3I/ATLAS: ¿una sonda extraterrestre camuflada como asteroide?
El objeto 3I/ATLAS reactiva la teoría de que el universo está lleno de civilizaciones peligrosas que prefieren el silencio.
En octubre de 2025, el objeto 3I/ATLAS alcanzará la órbita de Marte. En apariencia, se trata del tercer viajero interestelar detectado por la humanidad tras 'Oumuamua en 2017 y el cometa Borisov en 2019.
Ahora, un nuevo estudio firmado por el siempre polémico astrofísico de Harvard, Avi Loeb, en colaboración con Adam Hibberd y Adam Crowl de la Iniciativa de Estudios Interestelares (i4is) de Londres, sugiere algo inquietante: 3I/ATLAS no sería una roca vagando por el espacio sino tecnología alienígena. Y peor aún, podría estar programada para atacarnos en noviembre.
La hipótesis suena a ciencia ficción, pero está sustentada en datos tan sólidos como desconcertantes. 3I/ATLAS viaja mucho más rápido que sus predecesores y su ángulo de entrada al sistema solar es completamente anómalo. Lejos de seguir una trayectoria caótica o natural, su curso parece haber sido cuidadosamente planeado. Según el trío de investigadores, esta aproximación oblicua tendría “varios beneficios para una inteligencia extraterrestre”. Entre ellos, una menor visibilidad en su entrada y una posición estratégica de ataque o vigilancia.
Loeb, célebre por ver naves alienígenas donde otros ven asteroides, no descarta que el objeto sea una sonda exploratoria —o incluso algo peor— enviada desde una civilización tecnológicamente avanzada que ya conoce nuestra existencia. En una entrada reciente de su blog titulada sin rodeos ¿Es el objeto interestelar 3I/ATLAS tecnología alienígena?, plantea que podríamos estar frente al cumplimiento de una inquietante predicción: La del Bosque Oscuro.
🚨 BREAKING: The Hubble Space Telescope has officially captured 3I/ATLAS only the third interstellar object ever discovered.
— Skywatch Signal (@UAPWatchers) July 22, 2025
It’s an active, icy body ejecting material, and possibly the most important visitor from beyond our solar system yet. 🧵👇 pic.twitter.com/mu47KQ1rm4
El universo no es un paraíso; es una trampa
La teoría del Bosque Oscuro, desarrollada por el autor chino Liu Cixin en su trilogía de El problema de los tres cuerpos, plantea un universo aterrador: cada civilización es como un cazador escondido entre los árboles, con el dedo en el gatillo, sabiendo que cualquier señal emitida puede atraer a depredadores invisibles. En este contexto, el silencio es supervivencia. Y toda iniciativa de contacto puede ser vista como una amenaza.
¿Y si 3I/ATLAS no es una embajada interestelar, sino una advertencia? ¿Y si su llegada es la respuesta a las múltiples señales que llevamos décadas enviando al cosmos, desde las placas de las sondas Voyager hasta los radiomensajes de Arecibo? Tal vez hemos hablado demasiado alto en un bosque que no perdona a los que hacen ruido.
El paralelismo con 'Oumuamua es inevitable. Aquel objeto también mostró características inexplicables: una aceleración no gravitacional, una forma inusual, y una trayectoria que parecía calculada. Ahora, con 3I/ATLAS repitiendo —y superando— esos comportamientos, el patrón comienza a resultar difícil de ignorar.

Tic-tac cósmico
El artículo publicado en arXiv por Loeb y sus colegas no asegura que se trate de una nave hostil, pero tampoco lo descarta. La sugerencia está ahí, sembrando la duda. Lo mismo ocurre con la fecha estimada para el posible “ataque”: noviembre de 2025. Aunque no se especifica el mecanismo, la idea de una sonda equipada para emitir una señal destructiva, liberar nanobots o simplemente monitorizar debilidades estratégicas ya está presente en la discusión científica, aunque aún en los márgenes.
Lo inquietante no es solo la teoría, sino el creciente consenso entre algunos científicos de que no podemos seguir ignorando la posibilidad de que haya inteligencia en el universo… y que no todas las inteligencias sean amistosas.
¿Qué hacemos ahora? ¿Callar? ¿Escondernos? ¿O continuar lanzando alaridos tecnológicos al universo, como si no pasara nada? En el caso de que 3I/ATLAS sea realmente un artefacto no humano, su sola presencia pondría en jaque todas nuestras suposiciones sobre el universo, la seguridad planetaria y el lugar de la humanidad en la escala cósmica.








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