Los hallazgos del Proyecto Kefrén desatan la guerra
Zahi Hawass niega los hallazgos del Proyecto Kefrén mientras la evidencia tecnológica sugiere lo contrario.
El egiptólogo Zahi Hawass negó desde Dubái la existencia de columnas bajo la pirámide del rey Kefrén. Sus declaraciones, sin embargo, no están fundamentadas en el análisis del trabajo divulgado en Bologna (Italia) por los investigadores del Proyecto Kefrén sino, más bien, fruto de un arrebato pasional y, si se me permite la opinión, nada científico.
El arqueólogo aseguró a la CNN que el estudio “no tiene ninguna base y no hay evidencia científica que lo apoye […] que no hay misiones operando en la pirámide del rey Kefrén”.
Hawass añadió que “estos rumores vinieron de especialistas que no saben nada sobre la antigua civilización egipcia y la historia de las pirámides, indicando que el Consejo Arqueológico Supremo no dio a estas personas ningún permiso para actividades dentro de la pirámide del rey Kefrén”.
Y es cierto, pero a la vez, evidencia lo descolocado que ha pillado al mediático egiptólogo esta impresionante noticia.

Ni Filippo Biondi, especialista en radar y teledetección en la Universidad de Strathclyde (Glasgow), ni el profesor Corrado Malanga, de la Universidad de Pisa, ni el periodista napolitano Armando Mei, que han liderado la investigación del Proyecto Kefrén, han necesitado pisar la meseta de Giza, ni penetrar en las pirámides, para obtener los datos que sustentan su revolucionario estudio.
La nueva técnica, conocida como SAR (acrónimo de Radar de Apertura Sintética), funciona combinando datos del radar satelital Capella y la tomografía Doppler. El análisis de las pequeñas vibraciones en la pirámide, causadas por ondas sísmicas naturales (como pequeños temblores que ocurren todo el tiempo pero que no sentimos). Estas vibraciones hacen que la pirámide se mueva ligeramente, y esos movimientos pueden ser detectados por el SAR. En este estudio, los científicos utilizaron la tomografía Doppler de SAR para detectar y medir las micro-movimientos de la pirámide. Al analizar estos movimientos, pudieron "ver" dentro de la estructura y crear imágenes detalladas de su interior sin necesidad de abrirla.

Lo curioso es que Hawass no descalificó el estudio previo con estos sistemas tecnológicos porque venían a ratificar los hallazgos del proyecto Scan Pyramids que localizó varias oquedades en el interior de la Gran Pirámide. Malanga y Biondi también descubrieron ciertas estructuras, tipo rampa escalonada, que circunvala la construcción y que podría explicar cómo se elevaron los bloques de caliza. Todo encajaba para la versión oficialista. ¿Por qué ahora el sistema deja de ser válido?
Sucede como con la teoría de Orión, de Robert Bauval, que encajó hasta que el especialista estableció una cronología muy anterior a la primera dinastía egipcia. Hawass parece obsesionado en que fueron los egipcios los constructores de las grandes pirámides atribuidas a la IV Dinastía... y un hallazgo como el del Proyecto Kefrén pone en cuestión que en tiempos prehistóricos, sin rueda, sin, poleas, pudieran perforar el lecho rocoso de la meseta hasta 600 metros. ¿Puede ser una estructura natural?
Las tomografías son tan llamativas que parece improbable, como expliqué en el siguiente vídeo:
Además hay antecedentes. En 1986, una prueba de microgravedad realizada por científicos franceses detectó una anomalía en forma de espiral menos densa dentro de la Gran Pirámide, lo que podría indicar la presencia de una red interna de túneles en espiral utilizados durante su construcción. Por eso se validó el estudio de los italianos en 2022 y prueba que la técnica es efectiva.
Recientemente, en 2024, arqueólogos japoneses y egipcios descubrieron dos estructuras subterráneas cerca de la Gran Pirámide utilizando radar de penetración terrestre y tomografía de resistividad eléctrica. Estas estructuras, que han permanecido intactas durante más de 4.000 años, se encuentran enterradas bajo un cementerio en las proximidades de la pirámide.
A diferencia de lo que ocurrió en 2022, los resultados del estudio de la pirámide de Kefrén no han sido publicados aún en ninguna revista científica. Fueron presentados, primero en rueda de prensa como el hallazgo del Amenti o el Duat, es decir, el inframundo de los antiguos egipcios y, posteriormente, en una conferencia ante más de 900 asistentes en el Castillo de San Pietro Terme, en Bologna (Italia).
Los investigadores aseguran que difundirán los resultados próximamente y han elaborado un resumen disponible en Google Drive.








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