Misterios
22/03/2022 (09:43 CET) Actualizado: 22/03/2022 (09:43 CET)

Objetos malditos en eBay

La editorial Luciérnaga nos trae un riguroso y ameno recorrido por los objetos malditos más interesantes y siniestros de la historia en su libro 'Malditos' (2022), de J. W. Ocker. En este extracto os hablamos de los más extraños que uno puede encontrarse buscando en eBay

22/03/2022 (09:43 CET) Actualizado: 22/03/2022 (09:43 CET)
Objetos malditos en eBay
Objetos malditos en eBay

No tienes que buscar en el desván de un castillo oscuro o en la reseca tierra de civilizaciones desaparecidas para encontrar objetos malditos. Solo tienes que coger el móvil y entrar en eBay. En todo momento docenas de objetos malditos aparecen a la venta en el portal de subastas online (muñecas, piedras, joyas, estatuillas, cenizas de demonios). Todo está ahí.

Yo lo sé de primera mano. Compré un objeto maldito en eBay. De hecho, algunos de los objetos malditos modernos más infames han terminado en eBay en algún momento. Como la caja dybbuk y el cuadro de Bill Stoneham de 1972 The Hands Resist Him.

Encontré en eBay máscaras, relojes, una cabeza de Buda y muñecas, muchas muñecas... Y todo maldito

Mi objeto maldito no era tan famoso en internet como estos últimos (ni tan caro). Pero como tenía por delante un largo año de inmersión en el mundo de los objetos malditos, decidí que tenía que comprar uno. Y eBay parecía una apuesta más segura que robar el diamante Hope o volver a profanar la tumba de Tutankamón. Así que puse «objetos malditos» en el buscador y aparecieron numerosas maravillas.

ebay
 

Encontré una máscara africana de madera maldita (aproximadamente, de 1988) que procedía de la casa de un «exmago satanista y adorador de los señores del caos» y que había estado involucrada en varios rituales oscuros y actos violentos. Encontré un soporte para boles maldito, de madera, procedente del apartamento de unos satanistas desahuciados, que hacía que la gente viera sombras, sintiera como si les tocaran fantasmas y oyera voces. También podía hacer muy bien de soporte. Un reloj de bolsillo maldito contenía el «espíritu demoníaco de una enfermera moldava [sic] malvada». Una cabeza de Buda maldita que hacía que desaparecieran cosas y que los gatos se cayeran. Una pequeña caja maldita de madera, propiedad del abuelo de su vendedor, que se había suicidado. Contenía dos piezas de ajedrez que se intercambiaban de lugar en la caja cuando no mirabas. (La puja empezó por mil dólares, o plazos de cuarenta y nueve dólares durante veinticuatro meses.) Un anillo dybbuk maldito. Una broca dybbuk. Y muñecas. Muchas, muchas muñecas.

Escogí mi objeto maldito con cuidado. Resulta que muchos de ellos tienen reservas de tres cifras. No iba a invertir tanto dinero en lo que básicamente era un gancho para mi libro. De hecho, pasé tanto tiempo tratando de encontrar el objeto maldito perfecto que eBay empezó a lanzarme anuncios específicos de objetos malditos por todos lados en internet: «Objetos malditos en eBay: de verdad, tenemos objetos malditos», rezaba uno de los titulares.

Finalmente, encontré el objeto perfecto. Tenía el tamaño adecuado, era del tipo adecuado y su precio era adecuado. Se trataba de un bulldog de bronce de nueve centímetros de ancho y cinco de alto, y su precio inicial era de solo once dólares (más los 3,78 dólares de gastos de envío). La vendedora era de Carolina del Norte. Tenía muchos comentarios positivos como vendedora, pero lo que realmente me ganó fue su descripción del objeto en eBay:

Cómpralo y dáselo a quien quieras traerle mala suerte y tristeza… No se aceptan de ningún modo devoluciones ni reembolsos… No quiero ver este objeto nunca más

Objetos
Un objeto similar a este, pero maldito, fue el que J. W. Ocker eligió para comprar en eBay 

Objeto maldito Malvado, ten cuidado. Bulldog de bronce o latón

Mi padre, que coleccionaba figuritas de perro, compró esta cuando era un niño en la década de 1930 en un comercio chino… El propietario de dicho comercio no quería venderlo, pero mi padre insistió y el hombre se lo vendió advirtiéndole que lo maldeciría… Masculló un maleficio cuando mi padre se fue con el perro… Nuestra familia ha tenido problemas toda mi vida, ha sido incapaz de salir adelante económicamente, ha habido enfermedades, conflictos familiares… Necesito liberar nuestra vida de este maleficio horrible… Por favor, deja que termine con esto… Cómpralo, dáselo a tu peor enemigo, a tu exmarido o a quien quieras traerle mala suerte y tristeza… No se aceptan de ningún modo devoluciones ni reembolsos… No quiero ver este objeto nunca más.

Empiezo la puja con once dólares porque el once es mi número de la suerte… Espero que esto abra una nueva etapa en mi familia.

Me enviarían el objeto cuando la vendedora hubiera purificado su casa y oficialmente hubiera pasado el maleficio a la mía

Terminé siendo el único pujador. Cuando gané, recibí un correo electrónico haciéndome saber que el objeto maldito se mandaría cuando la vendedora hubiera purificado su casa y oficialmente hubiera pasado el maleficio a la mía. Quedé a la espera del número de envío.

Realmente ella sabía lo que yo quería oír, y esto me hizo pensar que tal vez esto era lo que vendía en realidad: una experiencia. Esta idea cobró fuerza cuando recibí la caja solo cuatro días después (ya entiendo por qué tenía comentarios tan buenos en eBay). Era un envío rápido normal y corriente. En los costados blancos de la caja, la vendedora había escrito más advertencias para mí con boli rosa: «Te deseo que vivas momentos interesantes. Que atraigas la atención de gente con poder. Que obtengas lo que pides». Esta última frase estaba subrayada.

Cuando saqué el tan ansiado objeto maldito de la caja, me di cuenta de que era pesado para su tamaño, lo que me hizo pensar que tal vez era un pisapapeles. Analicé bien el metal opaco, pero no pude encontrar señales identificativas en el chucho, lo cual resultaba bastante positivo para mi historia. Lo último que quería ver estampado en su barriga era «made in China» o «© 2019».

El autor colocó el 'objeto maldito' en su despacho y hasta se lo llevó de vacaciones para 'comprobar' si algo extraño sucedía

Recibí el objeto a principios de marzo, y lo coloqué en un estante de mi despacho. Durante los dos meses siguientes, mientras trabajaba en este libro, el perro maldito me miraba desde su estante y yo, de vez en cuando, hacía una pausa después de escribir una frase sobre una víctima de un objeto
maldito y le devolvía la mirada. Pero para finales de abril no me había pasado nada malo.

Decidí arriesgarme aún más. Mi familia y yo nos fuimos de vacaciones, lo metí en mi mochila, y voló hasta San Agustín, Florida, para pasar ahí una semana (sí, tal vez era bastante desconsiderado para el resto de la gente que volaba en el avión). No le dije nada a mi mujer del riesgo que corríamos hasta que no estuvimos relajados y bronceados al cabo de unos días. «Podría haber pasado todas las vacaciones sin saber esto», me dijo. Pero fueron unas vacaciones geniales.

En general, y de forma algo decepcionante, fue un gran año en muchos sentidos. Y, a pesar de que tener un recuerdo de mis investigaciones y visitas a objetos malditos vale bien los once dólares (más los gastos de envío), una parte de mí deseaba que hubiera aportado el suficiente caos extraño a mi vida como para haberme visto forzado a mandárselo a John Zaffis, Zak Bagans o a los Newkirk. Pero ¿quién sabe? Como todo perro, tal vez este todavía se esté acostumbrando a su nueva casa antes de mostrar su verdadera personalidad.

Portada Malditos
Portada de Malditos (Luciérnaga, 2022), de J. W. Ocker

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