Ciencia
03/12/2025 (16:00 CET) Actualizado: 04/12/2025 (16:22 CET)

Desvelan la naturaleza de 3I/ATLAS

Un estudio espectrofotométrico de 3i/ATLAS relega el objeto interestelar a un cometa que experimenta criovulcanismo

Josep Guijarro

Periodista y escritor

03/12/2025 (16:00 CET) Actualizado: 04/12/2025 (16:22 CET)
Es 3iTLAS un cometa con criovulcanismo
Es 3iTLAS un cometa con criovulcanismo

3I/ATLAS podría ser un trozo de carbón espacial cubierto de hielo metálico que llevaba diez millones de años vagando por el espacio hasta que nuestro Sol le dio un calentón. Esa es la hipótesis planteada en un estudio liderado por el astrofísico catalán Josep María Trigo, profesor del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC) en el reservorio de preprints Arxiv.com

En el artículo, titulado Evidencia espectrofotométrica de un cometa interestelar prístino, carbonáceo y portador de metales, los astrónomos han sacado su pluma más solemne para bautizar lo que, básicamente, es un cuerpo helado que huele a “cometa de toda la vida”, pero que actúa como si no hubiera leído el guion. Y aquí empieza el espectáculo.

El equipo de Josep María Trigo afirma que 3i/ATLAS está experimentando criovulcanismo. En román paladino: erupciones de hielo, gases y sustancias que estaban atrapadas desde tiempos en que la galaxia era joven y no tan cínica. Lo que algunos interpretaron, pues, como "propulsores" podrían ser los efectos de esta actividad.

¿Qué lo dispara? Según el estudio, una reacción química llamada Fischer-Tropsch, la misma que usaban ciertas industrias terrestres para convertir gas en combustible líquido. Sí: nuestro visitante viene equipado con un laboratorio químico interno que, al calentarse, empieza a expulsar volátiles como si se hubiera atragantado con su propia prehistoria.

Los científicos comparan esas emisiones con muestras de meteoritos antárticos estudiados por la NASA, y la similitud es suficiente como para mantenerlos tranquilos: tranquilos en el sentido de que todo apunta a que es un cometa primitivo, no una sonda alienígena con motor alérgico al Sol. Avi Loeb, que sugirió que estos chorros podían parecerse sospechosamente a propulsores, probablemente esté encendiendo otro puro filosófico mientras sonríe en silencio.

Detectan chorros saliendo de 3iATLAS
Detectan chorros saliendo de 3iATLAS

¿Y si el comportamiento extraño no es tan “normal”?

La comunidad científica insiste en que 3I/ATLAS es un cometa “prístino”. Pero justamente ahí está el problema: si un objeto lleva millones de años congelado en la oscuridad interestelar, sin que ninguna estrella lo caliente, llega al Sistema Solar por primera vez… y de repente se pone a escupir materiales raros, metales y compuestos orgánicos complejos, ¿qué esperaban? ¿Un comportamiento ejemplar? ¿Que entregara un currículum en la Oficina de Cometas Domésticos?

Los científicos lo llaman “prístino”. Yo, más humilde, lo llamo “sospechosamente reactivo”.

Porque vamos a ser claros: 3I/ATLAS no se comporta como ‘Oumuamua ni como Borisov, pero tampoco como un cometa típico por mucho que la NASA diga lo contrario. Tiene una coma extraña (o anticola, más bien), un brillo irregular y estas erupciones que, para Trigo, huelen a química antigua; y para otros, a sistemas que liberan energía para corregir trayectoria. No digo que sea un motor… pero si lo fuera, se comportaría bastante parecido. Avi, ¿hay alien ahí?

Imagen de 3IATLAS del 28 de noviembre de 2025 desde KalopaStars en Hawái (Crédito de la imagenBobby Howe )
Imagen de 3IATLAS del 28 de noviembre de 2025 desde KalopaStars en Hawái (Crédito de la imagen Bobby Howe )

El elefante interestelar en la habitación

El artículo de Trigo y compañía viene a decir: “Avi Loeb imaginó propulsores, pero aquí lo que hay es química”. Y puede que tengan razón. Pero desde fuera da la impresión de que la ciencia oficial necesita desesperadamente “normalizar” al visitante para que no parezca demasiado raro.

Quizá 3I/ATLAS sea un cometa carbonáceo. Quizá sea un fragmento de un TNO de otra estrella. O quizá —permíteme el guiño— sea algo que simplemente simula muy bien serlo. Al fin y al cabo, en el espacio profundo lo más prudente es camuflarse: ya nos lo enseñó la teoría del Bosque Oscuro. Si una civilización quisiera enviar algo que pase desapercibido, ¿qué mejor que una roca sucia que escupe hielo?

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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