Marco Rubio dinamita el gran relato extraterrestre
El Secretario de Estado acusa al documental de manipular sus declaraciones y siembra dudas sobre el supuesto plan de divulgación
Se ha presentado The Age of Disclosure como el documental definitivo sobre vida extraterrestre, un relato construido con testimonios de decenas de exfuncionarios y figuras relevantes del gobierno estadounidense que demostraban un encubrimiento de 80 años y la recuperación de objetos y entidades no humanas de las que se habría conseguido tecnología puntera en el ambito de la industria militar. Entre los altos funcionarios que apoyaron con su testimonio esta narrativa se encuentra Marco Rubio que, en el momento de la entrevista para la película, era senador. En el documental proporciona declaraciones explosivas: objetos no identificados habrían sobrevolado instalaciones nucleares restringidas en territorio de EE. UU. y que “no eran nuestros”. Esa aseveración, recogida en el tráiler y usada como gancho, catapultó la cinta como paradigma mediático de la narrativa de “disclosure” total.
Nick Pope, que estuvo al frente de la oficina ovni del Ministerio de Defensa del Reino Unido, declaró a Public: "Es difícil exagerar la importancia de la declaración [de Rubio]. Sus comentarios son tan directos que se podría especular que son un preludio oficialmente autorizado a la Divulgación, para tantear el terreno antes de un anuncio presidencial oficial". No es extraño, pues, que el propio director del documental, Dan Farah, asegurara que a Trump no le quedaba otra opción que anunciar la existencia de extraterrestres.
Pero en una entrevista concedida el 2 de diciembre de 2025 al presentador Sean Hannity las aguas se han enturbiado: Rubio afirma ahora que esa entrevista fue realizada “hace tres o cuatro años” cuando aún era senador. Y agrega que el contexto ha cambiado, sugiriendo que las declaraciones podrían haber sido “sacadas de contexto” en la edición del documental para “vender un programa”.
Hey @shellenberger you need to correct your post quoted below now that this new interview with @SecRubio has aired, in which he speaks of the Age of Disclosure film, clarifying his interview was “3-4 years ago”, he does not claim any of it is alien (suggests adversarial), and he… https://t.co/kGdtrinQsr pic.twitter.com/rg2TaFCTPL
— The Paranormal Chris (@AeroTech_Space) December 3, 2025
Con un nuevo estatus dentro del gabinete de Donald Trump —como Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional—, la retractación pública de Rubio no puede interpretarse de forma ligera. Para muchos en la comunidad del fenómeno ovni, este giro no representa necesariamente un paso atrás, sino una recalibración estratégica: mantenerse alineado con la agenda interna del Gobierno. Esto sugiere que, si verdaderamente hay un plan de divulgación en marcha, las declaraciones en el film ya no coinciden con el momento político y mediático actual.
Este replanteamiento —o giro pragmático— arroja una sombra de duda sobre la credibilidad de The Age of Disclosure. Si uno de sus pilares claves admite ahora que su testimonio fue manipulado para el impacto mediático, se abre la posibilidad de que los productores hayan ejercido una edición selectiva: mostrando lo más escandaloso, lo más vendible, sin contexto. Esta sospecha, lejos de ser superficial, sacude los cimientos de la narrativa de “encubrimiento global” que los guionistas del documental vienen construyendo.

Para los creyentes del fenómeno —y para los que ven en las filtraciones recientes del Congreso, en los programas USAP, en los testimonios del ex-Pentágono y en los supuestos materiales alienígenas, una evidencia tangible — este episodio puede ser interpretado de múltiples formas. Puede verse como un retroceso, un paso atrás hacia el estigma y el silencio. Pero también como una maniobra: enfriar las expectativas, modular el discurso y preparar un anuncio público cuando el contexto sea más propicio.
En ese sentido, no estamos ante un fracaso, sino ante un replanteamiento: el cartel mediático puede tambalearse, pero la estrategia —si existe— podría seguir su curso. El gesto de Rubio abre interrogantes: ¿estamos ante un nuevo ciclo de desinformación controlada? ¿O se trata de un paso táctico hacia un “disclosure suave”, progresivo y medido?
Para los que escribimos, investigamos y difundimos estos temas la lección es clara: la credibilidad no se improvisa. Si el cine quiere presentarse como herramienta de divulgación, debe acompañar los testimonios con documentación verificada, contexto histórico, referencias claras de tiempo y responsabilidad. Porque en este cosmos de sombras y rumores, la línea entre revelación y manipulación es tan fina como peligrosa.








Comentarios
Nos interesa tu opinión