Ovnis y vida extraterrestre
09/12/2025 (12:36 CET) Actualizado: 09/12/2025 (12:36 CET)

¡OSNI alcanzó 320 km/h en las profundidades del océano!

Un congresista afirma que una nave sumergida alcanzó más de 320 km/h en las profundidades del océano

Josep Guijarro

Periodista y escritor

09/12/2025 (12:36 CET) Actualizado: 09/12/2025 (12:36 CET)
Hay una inteligencia no humana viviendo en los océanos que utiliza osnis
Hay una inteligencia no humana viviendo en los océanos que utiliza osnis

La frase parece escrita para un tráiler de Hollywood, pero no: la pronunció un congresista en activo de los Estados Unidos, Tim Burchett, en televisión nacional. “Algo del tamaño de un campo de fútbol moviéndose a 200 millas por hora (unos 320 Km/h)  bajo el agua”. Sin titubeos, sin matices, sin la cautela del político que mide cada palabra. Lo dijo en Reality Check, el programa de Ross Coulthart en NewsNation. Y con ello abrió la puerta a un territorio tan inquietante como inevitable: el de los OSNI, los objetos submarinos no identificados.

Durante años hablamos de OVNIS en los cielos. Ahora resulta que quizá mirábamos en la dirección equivocada. El propio Burchett lo reconoce: “Siempre aparecen sobre el agua, o entrando en el agua, o saliendo de ella”. Y según él, hay al menos cinco o seis puntos calientes en los océanos donde la Marina ha detectado actividad que ninguna tecnología humana puede replicar. La hipótesis, por increíble que suene, es tan clara como perturbadora: las profundidades marinas podrían albergar bases no humanas, escondidas allí donde menos sabemos mirar.

La posibilidad no la plantea un bloguero anónimo. La expone un diputado federal que lleva años peleando contra el secretismo del Pentágono. Y asegura que estas afirmaciones le llegaron “de oficiales de la Marina”, personas que, según él, le hablaron en privado cuando nadie más escuchaba.

Un submarino nuclear fue acosado por OSNIs
Un submarino nuclear fue acosado por OSNIs

El océano como refugio perfecto

La tesis central de Burchett es sencilla: si una inteligencia no humana quisiera moverse con libertad en nuestro planeta, no se escondería en las montañas ni en la selva. Descendería al único territorio terrestre realmente inaccesible: el océano. Más del 70% del planeta permanece sumergido, y más del 80% no ha sido explorado. Comprendemos mejor Marte que los fondos marinos.

Ese vacío de conocimiento ha permitido que los testimonios se acumulen sin encajar en un relato coherente. Desde el famoso Tic-Tac registrado por la Marina en 2004, que descendió del cielo al mar como si nada, hasta los cientos de vídeos recogidos por aplicaciones de reporte ciudadano. Incluso exploradores del Báltico, como Dennis Åsberg, relataron fallos electrónicos y fenómenos anómalos al acercarse a estructuras submarinas de origen incierto.

La anomalía del mar Báltico
La anomalía del mar Báltico

La transcripción es explícita: “Lo que vimos, no tenemos nada parecido. Y cuando entró en el agua… ahí supimos que aquello no era nuestro”. Se repite la idea una y otra vez en pilotos, marineros, exploradores. Movimientos imposibles. Maniobras sin firma térmica. Objetos capaces de sumergirse sin crear turbulencia. Y ahora, velocidad: cientos de kilómetros por hora bajo un medio mil veces más denso que el aire.

Para Burchett, no hay duda: “No son humanos”.

Catalina: ¿la autopista secreta del fenómeno OSNI?

Ross Coulthart lleva años desenterrando la historia secreta de la costa de California. Allí, entre Santa Catalina y la plataforma continental, se despliega un laberinto de cañones submarinos donde se han registrado algunos de los casos más desconcertantes de EE.UU. Buques militares, pescadores, pilotos civiles: todos describen luces que ascienden desde las profundidades, objetos que emergen a enorme velocidad y anomalías en radares, sonares y sistemas de navegación.

En esta zona también se ha detectado una misteriosa estructura con la que se especuló como posible base extraterrestre submarina. 

El equipo del programa incluso desplegó un ROV de última generación en uno de estos cañones. El resultado fue tan revelador como frustrante: el fondo es un caos de sedimentos, laderas inestables, sombras y paredes verticales, un escondite perfecto. “Si yo fuera un OSNI y quisiera ocultarme, me metería ahí”, dijo el contraalmirante Timothy Gallaudet.

Timothy Gallaudet, exjefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica
Timothy Gallaudet, exjefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica

Un piloto civil relató cómo su avión perdió repetidamente el GPS sobre Laguna Beach, justo sobre uno de los puntos señalados por varios testigos. Los equipos de detección de partículas también registraron anomalías inexplicables antes de fallar por completo. “No puedo reproducir esa avería”, confesó el físico responsable del experimento. Todo queda ahí, colgando: no prueba nada… pero inquieta mucho.

¿Bases submarinas? Burchett dice que sí.

Lo más explosivo llega cuando Coulthart le pregunta directamente si lo que le han contado oficiales de la Marina implica bases submarinas no humanas.

Burchett no duda: “Ese sería mi convencimiento, sí señor”.

Y lo hace tras citar a un almirante que, tras una larga reunión, se despidió con una frase escalofriante: “Tim, son reales”. El congresista lo dice con naturalidad, como quien ya ha asumido que la clave del misterio no está en el cielo sino bajo las olas.

Luego está la gran pregunta: ¿Por qué no se reconoce públicamente?

Burchett es tajante: “Porque es poder. Es control. Washington vive de eso”. Y añade una frase que podría figurar en un thriller geopolítico: “Soy parte del gobierno, y no confío en él”.

Tim Burchett tiene claro que los UAP no son rusos ni chinos
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El gran giro: el cielo ya no es el límite

Hasta ahora, la narrativa OVNI había sido esencialmente aérea. Objetos en el radar. Maniobras en el cielo. Encuentros aéreos. Pero de repente todo cambia: el teatro de operaciones se desplaza a un territorio inmenso y desconocido. Si el fenómeno procede del océano, la vigilancia satelital, los radares y la observación civil pierden eficacia.

Los avistamientos, que siempre parecían apuntar al cielo, ahora parecen empezar en el agua. Y eso abre preguntas tan vertiginosas como inevitables: ¿Estamos observando exploradores… o habitantes permanentes? Sabemos que  el Pentágono está ejecutando un programa secreto para detectar objetos sumergidos no identificados. 

Ross Coulthart cerró el programa recordando que conocemos mejor la superficie de la Luna que el fondo del mar. Y quizá esa es la idea más inquietante de todas: si algo quisiera esconderse en nuestro planeta, estaría allí abajo.

Tim Burchett cree que eso es exactamente lo que ocurre. La pregunta ya no es si estamos solos. La pregunta es: ¿cuánto tiempo llevan ahí abajo… y qué quieren de nosotros?

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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