Ciencia
03/07/2025 (11:10 CET) Actualizado: 03/07/2025 (11:17 CET)

Objeto interestelar se dirige hacia nuestro Sistema Solar

Un nuevo visitante interestelar -como 'Oumumua- se dirige hacia el sistema solar… y esta vez no nos pilla del todo desprevenidos

Josep Guijarro

Periodista y escritor

03/07/2025 (11:10 CET) Actualizado: 03/07/2025 (11:17 CET)
Recreación del tercer objeto interestelar que llega al Sistema Solar
Recreación del tercer objeto interestelar que llega al Sistema Solar

La historia se repite, pero no exactamente igual.

Un nuevo objeto interestelar, bautizado provisionalmente como A11pl3Z, ha sido detectado avanzando rumbo a nuestro sistema solar. Se trata de un cuerpo celeste que no pertenece a nuestro vecindario estelar y que, como los célebres ‘Oumuamua (2017) y Borisov (2019), cruza nuestro sistema a toda velocidad en una trayectoria hiperbólica: Es decir, viene de fuera… y no volverá.

Con un diámetro estimado de 20-40 km, pasará cerca del Sol en octubre de 2025, sin riesgo para la Tierra. Observaciones de NASA, ESA y astrónomos confirman su trayectoria. Aunque falta precisar si es asteroide o cometa (o una nave extraterrestre, si se me permite la opinión tras la polémica con 'Oumuamua).

A11pl3Z fue descubierto por el grupo chileno Deep Random Survey y su confirmación ha hecho saltar las alarmas —de entusiasmo— en la comunidad astronómica. Su velocidad, unos 66 kilómetros por segundo, y su trayectoria abierta lo convierten en un firme candidato a ser el tercer objeto interestelar jamás identificado. Un visitante inesperado. Otro forastero del cosmos.

Esta vez lo hemos visto venir (pero no lo alcanzamos)

Como señala Mark Norris, de la Universidad de Central Lancashire, estos objetos interestelares “recorren el sistema solar a velocidades increíbles” y el conocimiento que se puede extraer de ellos sigue siendo limitado. De momento, no hay tecnología capaz de lanzar una sonda con la velocidad necesaria para interceptar A11pl3Z. Si lo intentáramos hoy, dice Norris, “ya habría desaparecido”.

Esa limitación tecnológica ha impulsado propuestas como la misión Comet Interceptor de la ESA, prevista para 2029, que consistirá en situar una sonda en espera en el espacio, lista para abalanzarse sobre cometas recién descubiertos… o quizás, sobre el próximo visitante interestelar.

Ni la NASA ni la ESA tienen actualmente tecnología para interceptar un objeto

A diferencia de ‘Oumuamua, que fue descubierto cuando ya se marchaba, A11pl3Z ha sido identificado antes de alcanzar su perihelio, el punto más cercano al Sol. Es una diferencia crucial. Nos ofrece una ventana, breve pero valiosa, para estudiarlo mientras aún está aquí.

Pero hay una verdad incómoda que conviene decir en voz alta: seguimos sin poder alcanzarlo. Ni la NASA ni la ESA tienen actualmente tecnología para interceptar un objeto así en tiempo real. Si quisiéramos enviar una sonda hoy, para cuando despegue, ya sería demasiado tarde.

Es exactamente el escenario que el astrofísico Avi Loeb advirtió tras la visita de ‘Oumuamua. "No podemos seguir reaccionando a contrapié", dijo entonces. Su propuesta: estar preparados con sondas en espera, listas para lanzarse al encuentro del próximo objeto interestelar en cuanto lo detectemos. Hoy, mientras A11pl3Z atraviesa nuestro sistema como una nota al margen del cosmos, esa reflexión resuena con más urgencia que nunca.

Así luce el objeto interestelar dirigiéndose hacia nuestro sistema solar
Así luce el objeto interestelar dirigiéndose hacia nuestro sistema solar

¿Qué traen estos viajeros?

Aunque Loeb sigue manteniendo que 'Oumumua es tan anómalo que no encaja en lo convencional, por eso habla de sonda extraterrestre mientras otros explican su aceleración por la liberación de hidrógeno molecular atrapado en su interior, A11pl3Z es más que un pedrusco veloz. Estos objetos interestelares son cápsulas del tiempo. Fragmentos de sistemas planetarios remotos, tal vez destruidos. Portadores de minerales, gases, y quién sabe si moléculas exóticas que jamás se han formado en nuestro entorno solar. Son mensajeros. Y como todo mensaje que llega desde lo desconocido, lo inteligente no es descartarlo, sino prepararse para entenderlo.

Pero más allá del entusiasmo científico, este tipo de eventos plantea una reflexión inquietante: ¿y si la próxima vez no es una roca inerte, sino una sonda enviada por una civilización remota? ¿O si contiene compuestos jamás vistos que podrían alterar lo que creemos saber sobre la formación planetaria?

El físico Avi Loeb, uno de los pocos que se atrevieron a sugerir que ‘Oumuamua pudo ser una tecnología alienígena, lo resumió con claridad: “La próxima vez no deberíamos limitarnos a mirar; deberíamos estar listos para actuar”. A11pl3Z nos brinda una nueva oportunidad. Y aunque aún estamos lejos de poder salir a su encuentro, esta vez al menos hemos levantado la mirada a tiempo.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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