Ovnis y vida extraterrestre
16/09/2026 (10:25 CET) Actualizado: 16/09/2026 (11:15 CET)

Un laboratorio oculto y una entidad que respondía con luces

Jacques Vallée asegura que un hombre al que identifica como “Gilbert” fue conducido a una instalación militar subterránea para intentar comunicarse con un ser no humano

Josep Guijarro

Periodista y escritor

16/09/2026 (10:25 CET) Actualizado: 16/09/2026 (11:15 CET)
Jacques Vallée habla de un laboratorio oculto en una montaña y una entidad que respondía con luces
Jacques Vallée habla de un laboratorio oculto en una montaña y una entidad que respondía con luces

Hay historias sobre OVNIs y entidades no humanas que parecen concebidas para una novela de ciencia ficción. Esta es una de ellas. Solo que su origen no está en una novela, sino en los diarios de Jacques Vallée, uno de los investigadores más veteranos y conocidos del fenómeno OVNI a nivel mundial.

En su séptimo y último volumen de Forbidden Science, publicado en 2026, Vallée relata durante varios años sus contactos con un hombre al que denomina “Gilbert” para proteger su identidad. Según sus anotaciones, se trata de un antiguo conocido con experiencia en remote viewing —visión remota— que habría participado en una experiencia extraordinaria: fue conducido por canales oficiales hasta un laboratorio instalado en el interior de una montaña y allí se encontró con una entidad que quienes lo acompañaban identificaron como un ser extraterrestre.

Lo verdaderamente llamativo es que Vallée no presenta la historia como un rumor que le haya llegado de terceros. Dice haber hablado directamente con Gilbert, haber recibido sus informes y haber examinado los resultados de algunos de sus experimentos. Pero introduce también una cautela fundamental: él no estuvo allí.

El investigador Jacques Vallée (foto Wikipedia Christopher Michel)
El investigador Jacques Vallée (foto Wikipedia Christopher Michel)

“Fue llevado ante una entidad”

La historia aparece de manera progresiva en las anotaciones de Vallée. En octubre de 2021 escribe que un antiguo amigo, al que decide llamar Gilbert, se había puesto nuevamente en contacto con él para hablarle de una experiencia que calificó de extraordinaria. El investigador describe a su interlocutor como un especialista en visión remota y señala que había sido conducido, a través de canales oficiales, hasta una sesión con lo que le habían presentado como un ser extraterrestre.

Dos años después, Vallée asegura haber recibido nuevos documentos. Habla de cinco páginas mecanografiadas en las que Gilbert habría descrito su viaje a un laboratorio estadounidense protegido dentro de una formación rocosa y accesible únicamente dentro de aquel proyecto. Vallée reconoce entonces que confía en su antiguo conocido, pero también escribe que necesita verificar los datos.

La historia adquiere una dimensión todavía más extraña en diciembre de 2024. Vallée cuenta que Gilbert había organizado los resultados de sus experimentos en una tabla y que le había permitido consultarla. Algunas de las preguntas formuladas a la entidad no habrían obtenido respuesta; otras habrían generado impresiones ambiguas. Pero, según el relato, existían también resultados que se repetían de manera consistente.

Y es en este punto cuando el relato abandona el terreno de una "simple" experiencia de visión remota.

Vallée y John Keel fueron valedores de la paraufología, la dimensión psíquica de los ovnis
Vallée y John Keel fueron valedores de la paraufología, la dimensión psíquica de los ovnis

En marzo de 2025, Vallée describe con mayor precisión lo que Gilbert le habría contado. El hombre habría sido trasladado aproximadamente hasta el lugar, aunque sin poder observar el exterior del vehículo. Después habría entrado en una pequeña montaña hasta llegar a una instalación subterránea.

Allí encontró una gran sala que, según su descripción, tenía el aspecto de un laboratorio perfectamente organizado. Había hombres y mujeres uniformados, pero sus ropas no mostraban distintivos que permitieran identificar una unidad militar concreta. Vallée también señala que, según Gilbert, no hubo drogas ni elementos médicos implicados en la experiencia.

Entonces apareció la entidad.

Un ser de más de 1,80 metros que se comunicaba mediante luz

Vallée escribe que Gilbert fue conducido ante una criatura de más de seis pies de altura, es decir, más de 1,80 metros, que presentaba muy pocos rasgos visibles. Lo que destacaba era la emisión de luz desde diferentes partes de aquello que parecía ser su cuerpo.

Pero incluso aquí aparece una incógnita. Gilbert no pudo determinar con seguridad si estaba contemplando el cuerpo real de la criatura o algún tipo de dispositivo que la cubría: una estructura de seguridad, un traje conectado mediante cables o algún otro elemento experimental.

El último libro de Vallée
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Una comunicación aún más desconcertante

Según el relato recogido por Vallée, la entidad respondía a las preguntas mediante combinaciones de luces. Gilbert debía interpretar aquellas respuestas y registrar sus impresiones. Algunas pruebas resultaron inconsistentes, otras quedaron incompletas y algunas, según Vallée, produjeron resultados que coincidían con experimentos anteriores.

La experiencia se prolongó durante varias horas.

Entonces es cuando aparece una peculiaridad que resulta interesante: Gilbert no habría sido un miembro ordinario del supuesto programa. Vallée explica que fue llevado allí porque poseía determinadas capacidades psíquicas que los investigadores querían incorporar a sus propios métodos de comunicación con la entidad. Una circunstancia que han reportado otros psíquicos que han formado parte de un eventual programa espacial secreto.

En otras palabras, los supuestos investigadores no conseguían comunicarse adecuadamente con el ser y decidieron añadir una capacidad psíquica humana al experimento.

¿Se trataba realmente de una tecnología experimental? ¿De un procedimiento de inteligencia desconocido? ¿O de una interpretación extraordinaria de un fenómeno que todavía no comprendemos?

Vallée no responde.

Vallée: “Yo no estaba allí”

Y esta es probablemente la parte más importante desde el punto de vista periodístico.

En una reciente conversación con George Knapp, Robert Bigelow y Colm Kelleher, Vallée volvió a hablar públicamente de Gilbert. Knapp le preguntó por los experimentos de comunicación que había mencionado en su libro y por si habían funcionado.

Vallée respondió que no quería ir más allá de lo publicado porque las personas implicadas tienen un proyecto para hacer públicos sus conocimientos. Después añadió que había visto los materiales y que eran mucho más detallados que lo que había contado hasta entonces.

Durante el podcast, confirmó también que el hombre al que él denomina Gilbert había estado en presencia de aquella entidad dentro de un entorno de laboratorio muy estructurado y que sus capacidades psíquicas habían sido incorporadas al proceso de comunicación. 

Pero inmediatamente puso un límite.

Vallée no estaba allí.

El propio investigador reconoció que no podía avalar personalmente lo ocurrido ni presentarse ante el Congreso estadounidense o dentro de una instalación de información clasificada para afirmar que aquello había sucedido, porque “esa no es mi información”

La precisión es importante. Vallée no está diciendo: “yo vi un extraterrestre en una montaña”. Está diciendo algo diferente y quizá más interesante: una persona en la que confía afirma haberlo visto, le ha entregado información y él asegura haber examinado parte de ella.

¿Quién es realmente Gilbert?

La identidad de este hombre continúa siendo desconocida públicamente. Vallée utiliza deliberadamente el nombre de “Gilbert” y no ofrece una identificación que permita conocer quién se encuentra detrás del seudónimo.

No obstante, el investigador español Aleix de la Torre, sugiere que se trata de Ed Dames, mayor del Ejército de los Estados Unidos vinculado al proyecto Stargate de Visión Remota. En dos post divulgados a través de X --antes Twitter-, de la Torre repara que Jacques Vallée dijo haber conocido a Gilbert cuando tenía 22 años. Dames tenía 22 años en 1971, el mismo año en que Vallée hizo contacto por primera vez con el Stanford Research Institute, que impulsó el proyecto de visión remota ¿casualidad? 

En opinión de Aleix, si Vallée hace pública la confidencia en su libro es porque Dames falleció en marzo de 2026 tres meses antes de la publicación de su séptima entrega de Forbidden Science, en junio de 2026.

Tampoco se conoce públicamente la localización exacta del supuesto laboratorio ni quién estaría detrás del programa. En sus diarios, Vallée señala que algunos de los datos relacionados con el origen y las circunstancias de la supuesta captura de la entidad permanecen clasificados.

Esto deja abierta una de las preguntas fundamentales de toda la historia: ¿qué clase de instalación era aquella?

Porque incluso aceptando provisionalmente el relato de Gilbert, todavía quedarían muchas preguntas por contestar. ¿Quién dirigía el experimento? ¿De dónde procedía la entidad? ¿Cómo había llegado hasta aquella instalación? ¿Qué pruebas biológicas o físicas se realizaron? ¿Existen grabaciones? ¿Hay otros testigos? ¿Se conservan muestras? ¿Quién financió el proyecto?

Por ahora, no tenemos esas respuestas.

Lo que sí tenemos es el testimonio documentado de Vallée, publicado en su último volumen de Forbidden Science, y sus posteriores declaraciones públicas confirmando que examinó parte de la información proporcionada por Gilbert. El libro, publicado por Anomalist Books en 2026, constituye el séptimo y último volumen de sus diarios. 

Y el asunto no ha quedado enterrado con el libro. El 15 de septiembre de 2026, Vallée volvió a hablar del caso con Ross Coulthart, quien resumió el episodio como el relato de un investigador de visión remota llevado a un laboratorio construido dentro de una montaña para encontrarse cara a cara con una entidad no humana que respondía mediante configuraciones de luz.

Posee Estados Unidos una unidad de psíquicos para contactar con UAPs
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Eso significa que ahora conocemos algo más que unas anotaciones privadas de un investigador. Vallée está dispuesto a hablar públicamente de la historia, aunque sigue negándose a presentar como hecho aquello que él mismo no presenció.

Y quizá esa sea precisamente la parte más desconcertante.

Porque si Gilbert dice la verdad, estaríamos ante uno de los episodios más extraordinarios jamás descritos en la investigación de los fenómenos anómalos: un programa organizado, personal uniformado, un laboratorio subterráneo y una entidad no humana con la que se intentó establecer comunicación mediante una combinación de tecnología y capacidades psíquicas.

Pero si el relato no puede ser corroborado, continuaremos teniendo únicamente una cadena de testimonios: Gilbert asegura que ocurrió; Vallée asegura que recibió y examinó sus datos; y nosotros seguimos sin saber qué había realmente dentro de aquella montaña.

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Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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