Historia

Nuevo estudio intenta aclarar las extrañas muertes del paso Dyatlov

Un nuevo estudio trata de simular mediante diferentes modelos la avalancha que pudo acabar con la vida de los nueve montañeros del incidente Dyatlov y provocar sus extrañas heridas.

espacio misterio

1 de febrero de 2021 (17:37 CET)

Nuevo estudio intenta aclarar las extrañas muertes del paso Dyatlov
Nuevo estudio intenta aclarar las extrañas muertes del paso Dyatlov

Han pasado más de 60 años y las teorías para intentar explicar la extraña muerte de nueve experimentados montañeros rusos en los montes urales se amontonan. Ahora, un nuevo estudio científico podría resolver de una vez por todas el trágico y misterioso accidente del paso Dyatlov.

El 1 de febrero de 1959, nueve estudiantes de la Universidad Estatal Técnica de los Urales acamparon en la ladera oriental de la montaña Jólat Siajl, un nombre que en el idioma local mansi significa «Montaña Muerta». El objetivo de la expedición era la práctica del esquí de travesía (o de montaña). Sin embargo, llegada la noche, el objetivo del grupo se truncó de forma trágica.

El 12 de febrero fue la fecha acordada para que el grupo enviara un telegrama informando de sus avances al club deportivo de la Universidad. Esto no sucedió y, tras el margen de varios días ante un retraso probable en esta clase de expediciones, saltaron las alarmas. Los familiares de los involucrados exigieron una expedición de salvamento que, el 26 de febrero, ponía fin a las esperanzas de encontrar supervivientes y daba inicio al enigma.

Los cuerpos de los excursionistas aparecieron en posiciones extrañas, apenas vestidos con la ropa interior y con heridas de diferente tipo y difícil explicación

Tras encontrar la tienda de campaña en condiciones desastrosas, rasgada con cortes hechos desde el interior, siguieron el rastro que aún era visible hasta los bosques cercanos. La escena no podía ser más desconcertante. Conforme iban encontrando los cuerpos, las preguntas se iban acumulando. Los restos de los excursionistas estaban repartidos por diferentes zonas y separados algunos por centenares de metros; en posiciones extrañas, apenas vestidos con la ropa interior y con heridas de diferente tipo y difícil explicación: abrasiones en brazos y cara de algunos de los cadáveres, uno de los cráneos presentaba una fisura de 6 centímetros, otro de los cuerpos mostraba una contusión en el costado, una de las víctimas no tenía lengua y, entre muchas más extrañezas, trazas de radioactividad. Todo eso y mucho más, ha dado lugar a múltiples intentos de explicar semejante enigma. Desde que los nueve excursionistas fuesen víctimas de alguna prueba nuclear secreta llevada a cabo en la zona hasta posibilidades más delirantes como que murieran a manos del Yeti e incluso tras un encuentro OVNI.

Las autoridades soviéticas zanjaron el asunto unos meses después del macabro hallazgo concluyendo que una “fuerza natural irresistible” había causado la muerte de los estudiantes. El hecho de no haber supervivientes no permitía seguir la secuencia de lo sucedido, complicando aún más la respuesta. En 2019, 60 años después, un nuevo estudio parecía aclarar la cuestión con una nueva conclusión algo convincente: los fallecidos habían interpretado diferentes señales de forma errónea como una avalancha. Para intentar salvar la vida, huyeron a la desesperada rasgando la tienda de campaña y aventurándose a la nieve en ropa interior. Tras creerse a salvo, se desorientaron, siendo incapaces de regresar al campamento y, en tales condiciones, perdieron la vida.

Las autoridades concluyeron que una 'fuerza natural irresistible' había causado la muerte de los montañeros

Aún así, ¿cómo encajan en esta teoría algunas de las heridas que mostraban los cuerpos? Ahora, Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich), en Suiza, podrían tener una respuesta satisfactoria al enigma. En un intento preliminar de hallar una respuesta, Johan Gaume, director del Laboratorio de Simulación de Nieve y Avalanchas (SLAB) de la EPFL y miembro visitante del Instituto WSL para la Investigación de Nieve y Avalanchas SLF, consideró que "era probable que una avalancha hubiera tomado al grupo por sorpresa mientras dormían en la tienda". Sin embargo, esta teoría que se ha convertido en la oficial, dejaba algunos cabos sueltos.

Para intentar ver de qué modo una avalancha pudo haber causado la muerte de los excursionistas en las circunstancias descritas, Gaume pidió ayuda al profesor Alexander Puzrin, catedrático de Ingeniería Geotécnica de la ETH de Zúrich. Tras consultar a diferentes especialistas, consiguieron reconstruir la avalancha que pudo haber pillado por sorpresa a las víctimas mediante diferentes modelos analíticos y numéricos.

Consideran que la teoría de la avalancha no ha sido aceptada por muchas personas debido a que no se ha explicado satisfactoriamente cómo sucedió. Si a esto añadimos que el equipo de rescate no halló signos de avalancha y algunas de las heridas que mostraban los cuerpos tampoco encajaban con esa hipótesis, es comprensible que existan ciertas reticencias.

"Utilizamos datos sobre la fricción de la nieve y la topografía local para demostrar que una pequeña avalancha de placas podría producirse en una pendiente suave, dejando pocos rastros. Con la ayuda de simulaciones por ordenador, demostramos que el impacto de una placa de nieve puede provocar lesiones similares a las observadas en los cuerpos", señala Johan Gaume, autor principal del estudio.

Alexander Puzrin, coautor del mismo, afirma que el desencadenante inicial de la avalancha fue que los miembros de la expedición hicieron un corte en la ladera para montar la tienda. Tras eso, un viento catabático probablemente arrastró la nieve y permitió que se acumulara una carga extra. "En un momento dado, pudo formarse una grieta y propagarse, provocando el desprendimiento de la placa de nieve".

Lo cierto es que, a pesar de la simulación realizada por ambos investigadores, nadie sabe realmente a día de hoy qué sucedió aquella noche de inicios de febrero de 1959 y cómo encontraron la muerte los nueve excursionistas. Quizás, este sea un paso más para dar una respuesta definitiva al enigma.

Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

Nº 374, Septiembre de 2021

Nº 374, Septiembre de 2021