos inscritos en las rocas por cazadores-recolectores europeos que vivieron durante la Edad de Piedra.

En las espectaculares cuevas de Lascaux (Francia) por ejemplo, observaron que los detalles del pelaje de los animales, representados alrededor de 21.500 años atrás, sirvieron para transmitir información sobre la secuencia de celo de varias especies de presa, una suerte de calendario etológico, es decir, del comportamiento de las especies animales en su medio natural.

Algunas de las imágenes analizadas con protoescritura paleolítica
Algunas de las imágenes analizadas con protoescritura paleolítica

Hicieron lo mismo observando el cielo para calcular estaciones, el calendario lunar prehistórico más antiguo de Europa se encuentra en España, concretamente en la provincia de Asturias y, aunque objeto de controversia, demuestra para el doctor Bennet Bacon, coautor del estudio, que los pobladores del norte peninsular sabían usar números hasta el 377. Vayamos por partes.

En el trabajo publicado en el Cambridge Arqueological Journal, los investigadores argumentan que los primeros calendarios lunares prehistóricos estaban relacionados con el comportamiento estacional de sus presas. Y eran unos códigos comunes que se referían a unos mismos conceptos desde los Urales hasta la Península Ibérica.

Empleando una base de datos de imágenes del Paleolítico superior europeo, el equipo comparó las inscripciones de más de 400 cuevas y observaron cómo tres signos se reiteraban: Por un lado, la línea “|”, el punto “•” y la “Y” que debían funcionar como unidades de comunicación.

El calendario lunar prehistórico más antiguo de Europa se encuentra en España

Estos signos permiten contabilizar a los hombres de la prehistoria
Estos signos permiten contabilizar a los hombres de la prehistoria

Se dieron cuenta, además que el lugar donde se ubicaban las marcas no era arbitrario. Estaban situados para indicar cuándo podrían cazar, los periodos de apareamiento, las inscripciones en Y (como las de la ilustración superior) determinaban las fechas aproximadas del nacimiento de las crías y el calendario indicaba las noches de Luna llena. Eso significa que el hombre prehistórico no sólo sabía contar, sino que además tenía un lenguaje común o protoescritura para compartir sus conocimientos. Un hallazgo revolucionario que obliga a reescribir muchas cosas de un periodo, tan misterioso como fascinante, de la humanidad.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El tesoro oculto de los templarios, Aliens Ancestrales o Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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Nº 390, enero de 2023

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