Vida alternativa

El poder curativo de las pirámides

En la antigüedad los conocimientos de la civilización se aplicaban a la totalidad de las obras sociales y los científicos interrelacionaban todas las áreas del saber. Mente, cuerpo y espíritu cabalgaban juntos, sin que lo espiritual tuviera preponderancia sobre lo material o viceversa.

1 de Mayo de 2006 (00:00 CET)

El poder curativo de las pirámides
El poder curativo de las pirámides

Hoy las pirámides son estudiadas por los arqueólogos, que por lo general no saben de biología, de astronomía, de ingeniería, de medicina, de arquitectura o de dietética. Para ellos, como los grandes monumentos que han quedado en las riberas del Nilo tienen estructuras pétreas, sólo pueden atribuir a la antigua civilización faraónica notables avances en arquitectura e ingeniería, quedando todas las demás ciencias relegadas o desestimadas por falta de argumentos.

Los egiptólogos solventan la cuestión de las pirámides con la lacónica respuesta de que eran sólo tumbas y que las motivaciones de su construcción se debían a razones religiosas relacionadas con el más allá. De la ciencia del más acá nunca han mencionado nada, salvo para criticar otras opiniones. Para los piramidólogos estas edificaciones fueron erigidas con un fin útil a los vivos, pues resultaría imposible que aquella civilización no conociera las propiedades de sus principales iconos, las pirámides. El conocimiento por parte de los sacerdotes debió ir diluyéndose con el paso del tiempo, posiblemente por la degeneración de sus costumbres cuando griegos y romanos irrumpieron en su territorio. Teodosio cerró en el año 391 todos los templos paganos y la cultura egipcia, que relacionaba la ciencia con la religión mediante fórmulas escritas en jeroglíficos de sucesivos significados, cayó en el oscurantismo y sus conocimientos fueron sólo salvaguardados por pequeños grupos ilegales y sectarios.

Con el invento de la egiptología por parte de los científicos que acompañaron la expedición de Napoleón a Egipto, Occidente volvió a mirar a los antiguos egipcios, pero siempre con el filtro de los dogmas científicos y religiosos de la época. La clave para la traducción de los jeroglíficos desarrollada por Jean François Champollion (1790-1832), tras el descubrimiento de la piedra de Rosetta en 1799, pudo aportar algo de luz a los acontecimientos históricos de la época faraónica, pero no al conocimiento científico incorporado a sus actividades cotidianas. Indudablemente, para intentar conocer los principios de la energía piramidal hay por lo menos que sospechar de su existencia, algo que incluso ha sido negado, ya que las pirámides son sólo montañas de piedras sin ningún atractivo ajeno a la simple tumba.

Un poco de historia

En 1927 el francés Antoine Bovis descubrió que el cadáver de un ratón encontrado en la gran pirámide de Giza no se descomponía. Sus guías le comentaron que eso era normal allí, aunque no sabían la explicación del fenómeno. Cuando regresó a Francia construyó una pequeña pirámide a escala y colocó dentro cadáveres de pequeños animales como ranas, lagartos o gatos. Nuevamente el fenómeno se repitió y pudo constatar que las materias orgánicas no se pudrían sino que se deshidrataban. Publicó estos resultados en una revista científica de la época y el artículo fue leído por el técnico de radio checo Karl Drbal, quien continuó las investigaciones con pirámides hasta que, en el año 1949, presentó en la oficina de patentes lo que llamó «rasurador del faraón», una pirámide de cartulina de 15 cm de base que «afilaba» las cuchillas de afeitar usadas, logrando que recuperasen su cualidad original. En 1959 consiguió que se le otorgara la patente, la primera concedida a un dispositivo piramidal.

Estos acontecimientos potenciaron la curiosidad por el uso de pirámides, que fueron estudiadas por la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos o por instituciones de la extinta Unión Soviética, aunque los resultados fueron considerados materia reservada. El avance del estudio y el desarrollo de la energía piramidal se debió no a instituciones públicas, sino a investigadores y pequeños grupos ajenos al control gubernamental, por lo que la brecha entre ortodoxia y heterodoxia se amplió.

Pero aparte de estas hechos puntuales, en la oscuridad de algunos hospitales, o en deslucidos laboratorios particulares, piramidólogos de todo el mundo han recuperado la curiosidad despertada por los supuestos efectos piramidales, en la pretensión de que los antiguos egipcios no elevaron tres millones de bloques pétreos porque sí, sino que se ajustaban a unas medidas, a unas proporciones y a unas orientaciones planetarias que buscaban el efecto deseado para sus monumentos.

Herencia científica

Quizá una de los resultados más notables del estudio de la piramidología es que tiene efectos terapéuticos. Este asunto, que seguramente no interese a las grandes multinacionales farmacéuticas, merecería ser estudiado en las universidades aunque, descorazonadoramente, se vuelve difícil cuando conocemos de dónde proceden los fondos para sus investigaciones. Si tuvieran alguna propiedad factible de usarse bélicamente, serían secreto militar y valdrían mucho más. Pero en una sociedad tan sometida a los intereses financieros, lo que no sirve para la guerra o para enriquecerse tarda en ser aceptado masivamente. Con todo, estamos convencidos de que la «Revolución Piramidal» resulta imparable.

El laboratorio Kyborg de Alemania, el Centro de Investigación de Rumanía, agricultores y apicultores de más de veinte países, son demasiada gente empleando todo su esfuerzo para que el ser humano reciba la herencia científica dejada por otras culturas, que poco o nada tuvieron que ver con sus primeros y primitivos herederos sean aztecas, egipcios, chinos o incas.

Gabriel S. Vargas, argentino de origen pero afincado en España desde hace veinte años, lleva toda su vida obsesionado por el estudio de las pirámides. En su página web (www.piramicasa.com) expone los resultados de miles de horas de investigación. Lejos de haber agotado las posibilidades de las pirámides, sus experimentos demuestran que siempre quedan cosas por descubrir, curiosidades cuya explicación se nos escapa. Cuando obtenemos resultados sobre algún factor causal, tras infinidad de observaciones, aparece una sorpresa que, sin despreciar lo aprendido, nos obliga a realizar nuevos análisis. Vargas, entre otras aplicaciones, ha utilizado estructuras piramidales para la conservación de alimentos, obteniendo sorprendentes resultados que les resumimos brevemente:
Podemos mantener un trozo de carne durante 42 días, a temperatura ambiente (unos 32 grados casi constantes), sin ningún aditamento ni salazón, para comerla transcurrido ese tiempo. No hay putrefacción y el sabor es excelente. En ocasiones ésta se queda «como una suela», pero en unos minutos se hidrata espontáneamente, si hay bastante humedad ambiental. Otras veces hay que mojarla. Creemos que se debe a las diferencias en el entramado celular de la carne, que en ciertos casos conserva su higroscopia sin alteración y sólo permanece seca en el interior de la pirámide.El yogur puede conservarse –como todos los alimentos– indefinidamente. Generalmente conserva su hidratación y es raro que se seque, pero a veces se convierte en requesón, debido a que el agua se evapora aunque el recipiente esté sellado.Los vegetales secos mejoran constantemente su sabor; por ello las especias resultan muy favorecidas en el ambiente piramidal. El tabaco, el té, los vinos naturales… todo producto susceptible de añejamiento resulta igualmente fortalecido tanto en aroma como en sabor. Al parecer, la reestructuración molecular espontánea no sólo se produce en los líquidos, sino también en sustancias secas.La miel casi siempre fluctúa entre líquida y cristalizada, pero cada tipo tiene un ciclo diferente. Algunas no se alteran, permaneciendo siempre líquidas. Otras se cristalizan para no volver a licuarse, a menos que se las extraiga de la pirámide. Cualquier miel gana en sabor, pero las de regiones donde abundan tomillo, albahaca, romero y espliego, alcanzan aromas y sabores sublimes.Los vinos «malos» (químicos) se descomponen rápidamente, y en pocos días su gusto se torna desagradable, en tanto que los naturales, aunque su calidad no sea óptima, siempre mejoran. Los vinos buenos alcanzan la categoría de añejos en semanas o pocos meses.Las verduras y las frutas se secan rápidamente, pero al no llegar descomponerse resultan igualmente sabrosas.Los perfumes de buena calidad, las esencias florales, medicamentos homeopáticos y aceites esenciales, potencian sus características… Sin embargo, ciertos perfumes de mala calidad llegan incluso a empeorar. Esto se debe a que las moléculas reestructuradas proporcionan al producto su verdadera naturaleza, invirtiendo en buena medida los procesos artificiales que se utilizaron para su elaboración.Trabajando conjuntamente con expertos en geobiología y Feng Shui, hemos descubierto que la mayoría de las líneas y puntos sometidos a actividad geológica son desviados o neutralizados por las pirámides. Es curioso ver la cara de sorpresa de algunos médicos, que no creen que un paciente con un esguince de tobillo pueda salir caminando, sin escayola, inflamación ni dolor, al cabo de dos días de tratamiento mediante energía piramidal. En Cuba han demostrado en numerosas ocasiones que esto es absolutamente posible…
No creemos que la pirámide sea la tan ansiada «panacea» para sanar todos los males, pero sin duda es lo que más se le parece.

Orientación correcta

Para los piramidólogos, el origen del conocimiento de los antiguos egipcios resulta algo confuso. La proliferación de pirámides (más de un centenar) a lo largo del Nilo tampoco resuelve todas las preguntas planteadas por la utilización de la energía piramidal, ya que los estudios actuales demuestran que para optimizar el funcionamiento de la energía piramidal es necesario atenerse a una serie de normas sin las cuales se deterioraría el proceso.

Las comprobaciones realizadas por Gabriel S. Vargas demuestran que ángulos distintos a los de la gran pirámide de Giza no favorecen la energía que se produce en su interior. Una pirámide no orientada correctamente hacia los puntos cardinales también pierde sus propiedades. Entonces, ¿por qué existen en Egipto pirámides que no se adecuan a la correcta proporción y orientación? Posiblemente hoy sean preguntas sin respuesta y la hipótesis de que los egipcios fuesen herederos de una civilización o de unos seres anteriores a su cultura cada día va tomando mayor fuerza. Es como si en Egipto sólo apareciesen los flecos de algo mucho más elevado en conocimiento, y aún con eso la civilización faraónica fue la más importante de la antigüedad.

Pero ajenos a estas consideraciones, los piramidólogos científicos han seguido investigando esa energía piramidal, sin importarles demasiado el origen del saber oculto y esa energía sutil canalizada por las pirámides.

En relación a dicha energía, algunos investigadores han propuesto una sencilla diferenciación de las estructuras piramidales atendiendo a sus aplicaciones: Pirámide y Antipirámide. Llamaríamos «pirámide» al interior de la forma, y «antipirámide» a los campos que se forman bajo el plano de su base y por encima del vértice de la construcción (en estas mismas páginas les ofrecemos dos recuadros en los que se desglosan las características fundamentales según dicha diferenciación).

La experiencia médica cubana

Cuba es uno de los países pioneros en la aplicación práctica del uso de pirámides, más concretamente en la capacidad terapéutica de las mismas. Uno de sus máximos responsables es el doctor Ulises Sosa Salinas, profesor, master e investigador del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Camagüey, y autor de varios libros sobre la materia, entre los que destaca Energía Piramidal Terapéutica, ¿mito o realidad? En ellos argumenta los resultados satisfactorios obtenidos en más de 4.000 pacientes atendidos mediante esta técnica. Hoy en día la terapia piramidal es utilizada en numerosos centros de salud de la isla, como por ejemplo en la Clínica de Medicina Natural y Tradicional del Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay en Camagüey.

Al parecer, la energía piramidal muestra excelentes resultados terapéuticos en los procesos de dolores e inflamación del sistema osteo-mioarticular (SOMA), y es aplicada también en dolencias como el asma y la hipertensión. Además, posee actividad analgésica, bacteriostática, miorrelajante, sedante, antiinflamatoria y otras para combatir males como depresión, ansiedad, escabiosis, herpes simples, úlceras duodénicas pépticas varicosas, agotamiento, migrañas, cervicitis, artrosis, gastritis …
Los doctores M. Montenegro Díaz, Lázara Perdomo e Ismar Hernández, desarrollaron un producto denominado «crema piramidal», que aplicaron a pacientes con alopecia arcata (caída del cabello), obteniendo buenos resultados. En 1996 la energía piramidal se implantó en cuatro clínicas estomatológicas de Matanzas, y fue utilizada el agua piramidal como antiséptico y antiinflamatorio. La doctora María A. Ruiz, de la ciudad de Cárdenas, la utilizó además en el tratamiento de gingivitis, exposición pulpar e hiperestesia.

Se puede citar también al doctor Dionisio Brook y al técnico Arnoldo Cobo, del Policlínico Antonio Guiteras, en la Habana Vieja, que a finales de los noventa obtuvieron excelentes resultados en la cura de pacientes con diversas patologías mediante la aplicación de esta técnica.

En los últimos años, la utilización terapéutica de esta energía ha tomado un auge extraordinario, y muchos especialistas la aprovechan para diferentes tratamientos y en una amplia gama de procedimientos físicos, químicos, bioquímicos y farmacológicos. Esto quedó demostrado en el V Taller sobre Estudios Piramidales organizado por la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, sección de base del Centro Nacional de Termalismo del MINSAP y el Grupo Gestor de Energía Piramidal de Cárdenas.

Las investigaciones sobre la energía piramidal en Cuba se iniciaron precisamente en Cárdenas, provincia de Matanzas. Los primeros trabajos, en 1992, se deben al Grupo Gestor de la Sociedad Cubana de Energía Piramidal (GGSCEP). Pero en el transcurso de los últimos años, se han incorporado a los quehaceres relacionados con este interesante proyecto instituciones cubanas tan diversas como dependencias del Ministerio de Salud Pública, facultades del sistema universitario del país, la Empresa de Cultivos Varios de La Habana, Agricultura Urbana de Ciudad Habana, el Consejo Nacional de Iglesias y la ONG Ciudadanos del Mundo, entre otras instituciones.

El 5 de diciembre de 2005 marcó un hito histórico en la historia de la piramidología, ya que el Presidente del Consejo Superior del Centro Nacional de Medicina Natural y Tradicional, adscrito al Ministerio de Salud de Cuba, firmó un certificado que avalaba las propiedades benéficas de la energía piramidal y promovía el uso de pirámides para fines terapéuticos. Fue el colofón a muchos años de estudio y comprobación por parte de decenas de médicos cubanos en terapias aplicadas a miles de pacientes.

Un caso paradigmático

Próximamente saldrá en España el libro titulado La Revolución Terapéutica de las Pirámides (Ed. Belgeuse), firmado por los piramidólogos Dr. Ulises Sosa y Gabriel S. Vargas. Hemos tenido acceso al mismo y de entre sus páginas mostramos uno de los muchos casos documentados donde el uso de pirámides favoreció la curación de un niño, Héctor, cuyas fotografías mostramos y donde se aprecia la evolución de su enfermedad.

Con 11 años de edad, Héctor sufría artritis reumatoide infantil y síndrome de Cushing. Al comenzar el tratamiento piramidal tomaba pastillas diarias de prednisona, un medicamento perteneciente al grupo de los corticosteroides.

El muchacho fue sometido a las proporciones de una pirámide a escala de la de Giza y orientada correctamente hacia los cuatro puntos cardinales. Asimismo le fueron aplicadas otras «dosis» con pirámides pequeñas, en donde introducía sólo algunas partes de su cuerpo que presentaban inflamación. Tras algunas sesiones con las pirámides se disminuyó la dosis medicinal a una sola pastilla de prednisona, más tarde a media y, al final, se eliminó del todo la ingestión del corticoide. El tratamiento de Héctor mediante energía piramidal ha dado como resultado su total recuperación.

El Dr. Sosa certificaba en relación a este caso que cuando se duerme en el interior de pirámides, «han desaparecido problemas crónicos y agudos de la columna vertebral, con remisión sintomática y dolores atenuados, con sensación rara durante los primeros días, para desaparecer completamente al cabo de pocos meses».

El Dr. Ulises Sosa comenzó a interesarse por los efectos piramidales en la década de 1980, cuando aplicaba electromagnetoterapia en tratamientos oftalmológicos. A comienzos de los noventa empezó a indagar sobre las pirámides, pues había leído que existía una relación entre los efectos piramidales y los fenómenos electromagnéticos.

Principio hipocrático

Otro de los impulsores en este campo es el Dr. Marcelo F. Bengoechea, quien comenzó a interesarse por la materia tras leer el Manual de energía piramidal, de Hill Kerrel y Kathy Coggin. Después de realizar algunos experimentos con pirámides de cartón, hace seis años conoció a Gabriel S. Vargas, con quien intercambió ideas y comenzó la investigación y el uso de pirámides en sus terapias con pacientes. Para el Dr. Bengoechea, «la terapéutica por medio de pirámides es a mi entender una revolución en la salud, donde Cuba tiene el privilegio de ser pionera. Gracias a los efectos de la energía piramidal puedo asegurar que se está cambiando el rumbo de la medicina, volviendo al principio hipocrático que dice primun non nocere, «primero no dañar». Se trata de una gran herramienta terapéutica y creo que vamos encaminados hacia un cambio de paradigma científico a nivel mundial, donde la piramidoterapia, la geobiología, la física cuántica y otras ramas de la bioenergética ofrecerán una concepción mucho más humanista y menos complicada que la actual. Y lo que es inmensamente más importante: avanzar en la lucha contra el sufrimiento humano, erradicarlo si es posible, cosa que la medicina convencional está muy lejos de conseguir», concluye el doctor Bengoechea.

El Dr. Ulises se muestra de acuerdo con estos criterios, afirmando lo siguiente: «En mi opinión, en la actualidad estamos inmersos en un verdadero boom de la terapéutica piramidal, no sólo en Cuba sino en otros muchos países. Nunca antes había habido tanto interés por esta materia ni habían surgido tantos detractores… Si se preocupan es porque las evidencias son aplastantes».

Internacionalmente se ha demostrado el uso práctico de la energía piramidal en campos tan distintos como la salud, industria, educación, agricultura y el hogar. En agricultura, la energía piramidal se utiliza para la descontaminación de semillas, para obtener plantas de mayor rendimiento y resistencia a las enfermedades, como energía beneficiosa aplicada a procesos germinativos o de crecimiento. También en la reducción del tiempo de germinación de las semillas y en la obtención de algunas variedades de frutos fuera de temporada…

Conservación de alimentos

La aplicación de la energía piramidal en la esfera de la salud está basada en el restablecimiento del balance energético de la persona enferma. La literatura reconoce un amplio espectro de patologías tratables con esta energía: resfriado común, bronquitis, asma, sinusitis, dolores de cabeza, migrañas, hipertensión, diarreas, úlceras estomacales, alergias, padecimientos de la piel, estreñimiento, colitis, gastritis, reumatismo, afecciones del hígado y vesícula biliar…
En la industria, y en especial en la alimentación, está demostrado el poder de esta misma energía al disminuir, o detener, la velocidad de crecimiento de los microorganismos responsables del deterioro de los alimentos; y en el desarrollo del proceso de deshidratación de la materia orgánica.

En el hogar, la utilización de la energía piramidal se hace factible en la conservación de alimentos. Por otra parte, podemos agregar que hace posible que el combustible tratado con ella nos brinde entre un diez y un quince por ciento más de eficiencia.

A continuación les resumimos la generalización y aplicación de esta energía:
En la Agricultura.
• Representa una disminución de los gastos en fertilizantes y fungicidas.
• Aumento del rendimiento agrícola.
• Mayor y mejor aprovechamiento de semillas y viveros.

En la Salud
• Disminución considerable de los gastos destinados a la adquisición de fármacos.
• Disminución importante de los gastos de aplicación de terapias complejas con equipos médicos sofisticados.
• Disminución del período de incapacidad de las personas afectadas por patologías de difícil tratamiento, tratadas con los sistemas terapéuticos actualmente conocidos.
• Bajos costos de la generalización de la terapia piramidal.

En la Industria
• Disminución ostensible de los gastos energéticos de las industrias y del consumo de combustible a gran escala.
• Posible incidencia positiva sobre los procesos tecnológicos de las industrias química y mecánica.

El gran desafío político de los gobiernos debería ser el desarrollo de energías alternativas y la recuperación de las zonas ecológicas cada vez más deterioradas. Sería el gran legado a las generaciones futuras, y todo ello relacionando la calidad de vida con los procesos necesarios para satisfacer las necesidades.

La incorporación de la energía piramidal en los modelos de desarrollo favorecería el equilibrio entre los procesos productivos, la ecología y los procesos ambientales. Debido a la versatilidad, inocuidad, pureza y alcance de esta energía, ésta debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar los respectivos modelos.

Se ha conseguido demostrar que el sometimiento de las semillas a la energía piramidal favorece el crecimiento de las plantas, con lo que la población obtendría un mayor volumen de cosechas y una firme protección de los cultivos contra plagas, enfermedades y otros agentes perjudiciales.

Cambio de mentalidad

Esta beneficiosa energía sólo requiere, para su cabal explotación, de voluntad, lo cual implica un cambio en la mentalidad colectiva. Mediante la educación ambiental y la propagación del conocimiento que genera la aplicación de la energía piramidal, la población podría comenzar a tomar conciencia de la importancia de la preservación del medio ambiente, pues éste será el primer beneficiario de los resultados de su aplicación.

Por lo tanto, inclinar los resultados ambientales hacia una protección más amplia del capital natural y humano, son factores fundamentales dentro de la racionalidad ecotecnológica para lograr la verdadera seguridad humana. Por otra parte, esto permite además lograr un desarrollo sin destrucción de los sistemas ecológicos, otro de los campos a los que puede contribuir enormemente la energía piramidal.

Esta propuesta constituye nuestra modesta aportación a la noble causa de alcanzar un desarrollo sostenido. Debemos evitar que en este nuevo milenio nos avergoncemos de la raza humana. Es aquí y ahora; la situación del planeta ya no admite más demora.

Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

Nº 348, Julio de 2019

Nº 348, Julio de 2019

Esta web utiliza 'Cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio.