Lugares mágicos

RUSIA MISTERIOSA

Paco GonzálezEl Diablo del Labynkyr, el Dragón del Brosno, la ciudad perdida de Kitezh, los humanoides del Baikal, la isla de Olkhon… Muchos de los grandes lagos de la Federación Rusa están asociados con la existencia de criaturas desconocidas, No Identificados, bases submarinas, reinos invisibles y cultos remotos que, sólo ahora, después de décadas de oscurantismo, han comenzado a ver la luz. De hecho, ya son miles los visitantes que se alejan de los circuitos turísticos convencionales, para visitar los enclaves más salvajes y enigmáticos de este fascinante país.

21 de Junio de 2013 (11:21 CET)

RUSIA MISTERIOSA
RUSIA MISTERIOSA
Se desplazaba con movimientos ondulares; primero, a lo largo del lago y, luego, directamente hacia nosotros… Después, pudimos ver sobre la superficie una especie de carcasa ovalada gris oscura. En su parte delantera destacaban dos manchas blancas simétricas, que parecían ojos, y de su cuerpo sobresalía algo similar a un palo aplastado, ¿una aleta? En realidad, sólo vimos una pequeña parte del animal, pero, bajo el agua, se intuía un cuerpo de dimensiones gigantescas. Sin duda, teníamos frente a nosotros a un depredador, probablemente uno de los mayores del mundo»…
Esta inquietante descripción, extraída de su cuaderno de campo, fue escrita a comienzos de la década de 1950 por el geólogo ruso Viktor Tverdokhlebov, mientras analizaba la composición y origen de algunos de los casi 700 lagos dispersos en la inexplorada Yakutia –actual República de Sajá–, en Siberia. A la postre, el testimonio de este prestigioso científico sirvió para que otros investigadores se tomaran muy en serio la búsqueda de críptidos en las áreas lacustres de la antigua Unión Soviética. Recientemente, el diario Russia Today retomaba el relato de Tverdokhlebov, a propósito de las últimas novedades sobre el «Diablo» del Labynkyr, la elusiva criatura que el geólogo ruso habría avistado, seis décadas atrás, en el lago homónimo.

CRIATURAS DESCONOCIDAS EN SIBERIA
En febrero de 2013, un equipo de la Sociedad Geográfica Rusa (RGO, por sus siglas originales) se zambullía en las gélidas aguas del Labynkyr, uno de los numerosos lagos de Yakutia, en el Distrito Federal del Lejano Oriente. Aunque el objetivo de los investigadores era estrictamente científico, la expedición acaparó el interés de los medios de comunicación rusos debido a un hallazgo que, a priori, poco o nada tenía que ver con aquél. Y es que, al parecer, en un determinado momento de la inmersión, una de las sondas dotadas de televisión captó algo increíble. En el fondo del lago, semienterrados por el cieno, podían apreciarse los restos de un esqueleto y la mandíbula de un animal gigantesco. Ante el acoso de los medios, un portavoz de la RGO se apresuró a desmentir la noticia. Aunque ya era tarde. El rumor, que corrió como la pólvora, parecía dar crédito a una leyenda compartida por las etnias yakuta y evenki, habitantes de estas inhóspitas tierras.

Según sus antepasados, en las profundidades del Labynkyr vivía un enorme monstruo lacustre, responsable de la desaparición de muchos pescadores, al que apodaban «El Diablo». ¿Pertenecían aquellos pretendidos restos a un críptido desconocido, quizá el protagonista de las leyendas de los nativos locales? ¿Tal vez el mismo anfibio gigantesco que describiera Viktor Tverdokhlebov?
Sea como fuere, la noticia no era nueva. A finales de 2012, otra expedición científica había explorado este misterioso lago, con el objetivo –esta vez sí– de hallar indicios que confirmaran la existencia de Nesski –la versión rusa del célebre Nessie escocés–, como la prensa de este país ha rebautizado al legendario «Diablo» del Labynkyr… (Continúa en AÑO/CERO 275).

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