Ciencia

El hombre sí llegó a la Luna

En 1961, el entonces presidente de los Estados Unidos prometió que su país llegaría a la Luna antes de terminar esa década. Y lo hicieron. Así, el primer intento de alunizaje lo realizó Luna 9 en 1966, una sonda espacial sin tripulación que se estrelló, aunque previamente envió las primeras fotos desde su superficie. Era el primer paso…

1 de noviembre de 2006 (00:00 CET)

El hombre sí llegó a la Luna
El hombre sí llegó a la Luna
En 1968, el programa Apollo dio inicio con la intención de llevar al primer ser humano en la Luna. Se enviaron seis expediciones no tripuladas, y en octubre de 1968 el Apollo 7 logró dar 163 vueltas a la Tierra en el periodo de diez días. Tan sólo dos meses después, los astronautas Borman, Lowell y Anders volaron alrededor del satélite en el Apollo 7.

Durante la preparación del Apolo XI se tomó en cuenta la experiencia de sus predecesores, pero aún así, había un gran número de incógnitas sobre las circunstancias que podrían tener lugar durante el alunizaje, como pueden ser el movimiento a menor gravedad o las afecciones psicológicas que pudieran sufrir los astronautas, e incluso se barajaba la posibilidad de la contaminación con algún tipo de elemento patógeno extraño. Para esto último se diseño un centro especial de cuarentena para recibirlos al regreso. Evidentemente, también surgieron problemas de tipo diplomático por las dudas de si la misión era una conquista norteamericana, discusiones sobre las palabras que pasarían a la historia, y las actividades que debían realizar en la superficie lunar. Finalmente, los objetivos del Apollo 11 fueron los siguientes: alunizar en la zona conocida como el Mar de la Tranquilidad, volver con la tripulación, inspeccionar el terreno y tomar materiales.

Un caluroso 16 de julio, en el Estado de Florida, miles de observadores esperaban con atención a que el cohete Saturno 5 impulsara al Apolo 11 fuera de la atmósfera terrestre. La tripulación estaba compuesta por Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. Tres días después, la cápsula entró en la órbita lunar y éstos se situaron en el interior de Eagle.

En la trigésima revolución, el Eagle se separó del módulo de control, demostró su estabilidad y descendió hacia la superficie lunar. Amstrong manejaba los controles, asumiendo el pilotaje manual para evitar riesgos de vuelco. A los 4 días, 6 horas y 57 minutos del despegue, el modulo ya estaba en la Luna: "Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad". Aunque no existían motivos para la duda, desde entonces emergieron teorías alternativas…

¿Dónde están las grabaciones del Apollo XI?

"Desaparecen todas las grabaciones del viaje a la Luna". Así era más o menos el titular a mediados de agosto en televisiones y periódicos de todo el mundo. A los defensores de las teorías conspiracionistas les faltó tiempo para exigir respuestas a la NASA, a quien acusaban de esconder las cintas para ocultar pruebas de que el hombre nunca pisó la Luna, si no que todo fue un extraordinario montaje rodado en un plató cinematográfico. Pero en realidad, ¿qué hay de verdad en todo esto? Para descubrirlo tenemos que viajar hasta el 21 de mayo de 2006, cuando John M. Sarkissian, científico de operaciones en el Observatorio Parkes de Australia, publicó en Internet un informe en el que afirmaba que después de un seguimiento de las 700 cintas de vídeo, audio, telemetría, datos médicos de los astronautas y otras grabaciones –de mejor calidad que las conocidas hasta ahora– recogidas durante la misión de la llegada del primer hombre a la Luna en el Apollo XI, se habían perdido casi todas.
¿Pero realmente se han perdido las cintas? La respuesta es un rotundo no. Sin ir más lejos, las fotografías y grabaciones de vídeo de los paseos lunares –desde el Apollo XI hasta el Apollo XVII– permanecen digitalizadas en la página web del Apollo Lunar Surface Journal, donde cualquier persona las puede ver. Es más, además de que Sarkissian rechaza cualquier teoría conspiracionista y no duda de que el hombre llegara a la Luna, la NASA está bastante molesta por toda la situación creada y se han visto obligados a aclarar que simplemente se están buscando unas cintas que eran copias de seguridad.

Por motivos técnicos, las imágenes de vídeo que el Apollo XI retransmitió a la Tierra eran de tipo Slow-Scan Television –SSTV– que no eran compatibles con el estándar de aquella época. Para que pudiéramos verlas desde nuestras hogares se utilizó un convertidor RCA, que consistía en una cámara RCA TK-22 Vidicon que grababa de un monitor SSTV en el que se mostraban esas imágenes según se recibían de la Luna, y éstas, ya estandarizadas, se emitieron al resto del mundo. Ello solucionó el problema, pero se perdió calidad de imagen, y las que vieron los telespectadores estaban bastante borrosas y en blanco y negro.

Las recibidas directamente de la Luna, de mejor calidad, fueron grabadas como copia de seguridad en cintas analógicas, las SSTV antes mencionadas, y son las que han permanecido guardadas durante años hasta que recientemente se decidió digitalizarlas y no se encontraron. John M. Sarkissian, tras seguir la pista de las mismas, ha llegado a la conclusión de que desde el año 1984 se encuentran en las dependencias del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en el Estado de Maryland. El rastro termina aquí, así que los responsables del citado centro son los que a partir de ahora deben asumir la responsabilidad de encontrarlas.

Lo curioso de este caso, es que como ya hemos dicho, la desaparición de las cintas salió a la luz a mediados del pasado mayo en el informe de Sarkissian. Sin embargo la noticia no ve la luz en prensa y televisión hasta mediados de agosto, momento en el que se lanza como si fuera una espectacular y escandalosa primicia.

En cualquier caso, la búsqueda en el Goddard comenzó hace 18 meses y es una carrera contrarreloj porque el único centro que actualmente está preparado para poder leer el formato de estas cintas cerrará en el mes de octubre, y el deterioro que hayan sufrido después de 37 años será bastante importante.

Argumentos conspiracionistas refutados

Este revuelo con las cintas extraviadas ha vuelto a poner de moda la conocida teoría conspiracionista del fraude del Apollo XI. Esta teoría, que en realidad no tiene ningún fundamento, está sustentada por el sentimiento antiestadounidense de ciertos sectores y su incredulidad ante las versiones gubernamentales americanas.

Por otro lado, debido al escaso pensamiento crítico y racional y el poco conocimiento científico que por desgracia todavía exhibe parte de la humanidad a la hora de analizar hechos históricos, no es raro que aún haya personas que piensen que los primeros viajes a la Luna son espectaculares montajes rodados por la NASA en un plató de cine para ganar la carrera espacial a la Unión Soviética.

La primera noticia que se recoge del supuesto fraude del vídeo lunar la escribe Bill Kaysong, que piensa todo se debió a la obligación de cumplir la promesa de Kennedy. Entre 1956 y 1963, Kaysing trabajó como redactor técnico en una empresa afín a las misiones Apollo, y asegura que durante el periodo que estuvo allí, se manejaban estadísticas que aseguraban que era imposible que la NASA llegara a alcanzar la Luna en los plazos previstos. Uno de los argumentos que defiende Kaysing es que la computadora que llevó a la tripulación a la Luna tiene menos memoria que un electrodoméstico moderno.

En su libro We never end to the Moon, sostiene que la NASA –junto– con la DIA –Agencia de Inteligencia de la Defensa– trabajaron conjuntamente a fin de falsificar el vídeo del Apolo XI. Según Kaysing, se lanzó un cohete Saturno vacío, que regresó a la Tierra fuera de la vista del público y se construyó un paisaje lunar en una cueva subterránea de Nevada. El resto de los equipos formaban parte de un elaborado montaje destinado a engañar al público. Se tomaron fotografías y se rodaron películas trucadas, y los astronautas volvieron a la Tierra en una falsa cápsula espacial, soltada en el océano desde un avión. A los astronautas los sometieron a un lavado de cerebro para asegurar su cooperación.

Ralph René, en su libro NASA Mooned America! comienza asegurando que la nave debía haber tenido dos metros de espesor para impedir que la radiación cósmica "cociese" a los astronautas.

A partir de este momento, se empiezan a sugerir las teorías más disparatadas, todas basadas la campaña de la NASA para ganar la carrera espacial a la antigua Unión Soviética. Existe una tercera teoría que sospecha que la NASA, junto con los soviéticos, estaban construyendo bases en la Luna para utilizarlas como escalas para una futura colonización de Marte. Esta teoría se recoge en un documental trucado llamado Alternative Tree de la serie Science Report realizada por TV Anglia. Esta serie, programada inicialmente para el día de los inocentes, causó un revuelo de opiniones y pánico semejante al producido por Orson Welles con La Guerra de los Mundos en 1936.

Dicho documental afirmaba que el mundo se enfrentaba a un colapso ecológico, y se presentaban tres alternativas. La primera hablaba de detonar cabezas nucleares en la atmósfera para difuminar la contaminación; la segunda construir enormes búnker subterráneos y alojar a las personas más ricas e inteligentes; y la tercera las bases lunares, que fue la que finalmente se eligió para realizar el documental. Dentro del escenario que planteaba el documental, los humanos colonizaban Marte. Mediante una base construida en la cara oculta de la Luna a mediados de los cincuenta, se pretendía colonizar el planeta rojo abandonado la Tierra a su desgraciado e inevitable destino.

A pesar de lo disparatado del trabajo, y que en ningún momento ocultó su naturaleza –tenía los nombres de los actores al final del programa–, miles de televidentes se creyeron la historia.

Este programa no se difundió en Estados Unidos ya que presentaban teorías de ocultación de la verdad, lo que estaba en contra de la política estadounidense. Además, empezaron a correr rumores de la dificultad de encontrar Alternative Tree, con lo que se pretendió que era el gobierno el que ocultaba la verdad.

Existe otra teoría que también ganó fuerza, que radica en un grupo de investigación que a lo largo de veinte años ha analizado las fotografías de Marte y ha llegado a la conclusión de que allí existen extraterrestres.

Por otro lado, el ufólogo Timothy Good, en su libro Beyond Top Secret, afirma que los astronautas vieron alienígenas en la Luna. Y presenta como evidencia la conversación secreta que tienen Aldrin y Amstrong con el control de la misión a bordo del Apolo XI. Apoyando la teoría, el Dr. Vladimir Asaza, físico y profesor de matemáticas ruso, afirma que el encuentro tuvo lugar después del alunizaje del módulo, pero que la NASA censuró esa parte.

A pesar de que son muchas las teorías conspiracionistas defendidas por un cierto sector de la población, y muchos los argumentos pseudocientíficos expuestos a su favor, las razones de que el hombre sí llegó a la Luna son demasiadas. Sin ir más lejos, no hay más que examinar la enorme cantidad de rocas lunares traídas o los miles de aficionados a la astronomía y observatorios que observaban al Apollo XI conquistar la Luna. Sin mencionar a los observadores soviéticos que hubieran sido los primeros en denunciar al resto del mundo cualquier mínimo atisbo de fraude. Por otro lado, la documentación, mapas cartográficos y experimentos que se hicieron en sucesivas misiones, nos han aportado información que de lo contrario habría sido imposible obtener.

Uno de los famosos argumentos desbaratados es el que afirma que en las fotografías tomadas en las sucesivas misiones, el cielo se puede ver sin ninguna estrella. De ahí se debería deducir que por lo tanto las fotografías se tomaron en un estudio no demasiado preparado. Pero las estrellas sí que estaban ahí, pero la luz era demasiado débil para verse en las instantáneas. Todos los alunizajes se han hecho a primera hora de la mañana lunar y por lo tanto el Sol está muy bajo en el horizonte. Si a eso añadimos que el suelo selenita refleja enormemente cualquier luminiscencia, y que el traje blanco de un astronauta también la refleja, si queremos hacer una fotografía debemos utilizar la cámara con el obturador muy cerrado y un tiempo de exposición muy rápido. De esta manera la cámara puede fotografiar personas y paisajes muy iluminados, pero las estrellas, como están muy poco iluminadas, no se ven en fotografías con un tiempo de exposición rápido porque sencillamente no tienen tiempo de quedar impresionadas en la película. La explicación es física y técnica fotográfica.

Los conspiracionistas afirman que la telemetría –sistema de magnitudes físicas que permite transmitir ésta a un observador lejano– era falsificada con el satélite TETR-A de la NASA que orbitaba alrededor de la Tierra. Por supuesto esto no es cierto, ya que si hubiera sido así, los radioaficionados y los equipos de las antenas de seguimiento lo habrían sabido porque los satélites artificiales cercanos a la Tierra completan una órbita en unos 90 minutos –cruzan el cielo muy rápido–, mientras que la trayectoria de una misión lunar hace que la variación de la posición de la nave en el cielo sea pequeña durante el viaje
La organización encargada de recibir la telemetría de las naves Apollo era la MSFN –Manned Space Flight Network, o Red de Vuelos Espaciales Tripulados–. Su red de radiotelescopios, antenas, barcos y aviones repartidos por el mundo permitían a la NASA disponer en todo momento de la información en el Centro de Control de Misiones. El sistema era tan preciso que era capaz de detectar el más mínimo movimiento de la nave durante su vuelo, incluso el que se producía cuando los astronautas expulsaban los desperdicios al espacio. Los técnicos y científicos que trabajaban en la MSFN por todo el mundo –que no pertenecían a la NASA– no detectaron ninguna anomalía en la señal recibida.

Por otro lado los conspiracionistas exhiben una mueca de triunfo cuando preguntan: "Si realmente el Hombre llegó a la Luna, ¿por qué en años no hemos vuelto a ir?". Y la explicación es muy sencilla: no hemos vuelto porque no necesitamos volver. Se hicieron los experimentos necesarios y se recogieron miles de datos, grabaciones y fotografías. Pero en cualquier caso, sí que se planea regresar al satélite terrestre en unos años, en parte para explotar sus asombros recursos energéticos –luz solar, helio 3, hierro, etc–, y para colonizarla en vistas a una futura expedición a Marte. Ahora veamos las imágenes de la discordia. ¿Es un plató de cine o se trató de un viaje real? Juzguen por ustedes mismos…
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