Momificado en 16 días ¡de forma 'natural'!
Los científicos están desconcertados por el hallazgo de un cadáver en Bulgaria que se ha momificado en sólo dos semanas
Cuando uno contempla las macabras imágenes, lo primero que le viene a la mente es que el aspecto del cadáver recuerda inevitablemente al del llamado Hombre de Tollund, uno de los mejores ejemplos de las denominadas como momias de los pantanos. Sin embargo, mientras el «ejemplar» de Tollund tiene una antigüedad de más de 2.300 años y se encontró en una turbera pantanosa de Dinamarca, el cuerpo momificado descubierto en Sofía (Bulgaria) fue hallado el pasado 3 de septiembre, y en un lugar –junto a unas vías del tren– con unas condiciones poco favorables para que se produzca un proceso de momificación natural. Y lo que es más importante: la «momia búlgara» se formó en poco más de dos semanas, concretamente en 16 días.

Todas estas circunstancias, como es lógico, han asombrado a los científicos, y en especial a los médicos forenses que han tenido ocasión de analizar el cuerpo y proceder a la autopsia. Según todos los indicios recogidos por la policía, el fallecido, un hombre de 34 años cuya identidad no ha trascendido, y que al parecer sufría problemas de alcoholismo, fue visto con vida por última vez el pasado 16 de agosto, por lo que, como mucho, pasaron 16 días entre el momento de su muerte y su hallazgo a comienzos de este mismo mes de septiembre.

Este tipo de caso no son desconocidos para los forenses –el proceso se conoce como «momificación precoz»–, pero lo que sí es extraordinario es que se produzcan en regiones templadas, como es el caso actual. Por esta razón, explican en un trabajo preliminar publicado en la revista Cureus Journal, este ejemplo es de gran interés para la comunidad forense, pues apenas se han registrado casos similares con anterioridad.
Por otra parte, los investigadores han tenido problemas para explicar por completo el avanzado estado de momificación que presenta el cuerpo, y que no solo se produjo de forma muy acelerada, sino también en un entorno que está lejos de ser el ideal para que se produzcan este tipo de fenómenos. De hecho, los expertos explicaron que normalmente la momificación natural es un proceso que necesita entre seis y doce meses. Para que se produjera una momificación en un periodo tan rápido, de apenas 15 días, tendrían que haberse dado unas temperaturas extremas, mientras que en Sofía en esas fechas las temperaturas oscilaron entre los 16 y los 33 grados centígrados. «No lo suficientemente cálidas como para haber causado la momificación», han explicado los expertos.

En las fotografías tomadas al cuerpo –y que acompañan a estas líneas– puede apreciarse que la superficie de la piel del hombre presenta «una coloración que va del color marrón claro al marrón oscuro». Además, la textura de la piel era «dura y correosa», y estaba deshidratada por completo.
Por otra parte, tras proceder a la autopsia, los forenses determinaron que los órganos internos, tanto en tórax y abdomen como en la cavidad craneal, se habían descompuesto en «masas secas de color negro parduzco».

Si la temperatura no fue lo suficientemente alta como para provocar este proceso de momificación, ¿que lo causó entonces? Los investigadores han propuesto una hipótesis: quizá el continuo paso de los trenes, al desplazar corrientes de aire caliente, favoreció esta momificación «exprés» al deshidratar el cuerpo, aunque, reconocen, esta posibilidad parece bastante improbable…








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