Príode: Una aventura entre la historia y el misterio
Entrevista a Pedro P. Canto, autor de Príode, una novela histórico-religiosa que aborda los grandes enigmas de la historia
Un revelador manuscrito, escrito por Newton poco antes de fallecer e ignorado para el resto del mundo. Un extraño símbolo confiere un oscuro secreto al Ichthys paleocristiano. Las treinta monedas de plata con las que el sanedrín judío pagó su traición a Judas. La inmerecida vergüenza que la historia deparó al más amado de los seguidores de Jesús… son algunas de las claves de Príode, la novela de Pedro P. Canto que protagoniza un personaje, Cástor de Aguirre, que tiene mucho de Indiana Jones.
Príode se describe como una aventura histórico-religiosa con una relación romántica. ¿Qué temas centrales esperas que los lectores identifiquen y qué mensaje te gustaría que se llevaran después de leer la novela?
Quiero que el lector se emocione nuevamente con una buena aventura al estilo de lo que nos hicieron sentir los cineastas de los años ochenta. Quiero que sean capaces de descubrir en sí mismos el extraordinario poder de la imaginación, y que se sorprendan intentando descubrir si lo que cuenta estas páginas pudo ser real.
El 95% de los personajes que aparecen en Príode, son totalmente reales y están descritos dentro de su periodo histórico; me encantaría que el lector descubriera aquellos detalles en sus biografías que, por costumbre o confianza, nunca se atrevieron a plantearse. La atormentada genialidad de Isaac Newton, que realmente quemara una importante cantidad de documentos en los últimos días de su vida. El extraño destino del héroe británico Charles Warren, primer occidental que pudo excavar las entrañas de Jerusalén en 1870, y que más tarde sería el comisionado de la policía de Londres, encargándose del caso de Jack el Destripador, entre otros. O del General Charles Gordon que, sin ningún motivo, un buen día pidió una excedencia militar y, abonando todos los gastos de su bolsillo, fue a encontrar “algo inexplicado” tras los pasos de Warren.

¿Qué te inspiró a escribir Príode y cómo fue el proceso de investigación para ambientar la novela en la convulsa Europa de 1937?
Terrible. Extenuante…
Todo comienza después de que Spielberg nos ofreciera Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal en 2008. A día de hoy, después de muchos años, desde el guionista, pasando por los productores e incluso los actores que participaron en la película han afirmado que esa entrega de Indiana fue “mediocre” y que, según palabras de la propia directora de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, “la idea no era tan buena como pensaron en un principio”.
Los aficionados a la saga nos dimos cuenta inmediatamente de que la cuarta entrega no tenía el mismo espíritu y pasión del resto y yo, en particular, inmediatamente supe que “esto se podría haber escrito mejor”. Años después, comprendí que yo tenía una mejor idea y empecé a plasmarla sobre el papel. Nunca me imaginé que pudiera ser tan complicado… pero porque he querido ceñirme a una realidad histórica inapelable. Los personajes, las costumbres, la sociedad de entonces, el alzamiento del fascismo en toda Europa, el conflicto naciente en Palestina… incluso el attrezzo de las localizaciones que visitan Cástor y Amelia, los protagonistas. ¡Llegué a esperar meses a que me respondiera un párroco de la Iglesia de la Virgen María de Downe, al sur de Londres, acerca del tejo que crece desde hace siglos en el pequeño cementerio detrás de la Iglesia!
Ha sido mucho más arduo de lo que podía imaginarme.

El protagonista, Cástor de Aguirre, es un fotógrafo español que se ve envuelto en eventos históricos significativos.
¿Cómo desarrollaste este personaje y qué desafíos enfrentó al entrelazar su historia personal con hechos reales? ¿Tiene algo de autobiográfico?
Ojalá… Yo no soy tan interesante ni de lejos. Me encanta la aventura, embarrarme las botas y viajar a lugares exóticos y llenos de historias, y aprender, y adentrarme por callejones oscuros, seguir leyendas… pero Cástor tiene un don y la excepcionalidad oportunidad de visitar lugares que todavía eran vírgenes en los años 30 del siglo pasado, del brazo de unos camaradas de viaje tan poco dados a las costumbres de la alta sociedad como él.
Cástor nace en Tabernas, pero no llegó a conocer a su padre porque les abandonó poco antes de la boda para hacer las américas con otros mozos del pueblo, con el dinero de la boda y un par de camisas de franela en la maleta que debía usar en su viaje de novios a Peñíscola. A principios de siglo, semejante escándalo marcaría a doña Áurea, su madre, quien se vio obligada a abandonar el pueblo por la vergüenza. La vida y el rodaje de Cástor se someten a una madre soltera de principios del siglo XX, que buscaba una casa o una hacienda donde poder entrar a su servicio. El joven castor comienza muy joven a trabajar en una fábrica de botellas de cristal, para poder contribuir a la pésima economía familiar… caray, es que he creado una trastienda biográfica para el personaje tremendamente elaborada.
Cástor es el protagonista de la trama. Sin medias tintas. Cada uno de los pequeños detalles que se relatan sobre su vida es imprescindibles para entender el desenlace de la trama.
Príode, un escalofriante retorno a la aventura.
— Pedro P. Canto (@CastordeAguirre) March 4, 2025
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La novela incluye figuras históricas como Albert Einstein y eventos como la tragedia del Hindenburg. ¿Cómo equilibras la ficción con la realidad para crear una narrativa coherente y atractiva?
Estudiando cada una de los parámetros históricos y las biografías de los personajes que cito. Albert Einstein estaba allí, en Nueva Jersey, en aquel momento realmente. Isaac Newton quemó realmente aquellos documentos poco antes de fallecer, y que, salvado las licencias literarias que me tomo, son vitales en el desarrollo de la trama. Edgar Hoover estaba en Nueva York y dirigía el recién nacido FBI en 1937. Hay testigos que sobrevivieron a la catástrofe del Hindenburg que son citados por su nombre en el libro. Hay dos sucesos históricos, el rapto del hijo del aviador Lindbergh y la desaparición de Amelia Earthart, que llenaron páginas y páginas en los rotativos de la época y que es imposible evitar que Cástor lea. Esas crónicas deben estar ahí. Es quizá lo que más me ha costado: encontrar el punto y el momento exacto en el que aquellos sucesos históricos y aquellos personajes pueden entrar en la vida de mi protagonista sin que parezca algo forzado, sino como un enriquecimiento de la trama.
La novela ha recibido muchas reseñas positivas. ¿Cómo ha sido la recepción por parte de los lectores y críticos hasta ahora?
Estoy muy contento. Cierto es que es un libro muy largo y que toma bastante tiempo leerlo, pero la verdad es que, hasta el momento –cruzo los dedos-, las críticas han sido todas abrumadoramente positivas. Hay lectores que me contactan para decirme periódicamente por donde van y lo que más les está gustando, hay otros que no paran de preguntarme si es o no real la historia, debido al volumen de detalles que pueden comprobar en otras fuentes. Hay quienes no quieren que se acabe las aventuras de Cástor de Aguirre. Quienes han llorado al leer el desenlace… Incluso una lectora me escribió para decirme que era la primera vez que su marido le pedía que apagara la luz para poder dormir, y se tuvo que ir al comedor a acabar el capítulo. ¡No podía dejarlo!
Príode ha pasado antes de su edición por manos muy críticas, que se centraron específicamente en encontrar errores en la historia, en la trama, en los elementos históricos, en los personajes. Esas manos me convencieron de que es un trabajo muy elaborado y perfectamente ensamblado, y que “es un libro que no solo entretiene, sino que enseña”. Creo que esa es la gran virtud de Príode: no son personajes ficticios en situaciones y mundos irreales, sino que el lector puede encontrar abundante bibliografía y videografía donde apoyar el desarrollo de la historia.
Estoy sinceramente contento con las primeras impresiones.

Antes de dedicarte a la ficción, has tenido una carrera relacionada con la investigación del fenómeno OVNI. ¿Cómo ha influido esta experiencia en la creación de Príode?
Siempre he sido un hombre muy curioso. El fenómeno OVNI ha ocupado 35 años de mi vida. Pero también lo han hecho muchos otros misterios, leyendas, mitos y, por supuesto, los personajes que han tenido algo que enseñar a su descendencia. Muchos de ellos quedan retratados en Priode porque encontré en sus biografías pequeños pasajes oscuros o poco definidos, donde caben múltiples interpretaciones y que se prestan, con un poco de imaginación, a la aventura de nuestra vida. Creo que mi tarea como investigador me ha ayudado a la hora de confeccionar la trama.
Adoro las leyendas paleocristianas. Las formas más arraigadas en el seno de la cristiandad, se dan cita en Príode. Ya no solo lo que podemos extraer de los más antiguos textos, sino las parábolas mal interpretadas que los antiguos cristianos forjaron antes del Concilio de Nicea, cuando la cristiandad era un sinnúmero de proscritos que interpretaron las enseñanzas de aquel –supuesto- carpintero de Nazaret, sometidos al yugo y la persecución de un Imperio. Precisamente por ello Constantino celebró el Concilio de Nicea, porque, pese a haberles otorgado la libertad de culto doce años antes en el Edicto de Milán, existían tantos credos como clanes cristianos a lo largo y ancho del Imperio. Era necesario, nada menos que trescientos años después de que un hereje nazareno fuera ejecutado por el sanedrín judío, unificar el concepto de cristianismo y, en aquel lance, cuando ninguna crónica guardaba su recuerdo porque Tiberio destruyó Jerusalén en el año 70 hasta sus cimientos, muchas cosas se perdieron. Recuperarlas es la misión de Príode y… ha sido apasionante.








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