Asesor presidencial confiesa que EE.UU. robó un ovni al régimen fascista
El director adjunto de la CIA en los 60 confesó a un asesor presidencial que el primer ovni se recuperó en la Italia de Mussolini en 1933
Harald Malmgren, asesor de los presidentes Kennedy, Johnson, Nixon y Ford, aseguró que el director adjunto de la CIA, Richard Bissell, quien estuvo al frente del desarrollo y operacioneds del avión espía Lockheed U-2 en la misteriosa Área 51, le informó personalmente sobre la recuperación de un objeto no identificado en Magenta, Italia, en 1933.
Las revelaciones del veterano asesor presidencial, fallecido el pasado mes de febrero, han sido difundidas ahora por News Nation y vienen a confirmar el testimonio del denunciante de los ovnis, David Grusch, cuando, en julio de 2023 compareció ante el congreso de los Estados Unidos y bajo juramento dijo que el gobierno tenía «tecnología y entidades biológicas no humanas». Grusch mencionó el caso Magenta como el primer ejemplo documentado de estos programas encubiertos.
Ahora sabemos que Harald Bernard Malmgren, considerado uno de los últimos "hombres del sistema" con acceso a información clasificada de alto nivel (incluidas todas las llamadas Q Clearances), recibió en los años sesenta una confidencia directa de Bissell, «arquitecto» del Área 51 y uno de los responsables del espionaje en la CIA, relativa al accidente de un objeto no identificado en la región de la Lombardía y del posterior encubrimiento del régimen de Benito Mussolini.
El relato no es nuevo para los investigadores europeos. Roberto Pinotti, presidente del Centro Nacional de Ufología (CUN) en Italia, lleva años recopilando documentos que parecen confirmar esta versión. Entre los más destacados se encuentran telegramas y memorandos fechados entre 1933 y 1936, que ordenan el silencio absoluto sobre la caída de una "aeronave de origen desconocido". Estos documentos, que Pinotti atribuye al propio Mussolini, incluyen instrucciones de censura a la prensa y amenazas de arresto a quien difunda información al respecto.

El accidente tuvo lugar el 13 de junio de 1933, cuando un vehículo aéreo no identificado se estrelló cerca del lago Maggiore, en la frontera entre Piamonte y Lombardía.
Uno de los elementos más intrigantes del caso es la creación del Gabinetto RS/33, una unidad ultrasecreta liderada por el inventor Guglielmo Marconi, encargada de investigar el objeto caído y su tecnología. Mussolini creía que se trataba de un arma secreta alemana.
Pinotti asegura que la nave estuvo en poder del régimen hasta 1944, cuando fue trasladada a los Estados Unidos por agentes de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), precursora de la CIA, tras la liberación aliada de Italia.
Un informe forense independiente confirmó la autenticidad de al menos uno de estos documentos, fechado en 1936, elaborado con materiales y técnicas propias de la época. A este hallazgo se suma el testimonio de Marco Negri, descendiente de Pietro Negri, alcalde de una localidad cercana a Magenta en los años treinta. Pietro hablaba de un extraño objeto caído del cielo y del despliegue de fuerzas fascistas que impusieron el silencio entre los testigos.

De acuerdo a los documentos, la nave tenía forma de campana y medía unos diez metros. Grusch afirmó en varias entrevistas que el Vaticano colaboró con el traslado del objeto a Estados Unidos.
Las revelaciones de Malmgren a su hija, la economista y exasesora presidencial Pippa Malmgren, añaden otra capa de complejidad al asunto. Pippa asegura que su padre le confesó haber visto material recuperado de pruebas nucleares, recibido de manos de Lawrence Preston Gise, abuelo de Jeff Bezos y directivo de la Comisión de Energía Atómica. También reveló haber sido informado de una colaboración secreta entre Nikola Tesla y Thomas Townsend Brown sobre tecnologías antigravitatorias.

Pero tal vez lo más inquietante de sus declaraciones finales sea la mención de una élite conocida como Majestic, un grupo que habría controlado el secreto sobre los OVNIs desde los años cuarenta. Malmgren afirmó que esta organización lo vigilaba desde joven y que JFK, motivado por su deseo de cooperar con la URSS en materia espacial y de inteligencia sobre el fenómeno, pudo haber sido asesinado por desafiar los intereses de este grupo.
El expediente Magenta se perfila como una pieza clave en el complejo rompecabezas del encubrimiento OVNI. Si las declaraciones de Malmgren, los documentos de Pinotti y los testimonios de Grusch y otros se confirman, podríamos estar ante el verdadero punto de partida de la carrera por la tecnología no humana: no en Roswell, sino en la Italia de Mussolini.








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