Arqueología
25/01/2022 (11:10 CET) Actualizado: 25/01/2022 (11:10 CET)

Hallan un cráneo ritual íbero en una muralla romana

El hallazgo de los restos aporta nuevas claves para comprender mejor las tradiciones y rituales de los íberos

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

25/01/2022 (11:10 CET) Actualizado: 25/01/2022 (11:10 CET)
Hallan un cráneo ritual íbero en una muralla romana (Crédito: Museo Arqueológico de Cataluña)
Hallan un cráneo ritual íbero en una muralla romana (Crédito: Museo Arqueológico de Cataluña)

Gracias a distintos hallazgos realizados desde principios del siglo XX, los arqueólogos e historiadores saben con certeza que algunas de las tribus íberas que ocupaban algunas zonas del nordeste peninsular, y más en concreto en zonas de Cataluña, practicaban la decapitación ritual de sus enemigos, para después atravesar sus cráneos con largos clavos y exhibirlos a la entrada de sus poblados y ciudades. Hasta la fecha, los investigadores habían encontrado ejemplos de esta práctica en yacimientos de las tribus de los layetanos y los indiketas –por ejemplo, en el poblado de Puig Castellar, o en la ciudad íbera de Ullastret–, pero un nuevo hallazgo realizado a principios de diciembre de 2021 ha desvelado que también otra tribu íbera, la de los casetanos –establecida en tierras mucho más al sur, en la zona del Alt Penedés.

Los íberos sujetaban los cráneos de sus rivales atravesándolos con largos clavos de metal

En concreto, el descubrimiento tuvo lugar en el yacimiento de Olèrdola, donde un equipo de arqueólogos del Museo Arqueológico de Cataluña (MAC) estuvo trabajando entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre pasados, como parte de una campaña que se desarrolla desde hace unos años en este importante sitio arqueológico, ubicado en la localidad del mismo nombre, y que ha estado habitada desde hace 4.000 años. El hallazgo, consistente en varios fragmentos de la parte anterior de un cráneo, se realizó en una parte de la antigua muralla romana de Olèrdola. Según los investigadores, estos fragmentos de cráneo –que se expuso durante unos días, hasta el pasado 16 de enero, en la exposición El enigma íbero. Arqueología de una civilización, en el MAC– pertenecieron a un individuo joven, de entre 18 y 25 años, que vivió aproximadamente en torno al siglo III antes de nuestra era.

Encontrado
Fragmento de cráneo hallado en el yacimiento de Olèrdola (Crédito: Museo Arqueológico de Cataluña)

Desde la Prehistoria distintas culturas han atribuido a la cabeza humana atributos especiales e incluso sobrenaturales

Teniendo en cuenta la costumbre íbera de decapitar a los enemigos para más tarde exhibir sus cráneos a la entrada de sus poblados, lo más probable es que el cráneo descubierto perteneciera a algún guerrero o jefe enemigo de alguna tribu de la zona. Normalmente, los íberos sujetaban los cráneos de sus rivales atravesándolos con largos clavos de metal, que podían llegar hasta los 23 centímetros de longitud. "Los íberos tenían buenos conocimientos de anatomía, lo suficiente como para saber dónde poner ese tipo de clavo sin destruir el cráneo", explicó Núria Molist, codirectora de la excavación, durante la rueda de prensa en la que se comunicó el hallazgo.

Además de los fragmentos óseos, los arqueólogos del MAC también hallaron varios dientes del mismo individuo, un detalle importante, pues permitirá a los investigadores realizar estudios genéticos que aportarán información más detallada sobre aquellas poblaciones de la época. Esta circunstancia no es un hecho banal, pues los íberos solían incinerar a sus muertos, lo que habitualmente supone que sea imposible obtener más datos de los miembros de estas culturas de aquel tiempo.

La tradición de atravesar los cráneos con clavos tiene un origen céltico

Aunque en España se han hallado numerosos ejemplos de este tipo a lo largo del último siglo –en 2019 el Museo Arqueológico Nacional dedicó una exposición en la que se podían contemplar varios cráneos atravesados por clavos–, lo cierto es que no era una práctica exclusiva de la Península. De hecho, se sabe tanto por evidencias arqueológicas como por testimonios documentales de época clásica, que esta costumbre tiene un origen céltico, y era característico tanto del sector mediterráneo de la Galia meridional como de algunos rincones de Centroeuropa.

En realidad, desde la Prehistoria distintas culturas han atribuido a la cabeza humana atributos especiales e incluso sobrenaturales, y en prácticamente todas las civilizaciones del planeta encontramos ejemplos de conservación de cráneos con fines mágicos o religiosos. Así, si se conservaba y veneraba el cráneo de un antepasado, se solía considerar que podía ejercer funciones protectoras y profilácticas, mientras que cuando se decapitaba a un enemigo y se exhibía su cráneo en público, normalmente se pretendía apropiarse de su fuerza vital, al tiempo que servía para atemorizar al contrario y hacer ostentación de valor y poder.

En el caso del mundo celta, era habitual la práctica de decapitar a los enemigos y exhibir sus cráneos, a menudo acompañados de sus armas, que también eran "mutiladas". Según las descripciones realizadas por algunos autores clásicos, como Tito Livio o Diodoro de Sicilia, cuando los celtas decapitaban a sus rivales, recogían las cabezas y las colgaban al cuello de sus caballos para llevárselas a casa. Una vez allí las colgaban en el exterior de las viviendas o murallas. Era una forma de adquirir la fuerza de los vencidos, y al mismo tiempo de humillar a sus enemigos.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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