Ovnis y vida extraterrestre

El primer avistamiento OVNI: ¿qué vio Kenneth Arnold? (I)

El avistamiento de nueve "platillos volantes" por el piloto Kenneth Arnold en 1947 inauguró la era moderna del fenómeno OVNI. Una revisión del primer Expediente X permite descubrir que aquellos objetos no procedían del espacio exterior…

Divulgador

23 de junio de 2021 (15:26 CET)

El primer avistamiento OVNI: ¿qué vio Kenneth Arnold? (I)
El primer avistamiento OVNI: ¿qué vio Kenneth Arnold? (I)

Eran casi las 15:00 horas de un soleado martes 24 de junio de 1947 cuando Kenneth Arnold (1915-1984), hombre de negocios –dedicado a la instalación de equipos contra incendios–, pilotaba su avioneta particular CallAir A-2 por la Cordillera de las Cascadas, donde se eleva el Monte Rainier (estado de Washington). Su desvío aéreo por esta ruta es intencionado: el 10 de diciembre de 1946 un C-46A de la Marina con treinta y dos hombres, con destino a Seattle, se había accidentado desapareciendo durante una tormenta. En abril de 1947, una gratificación de cinco mil dólares (equivalente a lo que hoy día serían unos 60.000 dólares) reunida por familiares de las víctimas era una buena excusa para que algunos aviones particulares transitaran por este espacio aéreo tratando de avistar los restos del aparato siniestrado.

De repente, un destello de luz iluminó su fuselaje: eran nueve objetos en formación diagonal

Escudriñando en la abrupta orografía que rodea el volcán montañoso, Arnold sobrevolaba a una altura entre nueve y diez mil pies (tres mil metros) cuando, de repente, maniobrando en un giro de 180 grados, un destello de luz iluminó su fuselaje haciéndole creer que colisionaba con otro aparato. Durante casi medio minuto trató de atisbar en el cielo el origen de este centelleo, hasta que una nueva ráfaga le permitió divisar, girando muy a su izquierda, nueve objetos en formación diagonal y escalonada, cuya hilada se extendía unos ocho kilómetros. ¿Qué eran aquellos misteriosos objetos?

¿PRIMER ENCUENTRO CON PLATILLOS VOLANTES?

Inicialmente pensó que se trataba de una bandada de gansos, sino fuera por su tamaño y que cruzaban el cielo a una velocidad supersónica. A partir del tiempo (un minuto, cuarenta y dos segundos) que los objetos invirtieron en recorrer la distancia de ochenta kilómetros que separaba dos montañas, estimó que su velocidad debía ser de unas 1200 millas por hora, (casi 2000 kilómetros, un tercio de lo que alcanzaría un cohete V-2). Su presencia se prolongó en los cielos algo menos de dos minutos y medio, perdiéndose en la lejanía del horizonte hacia el monte Adams, a unas treinta o cuarenta kilómetros de distancia.

Fue el modo de desplazarse y no la forma de los objetos la que acabó bautizando al fenómeno: platillos volantes

El movimiento de estos objetos fue descrito como el de lanchas rápidas navegando en aguas turbulentas o como platillos rebotando cuando son lanzados al agua. Fue precisamente esta comparación, referente no a su forma sino a su manera de volar, la que popularizaría el periodista Bill Bequette (1917-2011) quien, en la transcripción de la nota de prensa para el periódico local East Oregian, cimentaría, sin saberlo, el mito de los "platillos volantes" (flying saucers). Porque lo que realmente vio Kenneth Arnold –según su descripción– no tenía forma de platillo, sino más bien de "medio platillo" o de media luna (ovalada en el "morro" y convexa en su parte trasera). Aunque cierta iconografía ha representado los objetos avistados como una especie de boomerang, lo cierto es que en el croquis que realizó para el informe que entregó a la Fuerza Aérea el 12 de julio –Arnold no muestra aptitudes para el dibujo– se representa algo muy distinto a lo expresado en sus palabras: una forma que recuerda más al tacón de un zapato. El piloto matizaba que uno de los objetos era diferente al resto, presentado un borde más oscuro como si se tratase de un ala –lo que le otorgaría una fisonomía más próxima al famoso boomerang–.

En cualquier caso, la mejor representación de lo que viera –o creyera ver– Kenneth Arnold aquella tarde sea el "platillo" sin alerón que ilustra el primer número de la revista sensacionalista Fate (marzo de 1948) cuyo avistamiento es precisamente el reclamo de portada. Esta revista, fundada por Ray Palmer (1910-1977) –quien antes había editado otros pulp magazines de ciencia ficción– se orienta a la divulgación de fenómenos extraños y va a servir de catalizador que cimente gran parte de la mitología de los platillos volantes en la cultura popular. A partir de la difusión del avistamiento de Kenneth Arnold, miles de personas en Estados Unidos y el resto del mundo van a reportar haber sido testigos de extraños objetos, muchos de ellos con forma de platillo volante, sobrevolando los cielos. ¿Cuál es su procedencia?

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AE373 001

Nº 373, Agosto de 2021