Ovnis y vida extraterrestre

Un ovni ante los militares

Luis Javier Velasco ha rescatado para AÑO CERO un sorprendente incidente ovni ocurrido durante unas maniobras militares que se estaban llevando a cabo en la isla de Gran Canaria.

22 de Julio de 2016 (10:21 CET)

Un ovni ante los militares
Un ovni ante los militares

Participaban varios cazas F-18 y soldados a los mandos de baterías antiaéreas, cuando éstos detectaron la presencia de un objeto volador ovoide y de aspecto metálico. Los militares emplearon diversos aparatos de detección para descubrir las características del no identificado, que acabó desapareciendo a una velocidad imposible para la actual tecnología humana.

El incidente tuvo lugar en Gran Canaria hace aproximadamente diez años. A pesar de la espectacularidad del mismo, no trascendió más allá del círculo íntimo de los protagonistas. Sucedió durante unas maniobras aéreas en las que participaban cazas F-18 del Ejército del Aire español con base en Gando y unidades del Grupo de Artillería Antiaérea de Gran Canaria. En la zona comprendida entre la punta de Sardina del Norte y el barranco del Juncal se hallaban desplegadas distintas baterías de fuego antiaéreo que automatizan la dirección del objetivo y el momento de iniciar los disparos.

Este sofisticadísimo sistema de armas está dotado de diferentes medios para localizar y simular el disparo de proyectiles a los aviones de combate. Cuando se realizan ejercicios de estas características, se cierra el espacio aéreo para evitar colisiones con tráficos civiles, de modo que los cazas pueden volar a sus anchas recreando situaciones reales de conflicto.

Sobre las nueve de la mañana, con una magnífica visibilidad y escasez de nubes, nuestro informante (un militar que desea mantenerse en el anonimato) nos refirió que estaba realizando barridos con una cámara de vídeo dotada de un potente zoom, a fin de localizar a los F-18, cuando en cierto momento detectó un objeto volador metálico de color plateado y aspecto ovoide.

Se movía a escasa velocidad de noroeste a sudoeste, manteniendo su altura y rumbo.

Los militares presentes pudieron comprobar que se encontraba por encima de la línea de montañas de la península de Anaga, en Tenerife, y estimaron que el OVNI podría medir unos treinta metros de longitud.

El No Identificado estaba desprovisto de ventanas, remaches, distintivos o cualquier otra característica y brillaba a causa del reflejo de la luz solar. Muy sorprendidos, se aproximaron al monitor de vídeo para ver más de cerca al «intruso», que surcaba los cielos lentamente, invadiendo el espacio aéreo que había sido restringido para toda aeronave que no participara en los ejercicios militares. Tras unos segundos de sorpresa, decidieron «captar» el OVNI con los distintos sistemas disponibles.

Empezaron empleando el radar, pero no obtuvieron el eco del No Identificado. Sin embargo, el impacto de las ondas hizo que la extraña aeronave se detuviera en seco, permaneciendo estática en lo alto.

Acto seguido, la enfocaron a través de detectores infrarrojos y otros medios, comprobando que no emitía calor. Los militares concluyeron que el objeto no estaba provisto de motores de combustión. El OVNI no tardó en proseguir su marcha, al tiempo que los testigos empleaban un telémetro láser para marcar la distancia con el mismo, puesto que este artilugio dispone de mayor alcance que el radar. En el momento de realizar el disparo del haz de luz invisible sobre el ovoide, éste se detuvo nuevamente, regresando por donde había venido. Poco después, desapareció en un visto y no visto a una velocidad extraordinaria, como si fuese a salir a la estratosfera.

Lee el reporte completo en AÑO CERO nº313, agosto de 2016

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