Turquía reabre la excavación de Durupınar ¿Es el Arca de Noé?
La Universidad Sivas Cumhuriyet ha obtenido permiso de dos ministerios turcos para perforar en profundidad la célebre formación con forma de barco en el Ararat
Cada pocos años, la misma silueta con forma de casco de barco vuelve a asomar en los medios: Me refiero a la formación de Durupınar, situada en el este de Turquía.
Esta sugestiva silueta está situada en las laderas del Monte Ararat, el lugar donde varó el Arca de Noé. En Espacio Misterio llevamos años siguiendo el hilo de la sugestiva formación: los análisis turcos de 2023 que hallaron materiales marinos en la zona, y el radar de penetración terrestre de 2025 que detectó un túnel bajo la supuesta quilla. Ahora, a diferencia de aquellas campañas puntuales, el asunto entra en una fase distinta: por primera vez desde 1960 se ha autorizado una excavación oficial, sostenida y multidisciplinar sobre el terreno.
Un proyecto con permiso de Estado
El proyecto lo encabeza Cenker Atila, catedrático del Departamento de Arqueología de la Facultad de Letras de la Universidad Sivas Cumhuriyet, en Anatolia central. Durante este 2026 su equipo recibió la autorización de dos ministerios turcos —el de Cultura y Turismo y el de Ciencia— para desarrollar trabajos de campo entre el 29 de junio y el 11 de septiembre, con la colaboración del proyecto estadounidense Noah's Ark Scans, la misma organización que firmó el hallazgo del túnel en 2025. Al frente de esa parte internacional figuran Andrew Mark Jones, investigador que ya conocíamos de nuestra pieza del año pasado, y el turco Evrensel Barış Berkant, ambos como vicecoordinadores. En total, cerca de veinte científicos y estudiantes de cinco países han pisado la formación este verano.

Atila explicó a la prensa turca que el yacimiento "fue detectado por primera vez en 1959" y que desde entonces se han sucedido las hipótesis, pero que, hasta ahora, nunca se había acometido "una investigación arqueológica y geológica de gran alcance"; solo análisis de suelo puntuales y trabajos superficiales. Al contrario de lo sucedido con el escaneo radar de 2025 —una prospección no invasiva llevada a cabo por un equipo extranjero sin respaldo institucional turco—, esta vez el trabajo cuenta con el paraguas de una universidad pública y autorización directa de Ankara.
Aquí se detectó por primera vez en 1959 [...] y luego se generaron muchas hipótesis sobre si podía ser el Arca de Noé — Cenker Atila
GPS, radar y sondeos de núcleo
La metodología combina coordenadas GPS de alta precisión, modelados digitales en 2D y 3D, nuevas pasadas de radar de penetración terrestre (GPR) y, sobre todo, la novedad de esta campaña: sondeos de núcleo (core drilling) en los puntos que el radar señale como anómalos, con el objetivo declarado de localizar restos de madera o material óseo bajo la superficie. Las muestras de suelo y los testigos extraídos se analizarán durante el invierno en laboratorio, y el equipo se ha marcado como meta reunir los primeros datos en un volumen titulado Durupınar Formasyonu 2026 Yılı Araştırmaları ("Investigaciones 2026 sobre la formación de Durupınar"), que se presentará junto a tres comunicaciones en congresos internacionales. La conclusión completa del proyecto, advierten sus responsables, no llegará hasta 2027.

Setenta y siete años de vaivén
Para entender por qué esta campaña importa, conviene repasar cómo hemos llegado hasta aquí. La formación de Durupınar no ha dejado de aparecer y desaparecer del radar mediático desde mediados del siglo pasado, alternando expediciones entusiastas con conclusiones geológicas que la daban por zanjada. Esta es su cronología esencial:

Lo que dice la geología oficial
Conviene no perder de vista que la comunidad geológica sigue considerando mayoritariamente que Durupınar es un pliegue sinclinal resultado de la compresión de capas sedimentarias, moldeado después por la erosión y coladas de barro hasta adoptar su silueta de casco. Es la lectura que defendieron el propio Fasold y Collins en 1996, y la que sostienen desde entonces la mayoría de los especialistas consultados a lo largo de estos setenta años de idas y venidas. Pero si en Espacio Misterio nos dedicáramos a refutarlo todo, nos íbamos al paro: lo interesante de esta nueva campaña es que, por primera vez, alguien va a perforar en serio y con respaldo institucional, en vez de limitarse a fotografiar la ladera desde el aire o pasar un radar por encima.
Habrá que esperar al invierno para conocer qué esconden esos sondeos, y a 2027 para el veredicto completo del equipo de Cenker Atila. Mientras tanto, la vieja historia del Arca sigue haciendo lo que mejor sabe hacer desde 1948: aparecer, sumergirse y volver a asomar cuando menos se la espera.
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